Otros materiales

Mucho antes de que la industria química desarrollase el innovador plástico, e incluso antes de que las antiguas civilizaciones descubrieran las posibilidades de los metales, el hombre ya se rodeaba de objetos realizados con diversos materiales. Por ejemplo, aprendió que cierto barro obtenido del suelo se podía moldear y tratar con calor para fabricar ollas o vasijas en las que almacenar alimentos. También aprendió a protegerse del frío utilizando primero las pieles de los animales y luego desarrollando tejidos a partir de plantas.

Hoy día estos materiales, aunque se ha evolucionado en su producción, siguen siendo útiles debido a sus especiales características. Diferentes de metales o plásticos, elementos como la cerámica, el vidrio o las fibras textiles son muy apreciados para muchos usos: aún se emplea la lana para elaborar prendas contra el frío y se sigue mezclando arcilla para hacer ladrillos. De hecho, continúa la investigación en el desarrollo de nuevas posibilidades con estos materiales: las fibras textiles artificiales o las denominadas cerámicas funcionales, que no incluyen arcilla en su composición y que cuentan con características como la superconductividad, son ejemplos de ello.

Materiales cerámicos: la cerámica

Se definen como materiales cerámicos aquellos compuestos inorgánicos que no se encuadran en la clasificación ni de polímeros –plásticos– ni de metales. Dentro de este tipo de materiales, los dos componentes más significativos son la cerámica y el vidrio.

Cerámica es un término que proviene del griego keramiké y cuyo significado es «sustancia quemada». Esta definición explica el modo de transformación que ha tenido la cerámica desde su descubrimiento y que consiste en aplicar calor a diversos componentes, entre los que destaca la arcilla como materia prima básica.

Entre las características que diferencian a este material de otros elementos se encuentra la fragilidad a temperatura ambiente, es decir, que se puede romper si se aplica mucha fuerza de tensión. Sin embargo, resulta muy dura cuando se aplican fuerzas de compresión. Resiste muy bien las altas temperaturas, lo que, unido a su dureza, la convierte en un componente idóneo para la fabricación de herramientas de corte. También cuenta con poca flexibilidad y es muy porosa.

El uso de la cerámica se remonta a la antigua civilización griega (imagen de vasija del periodo clásico). Tanto este material como la porcelana (plato de Sèvres) han sido objeto de muy notables elaboraciones artísticas.

El uso de la cerámica se remonta a la antigua civilización griega (imagen de vasija del periodo clásico). Tanto este material como la porcelana (plato de Sèvres) han sido objeto de muy notables elaboraciones artísticas.

Algunas cerámicas tienen la peculiaridad de ser refractarias, es decir, que aguantan bien altas temperaturas sin fundirse ni cambiar su estructura. No son conductoras de calor, por lo que se utilizan como aislantes térmicos. Así, por ejemplo, son placas de cerámica las que suelen recubrir parte de los cohetes espaciales protegiéndolos de las altas temperaturas que se generan durante los vuelos. Las cerámicas también son buenos aislantes de electricidad, como demuestra la porcelana, que por esta peculiaridad se utiliza en la sujeción de los cables de alta tensión. Finalmente, se trata de un material resistente a la corrosión y a los efectos de los agentes químicos.

En la cerámica, el principal componente es la arcilla, que a su vez es un material compuesto por la mezcla de minerales que se desprenden de las rocas. Estos minerales se denominan arcillosos y están formados por partículas muy pequeñas que pertenecen al grupo de los filosilicatos. Buenos ejemplos de mineral de arcilla son la illita y la caolinita. Las arcillas, según su proceso de formación, se distinguen en estáticas y sedimentarias. En las primeras, las rocas se descomponen en los minerales y en el mismo lugar se va conformando la arcilla. Las sedimentarias son aquellas que se forman con los sedimentos de rocas que son arrastrados por el viento o el agua.

