México, Centroamérica y el Caribe

La región centroamericana está constituida por un territorio continental formado por un istmo que une América del Norte y del Sur, y por un arco de islas en la parte oriental que cierran el mar del Caribe. Toda la región se sitúa por encima del ecuador entre los 7° y los 30° de latitud norte y ocupa una superficie de 758.000 km2, de los cuales 522.000 pertenecen al continente.

Se incluyen en Centroamérica continental parte de México, Honduras, Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica y Panamá, todos ellos países hispanohablantes con algunas comunidades indígenas. El territorio de Belice, perteneciente a la Comunidad Británica de Naciones (Commonwealth), tiene como lengua oficial el inglés. La presencia colonial británica es patente también en algunas islas del Caribe, como Jamaica, Barbados y las islas Bahamas. El francés es asimismo lengua oficial en Haití, Guadalupe y Martinica, así como el holandés en Surinam y las Antillas Neerlandesas.

El arco de islas antillano está formado en su mayoría por la acción de volcanes. Se extiende en una línea de 4.700 km entre las islas Bahamas, al este de Florida, las Grandes Antillas (Cuba, Jamaica, Puerto Rico e isla de La Española) y las Pequeñas Antillas, divididas en islas de Barlovento y Sotavento.

Mapa físico de México, Centroamérica y el Caribe.

México

Desde el punto de vista morfológico, la mitad septentrional de México supone la continuidad de las tierras altas de Norteamérica occidental, que en territorio azteca se dividen en dos cordilleras paralelas: Sierra Madre oriental y Sierra Madre occidental. Sin embargo, la frontera natural del río Grande entre México y los Estados Unidos es también la línea divisoria entre el espacio cultural anglosajón de América del Norte y la América hispanohablante.

Desde la frontera norte de México, compartida con los Estados Unidos, se asiste al estrechamiento progresivo del continente americano en dirección sur hacia el canal de Panamá. Los únicos accidentes geográficos que rompen esta aproximación de las costas del Pacífico y el Atlántico son la península de la Baja California, en el noroeste, y la península del Yucatán, al sudeste. La primera está recorrida de norte a sur por la Sierra de Baja California, cuyo punto más alto es el volcán de las Tres Vírgenes. La península de Yucatán, al contrario, es una plataforma de piedra caliza casi completamente llana.

El relieve mexicano se caracteriza por ser muy accidentado y contar con múltiples volcanes. En el norte y centro del país, la cordillera Neovolcánica Transversal recorre el territorio de oeste a este. Es en este macizo, que mantiene aún su actividad volcánica, donde se ubican los picos más altos de México: Citlaltépetl (5.700 m), Popocatépetl (5.462 m) y el Fuego de Colima.

La cordillera Neovolcánica Transversal, caracterizada por la presencia de numerosos volcanes como el Popocatépetl (en la imagen), atraviesa el norte y centro de México en sentido E-O.

Encajada entre las sierras Madre oriental y occidental y la cordillera Neovolcánica está la altiplanicie mexicana, con alturas medias en torno a 2.000 m, dividida a su vez en dos partes por pequeñas serranías como la de Zacatecas y las de San Luis. La parte norte es más árida y baja que la sureña. En ella se localizan el desierto de Chihuahua y el semidesierto de Zacatecas. Al sur de las serranías transversales se encuentra la fértil región del Bajío y numerosos valles de tierra fría o templada, como la meseta Tarasca, los valles de Toluca y México.

Entre la cordillera Neovolcánica y la Sierra Madre del Sur se ubican la depresión del Balsas y la tierra caliente de Jalisco. Al oriente, tras la escarpada sierra Mixteca, se encuentran los valles de Oaxaca, rodeados por montañas abruptas que dificultan las comunicaciones. Cerca de la frontera con Guatemala, se sitúan la meseta y la Sierra Madre de Chiapas, que tiene su punto más elevado en el volcán Tacaná (4.117 m).

Al este, las llanuras costeras mexicanas incluyen las provincias de Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche y la península del Yucatán. Estas tierras constituyen la prolongación de las planicies del sur de los Estados Unidos y están formadas por suelos arenosos, con abundancia de lagunas costeras y ausencia de puertos naturales. En la península de Yucatán, los suelos calcáreos impiden la formación de ríos, pero se dan corrientes subterráneas denominadas cenotes. El litoral del Pacífico es, en cambio, más escarpado y cuenta con numerosas bahías y salientes.

La península del Yucatán divide el Caribe occidental en dos, el golfo de México al norte, y las costas centroamericanas al sur.

Clima, flora y fauna

En la vertiente del Pacífico, la península de la Baja California y el desierto de Sonora hasta la latitud del trópico de Cáncer constituyen una prolongación del dominio climático de tipo desértico que impera en el sudoeste de los Estados Unidos, con precipitaciones anuales por debajo de 400 mm y notables oscilaciones térmicas. Por debajo de la línea del trópico, las precipitaciones varían entre 1.000 y 2.500 mm y las temperaturas medias se sitúan por encima de 22 °C.

En la fachada oriental, el clima tropical se extiende por toda el área del golfo de México con precipitaciones anuales en torno a 2.000 mm y temperaturas medias por encima de los 20 °C. La altitud interviene también en el clima. Así, en la meseta de Anahuac y otras regiones se registran suaves temperaturas de entre 15 y 22 °C y precipitaciones de 700 mm anuales.

Las elevaciones montañosas mexicanas establecen una estratificación de la vegetación, por lo que se dan desde selvas tropicales en las denominadas «tierras calientes», especies caducifolias semitropicales en las «tierras templadas» hasta 2.000 m de altura, y ecosistemas muy pobres de alta montaña en las «tierras frías». En las áridas mesetas y desiertos del norte mexicano prospera una vegetación de tipo estepario, con plantas como el nopal, el maguey, el mezquite y la yuca. En las cordilleras aparecen concentraciones de coníferas, enebro, pino y encina.

La extensión de México, su ubicación geográfica y las grandes diferencias de altitud dotan al país de una gran variedad de bioclimas, desde los desiertos norteños hasta las selvas meridionales, pasando por los ecosistemas de alta montaña. En la imagen, cascada de Misol-Ha, en la región tropical de Chiapas.

Especies animales características de México son la iguana, las mariposas monarcas, los jaguares, pecaríes, tapires de Baird, perezosos, cocodrilos, mapaches, armadillos o algunas especies de la familia de los sapos más venenosos del planeta. En las aguas que bañan la Baja California existe un importante santuario de ballenas. Los mares mexicanos son el hogar también de manatíes, marsopas, huachinangos, róbalos, delfines, peces espada, atunes y tortugas marinas.

El hombre y el medio

La población mexicana está compuesta por tres grupos principales: los descendientes de españoles, los indígenas y la mezcla de ambos, o mestizos. Los mestizos conforman el grupo mayoritario y constituyen el 55% de la población. El total de población indígena es de cerca del 30 %, la mayor proporción de Latinoamérica. La mayor parte de la población mexicana se concentra en la mitad sur del altiplano.

La capital y centro cultural del país es la Ciudad de México, con una población superior a los 18 millones de habitantes. Otras ciudades importantes son Guadalajara, centro comercial y de servicios del occidente del país, con una población cercana a los cinco millones de habitantes; Monterrey, ciudad industrial del nordeste; Puebla, una de las urbes más antiguas del país y centro industrial; León, centro de la zona agrícola del Bajío, y Tijuana, una de las ciudades fronterizas más importantes.

A causa de la aridez de muchas regiones mexicanas, el hombre ha recurrido al riego artificial para el cultivo del maíz, principal producto del país, y otros productos comerciales como el café y la caña de azúcar. El principal recurso minero es el petróleo, del que México es uno de los mayores productores mundiales, con yacimientos en el golfo de México. También se explota la plata, el cobre, el plomo y el cinc.

El istmo centroamericano

Entre las sierras de Chiapas, al sur de México, y de Darien, se produce una ruptura en la dorsal americana en la que se sitúa la depresión tectónica de Nicaragua, porción de tierra que emergió en el Cuaternario y que unió definitivamente América del Sur y del Norte. La actividad volcánica y sísmica es patente en Centroamérica debido a la interacción de cuatro placas tectónicas situadas sobre los océanos Pacífico y Atlántico. Es justamente la placa del Pacífico, denominada placa de Cocos, la que en su hundimiento y desplazamiento hacia el nordeste provoca mayor inestabilidad geológica.