Tipos de cerámica

Se distinguen varios tipos de productos cerámicos en función de su composición y características: cerámicas vítreas, cerámicas refractarias y cerámicas avanzadas. En los productos de arcilla, ésta es la materia prima básica de su composición. Sin embargo, en ocasiones es necesario incorporar otros minerales a los componentes arcillosos para mejorar alguna de sus cualidades como la dureza. Surgen así las denominadas cerámicas vítreas. Los dos ingredientes más empleados en la mezcla son el cuarzo y los feldespatos. Dos ejemplos de cerámicas vítreas son la porcelana (formada por un 50 % de arcilla y otro 50 % de cuarzo y feldespatos a partes iguales) y el barro de alfarería, con el que se hacen ladrillos o tejas, entre otros elementos.

Las cerámicas refractarias, por su parte, son aquellas que están formadas por materiales arcillosos, sílice y un componente denominado alúmina. Su principal cualidad es que soportan grandes temperaturas sin fundirse. Son las que se utilizan para el revestimiento de hornos o de cohetes espaciales y también para ladrillos. Finalmente, las cerámicas avanzadas son producto de la evolución en este campo; en ellas se han conseguido mejorar o corregir ciertos problemas de las cerámicas, como la fragilidad.

Aparte de la mencionada porcelana, otro ejemplo de material cerámico es la terracota o tierra cocida. Con ella, cuyo único ingrediente es la arcilla, que se moldea y se cuece en el horno, se realizaron algunos de los primitivos objetos de la antigüedad. Es el material cerámico más básico, aunque tiene algunas variantes, como la terracota vidriada, en la que se aplica un barniz realizado con polvo de óxido de plomo, o la esmaltada, que se decora con pintura y pasa por una segunda fase de cocción.

Otro material es la loza, para cuya producción se mezclan varias clases de arcillas. Suele tener un acabado esmaltado o con barniz y se caracteriza por su gran dureza. También destaca el gres, un ejemplo de cerámica refractaria y muy resistente realizada con arcillas en las que hay una importante cantidad de sílice.

Transformación de la cerámica

Sea cual sea el tipo de cerámica, el proceso de producción es el mismo y está conformado por una serie constante de pasos sucesivos. Primero hay que triturar las materias primas que configuran el material (los componentes arcillosos son molidos hasta dejar un polvo fino). A continuación se mezclan con agua para obtener una pasta consistente. En el caso de las cerámicas avanzadas, el agua se sustituye por polímeros orgánicos (moléculas de gran tamaño). La pasta resultante pasa por una fase denominada conformación, en la que se le da forma mediante diferentes técnicas que van desde manuales, como el torneado, a diversas clases de moldeo: por colado (vertiendo el material líquido en un molde y dejando secar), por extrusión (empujando la pasta con alta presión a un molde), etc.

Los antiguos procedimientos de moldeado de arcilla aún siguen vigentes en la fabricación de cerámica.

Una vez definida la forma, el objeto se deja secar para eliminar toda el agua, tras lo cual se pasa al horno, donde se endurece y el material pierde su porosidad. Es importante controlar el tiempo de cocción, ya que determina el grado de resistencia de la mezcla: cuanto más se mantenga en el horno, conseguirá más solidez frente a fuerzas de compresión. Según el grado de cocción que se alcance, se distinguen, a su vez, productos porosos, como los ladrillos o las tejas; productos semicompactos, que son impermeables, como la loza, y productos vitrificados, que son transparentes, como el vidrio.

Dos materiales cerámicos de profuso empleo en construcción son los ladrillos y las tejas. Ambos resultan imprescindibles en la estructura de viviendas y otros edificios.

Dos materiales cerámicos de profuso empleo en construcción son los ladrillos y las tejas. Ambos resultan imprescindibles en la estructura de viviendas y otros edificios.

Una vez completo el proceso en el horno, se saca la pieza y se aplican tratamientos de superficie para mejorar su acabado. Hay diferentes opciones, como el alisado, que consiste en eliminar irregularidades externas; el barnizado, en el que se aplica un barniz protector, y el espatulado, con el que se pretende suavizar la superficie por medio de diversas herramientas. A veces, después de estos tratamientos es necesario volver a introducir la pieza en el horno para una segunda cocción. El último paso es la decoración, proceso que también cuenta con variadas técnicas, como pinturas, relieves decorativos, dibujos perfilados, etc.