En general, los sismos han sido más devastadores que los volcanes en la región, si bien el istmo centroamericano cuenta con más de cuarenta volcanes entre Tacaná, al sur de México, y el volcán Turrialba, en Costa Rica. De ellos, el Tajumulco con 4.220 m se erige en Guatemala como el punto más elevado de Centroamérica.

Otros han dejado de tener actividad y han originado calderas como el lago Atitlán en Guatemala o el Ilopango en El Salvador. Al estar dispuestas las elevaciones de forma irregular, el relieve origina un espacio muy fragmentado que dificulta las comunicaciones y ofrece una gran variedad de paisajes.

El istmo de Panamá enlaza la región centroamericana con el subcontinente de América del Sur.

Predominan las tierras altas sobre las llanuras y escasean las mesetas fuera de los bordes litorales. En la costa del Pacífico se ha constituido una estrecha franja de tierras llanas formadas por acumulación de sedimentos aluviales. Al este de las cordilleras volcánicas se extiende el territorio más antiguo y estable desde el punto de vista geológico, una estructura de rocas ígneas y metamórficas sobre los territorios de Honduras, Belice y la península del Yucatán.

En Guatemala se elevan las sierras transversales de Cuchumatanes, de las Minas y de Meredón separadas por fosas tectónicas donde se acumula cenizas y lavas volcánicas. Al sur de Nicaragua asciende de nuevo el territorio conformando la cordillera Central y la de Talamanca con volcanes que se elevan entre los 3.500 y los 4.000 m.

El elemento geográfico más característico de Centroamérica es el estrechamiento hacia el sur del continente, hasta formar un reducido istmo en Panamá, punto de comunicación entre el océano Atlántico y el Pacífico gracias a la construcción de un canal de unos cincuenta kilómetros de longitud. Existen asimismo otros istmos, collados y pasos naturales entre montañas que comunican los dos océanos.

Aparte de depresiones que han originado lagos como el Petén, el Managua y el Nicaragua, el agua discurre por ríos de régimen torrencial nacidos en las faldas de los volcanes que vierten tanto al Pacífico como al Caribe. Sólo el río San Juan, frontera natural entre Costa Rica y Nicaragua, es navegable y comunica el lago Nicaragua con el mar Caribe.

Clima, flora y fauna

En general, puede considerarse que toda la región está bajo régimen tropical o subtropical debido a la posición latitudinal y a la cercanía de los océanos. Pese a que lo imbricado del relieve introduce una considerable variedad climática, a menudo las condiciones atmosféricas varían por completo en unos kilómetros de distancia.

La altitud modera los efectos de las altas temperaturas propias de una latitud ya próxima al ecuador. La acción de una masa de aire de alta presión sobre el Caribe interacciona con otra de baja presión sobre el Pacífico. La zona de convergencia intertropical (itcz), constituida por un cinturón de bajas presiones sobre la línea del ecuador, trae sobre el sur de Centroamérica inestabilidad atmosférica en forma de lluvias torrenciales y tormentas tropicales durante una parte del año.

A pesar de la escasa anchura del istmo centroamericano, es posible distinguir dos regiones claramente diferenciadas gracias a su clima. En la costa caribeña (en la imagen, paisaje de Tortuguero, en Costa Rica), las precipitaciones son muy abundantes, dando lugar a biomasas de bosque tropical húmedo o muy húmedo. En la costa del Pacífico (vista general de Guanacasté), las lluvias son menores, dando al paisaje un aspecto más árido en comparación.

A pesar de la escasa anchura del istmo centroamericano, es posible distinguir dos regiones claramente diferenciadas gracias a su clima. En la costa caribeña (en la imagen, paisaje de Tortuguero, en Costa Rica), las precipitaciones son muy abundantes, dando lugar a biomasas de bosque tropical húmedo o muy húmedo. En la costa del Pacífico (vista general de Guanacasté), las lluvias son menores, dando al paisaje un aspecto más árido en comparación.