Alfarería

En la producción de objetos con materiales cerámicos es importante una rama denominada alfarería. Consiste en el moldeo artesanal de piezas con arcilla que luego pasan por un proceso de cocción. Pueden llevar o no esmalte o barnices. La alfarería comprende desde la producción de objetos de uso diario, como las ollas, hasta la elaboración de elementos decorativos, azulejos o ladrillos. En alfarería se trabaja con tres técnicas.

Platos y pucheros de cerámica. La alfarería es la industria artesanal que se ocupa de fabricar objetos cerámicos de uso cotidiano.

Moldeado a mano. Es la fórmula heredada de los primeros artesanos de la arcilla y en la que el trabajo es totalmente manual: el maestro golpea un trozo de arcilla y le va dando forma con sus propias manos.

Torno. Es la técnica que se utiliza para la producción en serie. Éste gira rápidamente sobre sí mismo mientras el alfarero trabaja, también con las manos, la pieza de arcilla.

Vaciado. Técnica empleada para producciones en masa como, por ejemplo, la elaboración de azulejos. En ella se vierte el material líquido en un molde de yeso que poco a poco absorbe el agua acumulada en la arcilla, con lo que la pieza se endurece.

Cerámicas especiales

La gran mayoría de los productos cerámicos se obtiene de la cocción de arcillas con diversos componentes que mejoran las cualidades del material. Sin embargo, la investigación en el campo de estos materiales ha desarrollado ingredientes que no cuentan con minerales arcillosos en su composición.

En esta clasificación entran, por ejemplo, las denominadas cerámicas abrasivas, que son materiales de gran dureza que se emplean para cortar, desbastar o esmerilar otros materiales como los metales. Pertenecen a este grupo la circonita, el carburo de silicio (que se emplea para la fabricación de lijas) o el cermet (que se compone de carburo de cobalto y volframio). Las ferritas, por su parte, destacan por sus propiedades magnéticas y tienen múltiples aplicaciones: pequeños motores de juguetes, teléfonos, magnetófonos, etc.

Gracias a sus propiedades magnéticas, las ferritas pueden emplearse en la elaboración de teléfonos.

Quizá los materiales cerámicos más interesantes en los que se está investigando actualmente son los denominados superconductores: es decir, que permiten conducir la electricidad. Esta cualidad se basa en el siguiente hecho: cuando se reduce la temperatura del material hasta un valor cercano a 0 °C, también van disminuyendo las vibraciones de los átomos, lo que reduce a su vez la resistencia a la electricidad y permite que ésta pueda fluir libremente en dichos materiales.

Materiales cerámicos: el vidrio

Junto a la propia cerámica, constituye el otro material cerámico destacado. Para su fabricación es necesario mezclar arena y carbonato sódico o potásico a altas temperaturas (unos 1.500 °C); a esta mezcla inicial se le pueden añadir pequeñas cantidades de otros elementos, como carbonato cálcico, magnesio, etc. Se obtiene entonces una sustancia blanda que se endurece al enfriar, por lo que hay que aprovechar este momento en el que está reblandecida para darle la forma.

La peculiaridad que describe la forma de trabajar este material es que con altas temperaturas se vuelve viscoso, de forma que, por ejemplo, se pueden aplicar técnicas de conformación, como la del soplado. Otra característica destacable es su transparencia, debida a su estructura molecular amorfa, es decir, sin orden. El vidrio también es un buen aislante del calor y es un material que se mezcla bien con otros elementos.

Tipos de vidrio

Según el sistema de fabricación y los componentes, en la industria existen varias clases de vidrio. A continuación se enuncian algunas de las más importantes.

El vidrio es otro material cerámico ampliamente utilizado. El llamado oftalmológico se usa en la elaboración de gafas.

El vidrio es otro material cerámico ampliamente utilizado. El llamado oftalmológico se usa en la elaboración de gafas.