Así, se distingue una vertiente oriental más seca en el Pacífico y una cuenca caribeña con mayor humedad relativa. En Panamá y Costa Rica, la humedad y las precipitaciones se mantienen elevadas durante todo el año. El punto donde se registra una mayor pluviosidad en Centroamérica es en San Juan del Norte (Nicaragua), donde se recogen más de 6.000 mm.

El ritmo estacional es más marcado en las latitudes más septentrionales de Centroamérica y se manifiesta en inviernos secos y veranos húmedos. Ocasionalmente llegan vientos polares procedentes de Norteamérica que acarrean temporales durante el invierno en México y Guatemala. De mayo a noviembre, la costa del Caribe, especialmente hacia el norte, se ve a menudo azotada por huracanes y fuertes tormentas tropicales.

Por efecto del clima, el relieve, la calidad del suelo y la acción del hombre aparecen diversos ecosistemas en Centroamérica. Los bosques de las llanuras litorales presentan una gran similitud con las selvas tropicales de América del Sur, en contraste con la escasa vegetación de las tierras altas, que es más afín a las especies xerófilas de las zonas áridas de México y Norteamérica. Las pinadas alcanzan por el norte hasta la región central de Nicaragua.

La vertiente caribeña de Centroamérica está ocupada por el bosque tropical, que acoge una amplia variedad de especies arbóreas como ficus, lianas de considerable altura conformando una densa selva. En la línea de costa son frecuentes los manglares en zonas pantanosas, pero ganando altura los bosques húmedos inmersos a menudo en la niebla permiten el crecimiento de bromeliáceas y orquídeas.

En la costa del Pacífico, con menos precipitaciones, predominan las estepas herbáceas y las sabanas con vegetación espinosa. En las zonas más deprimidas (bolsones) aparece el chaparral, constituido por acacias y mimosas, y descendiendo en latitud se alternan zonas de sabana con ecosistemas de plantas suculentas y cactus o de selva tropical.

El clima más seco de la costa del Pacífico hace que se formen chaparrales caracterizados por la presencia de acacias y mimosas. En la imagen, flor de la mimosa.

La fauna de Centroamérica es similar a la de América del Sur, aunque no tan diversa. La destrucción de numerosos hábitats naturales por la presión demográfica y la actividad económica han supuesto una amenaza para la supervivencia de numerosas especies. El jaguar y el ocelote son dos de los grandes felinos que aún perviven en algunos enclaves de Costa Rica y Panamá, así como algunos pumas y coyotes provenientes de Norteamérica en las regiones más septentrionales.

En los bosques tropicales habitan, sin embargo, una amplia variedad de insectos, que se aprovechan de la descomposición de la materia orgánica que cae constantemente sobre el suelo o del alimento de las flores. Existe una gran variedad de reptiles y aves, como loros, tucanes o el ave quetzal, además de ungulados como el tapir y el okapi. Otras especies de mamíferos características de la selva centroamericana son los monos araña, los perezosos o los capuchinos.

El manatí habita los estuarios y lagos centroamericanos y las tortugas del mar desovan en las costas del Pacífico y el Caribe. Otros reptiles presentes en Centroamérica son las iguanas y la boa constrictor. Entre los anfibios destacan numerosas especies de ranas, algunas arbóreas, y la presencia de insectos, como vistosas mariposas, es patente especialmente en el curso de los ríos.

Los manglares contienen gran cantidad de moluscos y en las playas abundan aves marinas como los pelícanos y las gaviotas. En las aguas del lago Nicaragua vive el único tiburón de agua dulce del mundo.

El hombre y el medio

La región centroamericana acogió algunas de las civilizaciones más desarrolladas de la época precolombina, como demuestran los yacimientos arqueológicos de la península de Yucatán, Guatemala y Costa Rica de los pueblos tarascos, mayas o zapotecas. Desde los primeros tiempos el ser humano ha preferido establecer sus núcleos de población en tierras altas, sobre todo en la parte oriental, buscando temperaturas más frescas que las del litoral y huyendo de los insectos y la insalubridad del litoral caribeño.

Por tanto, la acción del hombre ha estado siempre más presente en las sabanas y territorios deforestados más próximos al Pacífico, mientras que las selvas tropicales del Caribe han conservado mejor su vegetación. Muchas ciudades de Centroamérica mantienen una estructura urbana cuadriculada de origen colonial en la que calles rectilíneas confluyen en una gran plaza o mercado central.

El acceso a la independencia de los países centroamericanos no ha impedido la fuerte dependencia de éstos de la economía de plantaciones gestionada por grandes multinacionales y orientada hacia el mercado exterior, especialmente a los Estados Unidos, lo que ha dificultado el desarrollo de mercados internos y regionales. La agricultura continúa siendo la base del desarrollo económico de Centroamérica.

La exuberancia del paisaje tropical centroamericano se ve interrumpido por las grandes extensiones de monocultivo, una de las pocas fuentes de riqueza de los países que componen la región. En la imagen, plantación de café en Honduras.

Los más importantes cultivos son el café, las bananas, el azúcar de caña, el cacao, el tabaco, el caucho y los cacahuetes. Estos productos se cultivan en grandes extensiones, mientras que los destinados para el consumo interior se cultivan en pequeñas propiedades agrícolas con escasa tecnificación. Los productos de subsistencia son el maíz, los frijoles, la yuca y el arroz.

En las regiones secas del occidente centroamericano se practica la ganadería en extensos ranchos. En Centroamérica quedan problemas políticos y sociales por resolver, como son la defensa de los derechos indígenas y las grandes desigualdades económicas imperantes. Este panorama explica en parte el estallido de la violencia en países como El Salvador y Nicaragua en el último cuarto del siglo xx.

Las Grandes Antillas

Componen las Grandes Antillas los países de Cuba, Jamaica, Haití y República Dominicana, estos dos últimos compartiendo la isla de La Española, denominación con la que se conocía antes de su acceso a la independencia. Otra isla más occidental, Puerto Rico, es territorio libre asociado a los Estados Unidos.

Jamaica aparece como una formación montañosa que recorre la isla de este a oeste. Hacia occidente se ubica un altiplano calcáreo y hacia oriente un macizo cristalino, las Montañas Azules, cuya principal altura es el Monte Azul, que alcanza los 2.256 m. Su clima es tropical y cálido durante todo el año. Mientras que las llanuras sureñas de Jamaica son más bien áridas, la vertiente septentrional se caracteriza por tener un clima muy húmedo.

Las abundantes lluvias favorecen el crecimiento de una exuberante vegetación. Existen más de 200 especies de plantas con flores y entre los árboles autóctonos se cuentan el cedro, el palo de rosa, la majagua, la caoba, el campeche, el ébano, la palmera sabal, la palmera de coco y el pimentero (pimienta de Jamaica).

También se cultivan las variedades introducidas por el hombre, como el mango, el bananero, el árbol de pan y el llantén. Jamaica es el principal extractor mundial de bauxita y uno de los mayores productores caribeños de ron. La fauna jamaicana, similar a la de todas las Antillas, es abundante en papagayos, cucos y colibríes.

La isla de Cuba, la mayor del Caribe, se extiende de este a oeste a lo largo de 1.250 km desde el cabo de San Antonio hasta Punta Quemado. Una cuarta parte de la isla está formada por montañas y colinas, y el resto por terrenos llanos. Las áreas montañosas se reparten de forma dispersa a través de la isla, sobre todo en los extremos oriental y occidental, y no proceden de una cordillera central.

Vista de los mogotes de valle de Viñales, en Cuba. Si bien la isla es en gran parte llana, presenta algunas formas montañosas dispersas. Los mogotes, montañas aisladas de paredes casi verticales, ejemplifican este fenómeno.

Las principales cadenas montañosas son el macizo de Guamuhaya o sierra del Escambray, la cordillera de Guaniguanico y la sierra Maestra. Esta última, ubicada en el sudeste del país, es la de mayor altitud y extensión, y en ella se encuentra el pico Turquino (1.974 m), el más alto de Cuba.

La línea de costa de Cuba es extremadamente irregular y está formada por numerosos golfos y bahías, como el golfo de Batabanó y el de Guacanayabo. Su longitud total es de unos 3.740 km. La isla cuenta con excelentes y abundantes puertos naturales. Los más notables son los de La Habana, Cárdenas, Matanzas y Nuevitas en la costa norte, y Guantánamo, Santiago de Cuba y Cienfuegos en la costa sur. La mayor parte del suelo de la isla es relativamente fértil.