Vidrio armado. Este tipo de vidrio presenta como peculiaridad más destacada su refuerzo interior de varillas metálicas.

Vidrio refractario. Como ocurre en las cerámicas basadas en arcilla, los vidrios también tienen una clase que resiste muy bien las temperaturas altas. Se trata del vidrio refractario, empleado industrialmente en la fabricación de útiles de cocina.

Vidrio oftalmológico. El tipo de vidrio usado para elaborar lentes o gafas es el llamado vidrio oftalmológico, cuya principal cualidad es su gran pureza.

Vidrio impreso. Con esta denominación se conoce aquel tipo de vidrio que lleva grabados o dibujos.

Vidrio de seguridad. Tras pasar por una fase denominada templado, en la que se controla el enfriamiento del material, esta clase de vidrio adquiere una gran resistencia.

Transformación del vidrio

En la fabricación de vidrio el primer paso es la denominada fundición, que se realiza manipulando, a elevadas temperaturas, los componentes que conforman el material. Después se eliminan las posibles impurezas que puedan acumularse y se deja enfriar el compuesto hasta que adopta un estado viscoso que permite comenzar a trabajar para darle forma.

La técnica de conformado más importante en la industria del vidrio es el soplado, que se lleva a cabo por medio de un tubo hueco –caña de vidriero–, en uno de cuyos extremos se sitúa el material viscoso, mientras que desde el otro se sopla para que vaya adoptando la forma deseada. El objeto que se consigue tras el soplado es en principio muy tosco, y debe perfeccionarse utilizando hierros y pinzas calientes. La forma y tamaño de la caña varían en función del elemento que se pretenda conseguir.

El moldeado del vidrio es un trabajo artesanal en el que han de utilizarse hierros y pinzas calientes.

Este proceso artesanal ha ido incorporando máquinas que realizan el trabajo más rápidamente. También existen otros métodos para conformar el vidrio, como la utilización de moldes donde se prensa el material fluido para que adopte la forma. Otros tratamientos están pensados para la obtención de vidrios planos: procedimiento de corona, procedimiento de cilindro, vidrio laminado y vidrio moldeado. Con estos sistemas se obtienen, entre otros objetos, lunas de grandes dimensiones.

Tras el moldeado el material tiene que enfriarse, proceso que es muy delicado, ya que si se hace rápidamente puede dejarlo quebradizo, y si es lento puede volverse opaco. Finalmente, se puede terminar aplicando algún tipo de decoración a la pieza de vidrio. Entre las más destacadas está la aplicación de pintura una vez que se ha enfriado el material. También se puede grabar con herramientas en punta o mediante capas de distinto color.

El cristal

Se denomina cristal al vidrio totalmente transparente. Su origen se remonta al siglo xvii cuando unos artesanos, debido a la escasez de madera, pensaron en la hulla para el calentamiento de los hornos en los que elaboraban vidrio. Con el nuevo combustible el material salía con más color, y para evitarlo modificaron el horno de tal manera que el humo de la hulla no llegase al vidrio y lo afectara. Al no tener éxito, probaron entonces a incorporar óxido de plomo, con lo que obtuvieron un vidrio de una gran pureza y transparencia. Surgía entonces el cristal.

Vasos, vasijas y tazas se cuentan entre los objetos de cristal más empleados en la vida doméstica.

Vidrios especiales

Son aquéllos en los que se han modificado algunas de sus cualidades, como la transparencia, la resistencia o el color. Por ejemplo, la transparencia se puede graduar con métodos mecánicos, como el grabado o el tallado, o procedimientos químicos, utilizando soluciones como el ácido fluorhídrico, que corroe el material. La aplicación de color puede abarcar a toda la pieza (incluyendo a la mezcla inicial de compuestos con óxidos metálicos), o puede ser simplemente un tratamiento superficial también con óxido metálico, pero aplicado ya a la pieza moldeada, que pasa de nuevo por el horno, donde la capa de óxido se adhiere creando una fina película de color.

Materiales textiles

Son aquellos que se realizan con fibras textiles mediante tratamientos de hilado. Las fibras textiles son estructuras que tienen mayor longitud que diámetro y cuyo origen puede ser natural (de animales, vegetales o minerales) o artificial.

Esta diversa procedencia de las fibras también determina el tipo de material textil que se puede confeccionar con ellas (v. tabla 1). Para diferenciar unas de otras existen varios métodos, como la observación al microscopio (debido a que visualmente todas son diferentes entre sí; por ejemplo, la lana tiene un aspecto escamoso, mientras que el algodón cuenta con fibras retorcidas) o el simple olfato (las fibras emiten diferentes olores cuando se queman o cuando se les aplican determinados agentes químicos).

Tabla 1. Clasificación de los materiales textiles según su origen.

Fibras naturales

Son las de origen animal, vegetal y mineral. Entre las primeras, las más conocidas son la lana y la seda. La lana la conforman unas fibras que recubren el cuerpo de las ovejas. Se diferencia del pelo en que las fibras son más escamosas en su parte externa. Es un material que resiste bien la luz, absorbe la humedad y es un buen aislante de temperatura, por lo que se utiliza para producir prendas protectoras del frío.

El proceso de obtención de la lana de la oveja se denomina esquilado. Este trabajo, que consiste en cortar la lana del animal, se realiza cuando comienza el calor, ya que supone dejar a la oveja sin su protector natural contra las bajas temperaturas. Es una labor que se repite cada año, puesto que la lana vuelve a crecer. Se denomina lana virgen a aquella que no ha sido mezclada con otras fibras o materiales.

La lana es la piel que recubre el cuerpo de la oveja. Se extrae del animal mediante la técnica del esquilado.

La seda, por su parte, la conforman fibras brillantes segregadas por las orugas de lepidópteros, como la oruga de la morera o el gusano de seda. Es un material muy apreciado por su brillo y suavidad. También es elástica y protege del calor. Las orugas cuando crecen tejen un capullo de fibras de seda que es de donde se obtiene este material.

Prendas de vestir elaboradas con seda. Este material es muy apreciado tanto por su suavidad como por su brillo.

Las fibras de origen vegetal más conocidas son el algodón, el lino, el cáñamo y el esparto. El algodón procede de plantas de la familia de las malváceas. Cuenta con una gran capacidad de absorción de líquidos y es también muy resistente y fácil de transformar en tejido y teñir. Su producción es barata. El lino, por su parte, es una fibra que se obtiene de la planta del mismo nombre. Como fibra es fuerte y absorbe bien la humedad, al igual que el algodón. Otros materiales destacados son el cáñamo, que se obtiene de la familia de las cannabáceas –cannabis– y que es menos suave y fuerte que el algodón o el lino aunque resulta muy duradero, y el esparto, de la familia de las gramíneas. Las fibras de esparto son mucho más duras, resistentes y menos suaves, por lo que se utilizan para elaborar productos como estropajos, felpudos o cestos.

El esparto es un material muy resistente, aunque de escasa suavidad. Con él se fabrican, entre otros objetos, los felpudos.

Procedentes de minerales hay materiales como el amianto o la fibra de vidrio. La principal cualidad de las fibras de amianto es que son ignífugas (resistentes al fuego), así que se emplean, por ejemplo, para trajes de bombero. También es un compuesto valorado en la construcción como aislante. Se obtiene de diversos minerales, y el proceso de producción consiste en separar las fibras del mineral. La fibra de vidrio, por su parte, es un buen aislante de frío y calor, y además puede soportar altas temperaturas. Para obtenerla, se pasa vidrio fundido por una pieza a modo de colador, con agujeros finos. Así, al endurecerse, el material adopta la forma de fibra.

Fibras artificiales y sintéticas

Las fibras artificiales son las que se obtienen a partir de la transformación de polímeros (moléculas de gran tamaño) de origen natural como la celulosa, que se encuentra en las plantas. Las sintéticas, por su parte, se obtienen de elementos químicos no naturales. Como en los plásticos, es la industria la que genera los polímeros con los que se fabrica el material textil a partir de monómeros procedentes del petróleo, el amoniaco o el carbón.