Un elemento natural característico de la isla lo constituyen las cuevas formadas en rocas calizas. La mayor parte de los ríos de Cuba son de escasa longitud. Los principales son Cauto, Zaza y Sagua la Grande.

En la isla de Cuba, las temperaturas se mantienen generalmente altas con valores medios anuales que oscilan entre 24 y 26 °C y sólo se recogen magnitudes inferiores a 20 °C en las partes más elevadas de la sierra Maestra. La temporada de noviembre a abril es menos calurosa, mientras que los meses de mayo a octubre registran las temperaturas más altas.

La variación diaria de la temperatura es mayor que la anual y la humedad relativa media es alta, con promedios cercanos al 80%. Las zonas más húmedas son las regiones occidental y central, junto con los principales núcleos montañosos. Los ciclones tropicales, fenómeno natural común a todo el Caribe, suelen afectar a la isla de Cuba desde junio hasta noviembre. Los más peligrosos se forman en octubre en el Caribe occidental y suelen afectar a Cuba cada dos años.

La flora cubana tiene más de 6.500 especies, de las cuales aproximadamente la mitad son endémicas, valores superiores al resto de las Antillas. Por tanto, Cuba es el principal polo de diversidad vegetal en el Caribe insular. La especie vegetal más utilizada en Cuba es la caña de azúcar que, junto a la palma real, constituyen los elementos florales más característicos de Cuba.

Otras especies han sido introducidas desde diferentes partes del mundo. Tal es el caso de plantas medicinales como el mastuerzo y la albahaca morada, árboles como la casuarina y el eucalipto y diversas especies florales ornamentales.

Entre la variedad de animales de la isla de Cuba destacan especies de diminuto tamaño como la rana Eleuterodactylus iberia, el murciélago mariposa y el zunzuncito, una de las aves más pequeñas del mundo, así como distintas especies del género Polymita, considerados como los más bellos moluscos terrestres. Especies endémicas son también el cocodrilo rombifer, el almiquí y el manjuarí, considerados fósiles vivientes.

La región caribeña está sometida de forma casi permanente a la acción de los ciclones. En la imagen, fotografía de la NASA del huracán Frances, el cual estuvo activo en los primeros días de septiembre de 2004.

Cuba es una sociedad multirracial con una población mayoritariamente blanca pero con una importante población mestiza de origen africano. Las principales industrias cubanas son el turismo y la producción ganadera, de tabaco y caña de azúcar. Territorio español hasta 1898, desde 1962 el sistema político de Cuba es de corte socialista con una economía dirigida. Desde la caída de la Unión Soviética, el país ha quedado muy aislado del exterior y ha de hacer frente a duras sanciones económicas impuestas por el gobierno de los Estados Unidos.

La isla de La Española, la mayor del Caribe después de Cuba, aloja a dos países: al oeste se sitúa Haití y al este la República Dominicana, compartiendo una frontera de 360 km. Con un territorio escarpado y montañoso, Haití tiene su punto más elevado en Chaine de la Selle, a 2.680 m, y no cuenta con ríos navegables. El lago más grande es el Saumâtre, una extensión de agua salada ubicada en la región sur.

La República Dominicana posee un territorio de cerca de 48.440 km2, unos dos tercios de la isla de La Española. Su punto más alto es el pico Duarte (3.175 m) y entre los escasos ríos los más importantes son el Yaque del Norte y el Yaque del Sur.

La isla de La Española cuenta con escasos ríos de importancia, los cuales se concentran en su mayoría en la porción oriental. En la imagen, el río Chavón, de la República Dominicana.

La isla de La Española tiene un clima predominantemente tropical con lluvias muy abundantes (1.181 mm anuales) y una temperatura media entre 25 y 30°C. La estación lluviosa abarca de mayo a noviembre y, debido a sus lluvias torrenciales, durante esta época se sufren numerosos movimientos de tierra.

Como el resto de las Antillas, la isla se ve expuesta a ciclones y fuertes tormentas tropicales desde junio hasta octubre. Las inundaciones ocasionales se alternan con las sequías periódicas, agravadas por una deforestación extensa (gran parte de la vegetación está siendo eliminada para la agricultura y usada como combustible) que provocan la erosión del terreno y la falta de fuentes de agua potable.