La fibra artificial tiene una historia reciente que sólo se remonta al siglo xix. El rayón es una de las más utilizadas. Se trata de un material que se obtiene de la celulosa de las plantas. El proceso básico de transformación consiste en convertir la materia prima en una pasta a la que se le incorporan diversos productos químicos que hacen que se deshaga. Este nuevo material se filtra obteniendo las fibras de rayón.

Según el contenido químico que reciba la celulosa, existen diferentes variantes, entre las que destacan la viscosa, en cuyo tratamiento se incorpora sosa cáustica, y el acetato de celulosa o Bemberg, tratado con ácido nítrico. Al proceder de polímeros naturales, el rayón tiene unas características parecidas al algodón: gran capacidad de absorción de humedad, buenas opciones de mezcla con otras fibras y fácil lavado.

Por su parte, la primera fibra sintética que se consiguió mediante polímeros artificiales fue el nailon, que pronto se hizo muy popular por sus propiedades: elasticidad, resistencia al desgaste, etc. Otras fibras sintéticas son el perlón, que se suele mezclar con lana o algodón; los poliésteres, que no se deforman ni arrugan, y los acrílicos, parecidos a la lana y también difíciles de arrugar.

Uno de los usos más característicos del nailon es como textil en la confección de medias.

Transformación de las fibras textiles

Sea cual sea su origen, una vez obtenidas, las fibras requieren de varios procesos de transformación para conseguir los productos textiles finales. Estos trabajos se agrupan en tres grandes fases: el hilado, el tejido y el apresto.

Sección de una factoría de hilado donde se sitúan las máquinas que enrollan los hilos en las bobinas.

Hilado. Con el hilado, las fibras se agrupan en hilos. Para ello, primero hay que eliminar impurezas y fibras muy cortas. El material resultante se carda con el fin de estirar las fibras, que después se tuercen formado hilo; a continuación, éste se enrolla en una bobina. Antes de la introducción de máquinas en este proceso, para estos primeros trabajos de tratamiento se utilizaban dos herramientas llamadas rueca y huso. Actualmente, el procedimiento está mecanizado por completo, con lo que resulta mucho más rápido.

Este primer proceso de hilado no es necesario en la seda, ya que las fibras se hallan agrupadas en hilos.

Los tejidos son los materiales con los que se confeccionan los productos textiles. Los hay de diversas texturas y múltiples colores.

Tejido. Una vez obtenidos los hilos, comienza la segunda fase del proceso: la elaboración de los tejidos que servirán para la confección de los productos textiles. Básicamente, el tejido consiste en agrupar y entrelazar los hilos de manera que se vaya conformando la tela. De las diversas técnicas que existen para realizar este proceso, la más utilizada es el telar. Primero se colocan y se tensan en el telar hilos paralelos con la misma longitud. A esto se le llama urdimbre, y es el esqueleto de la tela. De forma transversal a la urdimbre se pasa un hilo, que se denomina trama, por encima y por debajo de los hilos de la urdimbre. De este modo, poco a poco se entrelazan los hilos que conforman la tela. El tejido puede tener los hilos más o menos apretados, lo que influirá en la calidad del mismo

Otra opción para tejer es entrelazar y concatenar las fibras utilizando agujas manuales o automáticas. Ésta es la forma de elaborar géneros de punto, encajes, tules, etc. En el fieltro, por ejemplo, lo que se hace es unir las fibras de algodón (a veces mezcladas con fibras de otros materiales) mediante compresión con una prensa y utilizando calor; de esta forma se entrelazan para formar el tejido, que finalmente se golpea para obtener una mayor compresión y densidad.

El resultado de cualquiera de los procesos de tejido es la tela con la que se elaborarán los productos textiles. Este tejido suele pasar por otra fase, que es la de estampación y tintura con la que se le añade color y se le aplican motivos decorativos. Para darle un color se aplican tintes o colorantes. Generalmente, estos componentes se disuelven en agua en grandes cubos donde se sumerge la pieza textil que adopta el color.

La técnica de teñido también se puede aplicar a las fibras directamente (antes de haber hilado); se denomina así al tinte en bruto. Si se realiza en los hilos antes de elaborar el tejido, se conoce como tinte en hilo. Cuando el colorante se aplica a la tela ya terminada, entonces se llama tinte en la pieza. Este proceso es un interesante campo de investigación, ya que el tinte debe ser duradero y agarrar bien en la tela para aguantar los procesos de lavado y planchado a los que se someterá el tejido. Antiguamente los colorantes se obtenían de animales, como la cochinilla, o de ciertas plantas; en la actualidad, la industria emplea los de origen mineral.

El siguiente proceso tras la aplicación del tinte es el estampado, que consiste en realizar dibujos sobre el tejido. También son varias las opciones para hacerlo. Un sistema es el denominado huecograbado con rodillos: el dibujo se graba primero en los rodillos (a los que se les aplican los colores del dibujo) y éstos se pasan por la tela dejando las marcas. También se puede estampar con una plantilla que tiene el boceto y que se coloca sobre el tejido; al dar la pintura de esta forma, sólo se colorean las partes que no están tapadas. Otro método es realizar el dibujo en un relieve donde se aplica el tinte y que marca la tela al ponerlo encima.

La tintura de los tejidos es otro proceso claramente artesanal que se remonta a épocas remotas. La imagen muestra las tinajas donde se sumerge el textil hasta alcanzar el color deseado.

Apresto. Una vez que el tejido está coloreado y estampado, se pueden aplicar otros procesos para mejorar su aspecto exterior. Uno de estos trabajos es el apresto, que tiene como objetivo dejar la superficie lo más lisa posible. En esta técnica se distinguen diferentes tipos, como la turdidura, el encolado y el engomado. Otros procedimientos tienen como objetivo aumentar el brillo de la pieza. También se puede aplicar un tratamiento térmico con el que mejorar las calidades de la tela (el denominado curado) o simplemente plancharla. Todo dependerá del tipo de material y el aspecto que se le pretenda dar con el tratamiento.

Con todos estos trabajos la tela queda definitivamente terminada para pasar a otra fase de la producción que es la confección de prendas. En esta parte se aplican diversas técnicas, como el diseño, el patronaje (que consiste en la elaboración de patrones o bocetos de las piezas que forman un traje o vestido), el corte y el armado de la prenda con diversos procedimientos de cosido.

El cuero

En la industria de producción de material textil y prendas, el cuero tiene un lugar destacado. Se trata de pieles de animales que han sido curtidas, es decir, secadas y transformadas de manera que no se pudran. Ya el hombre primitivo utilizaba la piel de los animales para protegerse. En la actualidad es un material que se emplea en otros campos como la marroquinería, que es la elaboración de maletas, bolsos, carteras, etc. El curtido tiene diferentes procedimientos según el tipo de producto que se pretenda obtener, aunque básicamente el proceso consiste en curar la piel en una mezcla de agua y sal y quitarle el pelo que pueda tener.

La marroquinería del cuero se utiliza en la confección de bolsos y carteras.

Otros materiales

La variedad de materiales que se utilizan para construcción y fabricación va más allá de metales, maderas, plásticos o cerámicas. Entre otros, existen los denominados materiales compuestos, que son aquellos que se obtienen de la mezcla de diferentes componentes. De éstos, el mortero, el hormigón y el cemento se cuentan entre los más importantes.

Una vez endurecido, el hormigón es un elemento habitual en la construcción de edificios.

Mortero. Se consigue a partir de la mezcla de agua, cemento y arena, amalgama que se endurece con el secado (a este proceso se le denomina fraguado). Es muy utilizado para la unión de ladrillos.

Hormigón. Es otro compuesto formado por cemento, arena, agua y grava. Es un material que, endurecido, es muy resistente a las fuerzas de compresión, por lo que se utiliza para la construcción de edificios.

Cemento. Resulta de la mezcla de caliza, yeso y arcilla. También es un componente primordial en la construcción.