La isla de Puerto Rico está cubierta de montañas en un 40 % de su superficie. Las principales son la cordillera Central, que divide a la isla en dos partes, la sierra de Luquillo y la sierra de Cayey. La parte más elevada de la isla se halla en el cerro La Punta, en la cordillera Central, con una altura de 1.339 m. El resto de la isla está cubierto por colinas y llanuras, principalmente en la región costera del norte.

A poca distancia de la costa norte, la fosa marina de Puerto Rico es la más profunda del Atlántico, con 9.129 m. La isla de Puerto Rico se compone de material volcánico y plutónico de los periodos Cretácico y Eoceno cubierto posteriormente por rocas sedimentarias. Las rocas más antiguas de la isla se localizan en Sierra Bermeja, al sudoeste de la isla.

Estas rocas representan parte de la corteza oceánica y podrían haberse trasladado desde el área del Pacífico hasta su lugar actual en el Caribe. La isla de Puerto Rico está enclavada en la frontera de las placas tectónicas del Caribe y de Norteamérica. Esto quiere decir que actualmente está siendo deformada por los esfuerzos creados en esta frontera. Estas fuerzas pueden causar sismos y maremotos acompañados de deslizamientos de tierra.

La costa norte puertorriqueña es húmeda y verde. Sin embargo, la costa sur es propicia para los cactus, la yuca y el maguey, que crecen en un paisaje semidesértico. Hacia el noroeste, el terreno se caracteriza por sus colinas verdes, grutas y barrancos. El sistema cárstico del río Camuy es uno de los más extensos del hemisferio norte. En el sudoeste, los manglares han creado un singular sistema de canales.

Bosque tropical El Yunque, en Puerto Rico. Se trata del único ejemplo de bosque muy húmedo de la isla. Se sitúa en la sierra de Luquillo, una de las principales del país.

Puerto Rico cuenta con veinte reservas forestales. De ellas, la más importante es El Yunque, donde llegan a registrarse más de 370.000 millones de litros de agua de lluvia cada año. Así se crea una frondosa selva en la que habitan numerosas especies de plantas y árboles. El bosque de Guajataca y el bosque nacional de Guánica, una variedad de bosque seco con gran número de especies de aves, son otras reservas importantes.

Islas Bahamas y Pequeñas Antillas

Según el criterio morfológico, las Bahamas no pertenecen a las islas del Caribe sino que son una prolongación de la península de Florida que aflora aquí en forma de cayos e islotes. Sin embargo, por proximidad, se las incluye dentro del espacio caribeño. El archipiélago de las Bahamas está formado por unas 30 islas, 700 islotes y más de 2.000 arrecifes deshabitados, distribuidos en arco desde la península de Florida hasta el norte del canal del Viento, que separa a Cuba de la isla de La Española.

El clima de estos enclaves es muy templado y, aunque son muy fértiles y propicios para la agricultura, el principal recurso económico proviene del turismo. También hay una importante explotación forestal y pesca. La mayoría de las islas carecen de ríos pero existen abundantes aguas freáticas (subterráneas). La mayor de las islas se denomina Andros y cuenta con importantes reservas forestales.

Al este de las Grandes Antillas, el resto del arco antillano discurre a partir de Puerto Rico en dirección norte-sur como continuación de las tierras emergentes entre la península de Florida y América del Sur. La aparición de algunas de estas islas se debe a la actividad volcánica, aún presente en ellas. Muchas de las Pequeñas Antillas son países independientes.

Como herencia del pasado colonial y el intenso comercio en el Caribe, otros muchos enclaves son territorios administrados por los Estados Unidos y otros países. Tal es el caso de las Islas Vírgenes americanas, Guadalupe y Martinica, territorios de ultramar franceses, o las Antillas Neerlandesas, con Aruba, Bonaire y Curaçao, que pertenecen a los Países Bajos. El Reino Unido cuenta asimismo con las islas de Anguila, Islas Caimán, Islas Vírgenes británicas, Montserrat, Turcos y Caicos.

Se distinguen dos grupos de islas dentro de los pequeños archipiélagos antillanos: las islas de Barlovento, dispuestas en un arco de norte a sur del Caribe, y las islas de Sotavento, que afloran de oeste a este frente a las costas septentrionales de Sudamérica. Entre las de Barlovento figuran las Islas Vírgenes, San Cristóbal y Nieves, Antigua y Barbuda, Guadalupe, Dominica, Martinica, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y la isla de Granada.

Las Islas Vírgenes forman un conjunto insular con más de 80 islas, la mayoría de las cuales son de pequeño tamaño y están prácticamente deshabitadas.

Las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, situadas sesenta kilómetros al este de Puerto Rico, están formadas por tres islas principales y unas cincuenta islas menores, prácticamente deshabitadas. El suelo es en su mayor parte arcilloso y las islas son abruptas y montañosas. Con clima tropical, lluvias escasas y una vegetación exuberante y variada, resultan un destino atrayente del turismo. Esta actividad constituye su mayor fuente de ingresos. Las tres islas principales son Saint Thomas (83 km2), Saint John (52 km2) y Saint Croix (207 km2).

Las Islas Vírgenes británicas están formadas por un grupo de 36 islas. De éstas sólo 16 están habitadas, y las más importantes son Tórtola, Virgen Gorda, Jost Van Dyke, Anegada, Peter Island y Salt Island. Todas ellas presentan un relieve montañoso y están bordeadas por numerosos arrecifes. En estas islas, durante los siglos xvii y xviii, se refugiaban numerosos grupos de piratas y bucaneros.

Más al este y continuando el arco antillano se sitúan Antigua y Barbuda, islas en su mayoría de tierras bajas y de clima tropical cálido con suaves temperaturas constantes durante el año. Guadalupe y Martinica, ambas pertenecientes a Francia y con volcanes aún en activo, como el de La Soufrière (1.467 m), son de mayor tamaño. Entre ambas se sitúa Dominica, que conforma una república independiente. Su terreno es igualmente de origen volcánico, por lo que el paisaje es montañoso con alturas que superan 1.200 m. Se encuentra cubierta por selvas exuberantes y ríos.

Entre las islas de Sotavento figuran Aruba, Curaçao, Margarita, Los Roques, Tortuga, Anguila, Antigua, Trinidad y Tobago y Barbados. Trinidad tiene una superficie de 4.828 km2 y Tobago, 301 km2. Trinidad dista unos veinte kilómetros del continente y es una prolongación de la formación orográfica venezolana al norte de la desembocadura del río Orinoco. Tobago se ubica unos 32 km al nordeste de Trinidad.

Mapa orográfico del Caribe meridional en el que se aprecia el arco antillano (en amarillo).

La isla de Trinidad fue descubierta por Cristóbal Colón en 1498 e inicialmente poblada por españoles. En el siglo xviii fue ocupada por franceses y, más tarde, conquistada por los ingleses, que la incorporaron a las colonias británicas. Tobago, prácticamente despoblada, recibió grupos de neerlandeses, franceses, españoles e ingleses desde el siglo xvii. En 1802, Francia se la vendió a Inglaterra. La economía se ha basado tradicionalmente en los cultivos de caña de azúcar, café, bananas, tabaco y, en la isla Trinidad, también son fuentes importantes de ingresos la explotación de petróleo y el turismo.

Granada es la isla situada más al sur de las islas de Barlovento y, junto con otros islotes como Carriacou y Ronde, compone un estado independiente miembro de la Comunidad Británica de Naciones. La reina británica es la jefa del estado y está representada por un gobernador general. Granada posee un territorio de origen volcánico y montañoso cuya mayor altura la constituye el monte Sainte Catherine (838 m). Entre las elevaciones hay valles fértiles, en muchos casos con numerosos torrentes y fuentes minerales. Existen también fuentes termales y lagos como el Grand Étang.

Curaçao es la mayor de las islas de las Antillas Neerlandesas y se encuentra ya muy próxima a la costa venezolana. Más del 80% de la población es de origen africano; el resto desciende de españoles, neerlandeses o arawaks. La principal industria de la isla es el refinado del petróleo extraído en Venezuela. Tiene importancia también la producción minera, especialmente la sal y el fosfato de cal. El producto más conocido de la isla es el licor de Curaçao, que se destila en varios colores.