Lenguaje

En lingüística, biología y psicología, es la facultad cognitiva y fisiológica característica del ser humano para comunicar pensamientos y sentimientos a través de sonidos articulados o la palabra.

Por extensión, conjunto de signos y señales empleados por los animales para comunicarse con su especie o con otras y un sistema organizado de signos que sirve para comunicar un mensaje. Por ejemplo, las señales de tráfico, los semáforos o la lengua de signos.

En lingüística, es el sistema de signos lingüísticos, orales o escritos, empleados por una comunidad de hablantes para comunicarse entre sí y expresar ideas o sentimientos. Es sinónimo de idioma o lengua.

Origen del lenguaje humano

Se cree que el lenguaje humano surgió hace entre 30.000 y 50.000 años, originado por el proceso evolutivo de la especie y por una serie de transformaciones fisiológicas y del comportamiento que requerían un nuevo sistema de comunicación.

Desde el punto de vista fisiológico, los dos hemisferios del cerebro se especializaron en determinadas actividades, de modo que al izquierdo le correspondió la facultad del lenguaje. Y respecto a la conducta de la especie, la progresiva dedicación a los trabajos manuales hizo necesaria la comunicación mediante sonidos y el paulatino abandono de los gestos.

Con anterioridad a este proceso, según algunas teorías, el ser humano primitivo se comunicaba mediante gestos y sonidos, de manera que los segundos completaban y reforzaban el mensaje de los primeros, al contrario de lo que sucede en el empleo actual del lenguaje.

Una vez surgido este nuevo sistema de comunicación humana basado en los sonidos articulados y en signos lingüísticos, se desconoce si existió una única y primera lengua en el mundo.

La explicación de su evolución, objeto de la lingüística histórica, no resulta fácil. Existen dos hipótesis opuestas:

  • Monogénesis: teoría formulada por el filósofo alemán Leibniz (siglo XVII), que aboga por que todas las lenguas existentes en el mundo proceden de una única, denominada protolengua.

  • Poligénesis: esta teoría apuesta por el origen múltiple de las lenguas.

Características

En general, los animales se comunican y se relacionan mediante el lenguaje, pero sólo el ser humano es capaz de hacerlo mediante la articulación de sonidos y con el empleo de un sistema de signos lingüísticos arbitrarios y convencionales, componentes de una lengua o idioma.

La economía, la creatividad y el simbolismo constituyen las propiedades características del lenguaje humano. Estas características fueron enunciadas por el lingüista estadounidense Charles F. Hockett, a principios de los años sesenta:

  • La economía alude a las limitaciones físicas y psíquicas del ser humano; la memoria, la capacidad de procesamiento de la información y el número finito de sonidos que podemos emitir y distinguir.

  • La creatividad se refiere a la capacidad humana de emitir y comprender expresiones nuevas gracias al comportamiento lingüístico y a la facultad deductiva.

  • El lenguaje humano es simbólico porque se refiere a otra realidad. Por ejemplo, el carácter convencional o arbitrario de los signos lingüísticos.

Según Hockett, el lenguaje humano se caracteriza por las siguientes propiedades, que engloban los tres rasgos anteriores:

  • Durante la comunicación el ser humano sólo emplea el aparato fonador (si se trata del emisor del mensaje) y el auditivo (en el caso del receptor). Así, al hablar, las personas pueden emplear otras partes del cuerpo para reforzar el mensaje, como las manos para hacer gestos o indicaciones, la cara, el movimiento de la cabeza, etc.

  • Los signos lingüísticos articulados desaparecen durante el momento de su emisión, de modo que tienen carácter instantáneo.

  • El mensaje emitido puede ser escuchado por cualquier receptor situado dentro de su campo de alcance.

  • El lenguaje humano se transmite culturalmente, de generación en generación, mediante su enseñanza.

  • El receptor no sólo recibe la información literal del mensaje transmitido, sino que deduce información adicional, mediante el empleo de los conocimientos ya adquiridos o de la experiencia. Precisamente este último aspecto es estudiado por una disciplina de la lingüística, la pragmática.

  • Los hablantes intercambian o alteran indistintamente los papeles de emisor y receptor del mensaje, así que las reglas gramaticales, válidas para las dos situaciones, son compartidas y conocidas por la comunidad de hablantes. Además, esta circunstancia resulta ventajosa por no requerir más memoria, limitada, para almacenar estos nuevos conocimientos.

  • La relación entre el acto comunicativo y sus consecuencias no es funcional, sino convencional. Por ejemplo, la petición de una bebida para saciar la sed, como acto físico que es, puede tener como resultado su objetivo si el receptor accede a la solicitud, pero no tiene por qué ser así. Sin embargo, sí existe una relación funcional entre el acto físico de beber agua y el acto de saciar la sed.

  • El mensaje del emisor produce una reacción en el receptor, porque los signos lingüísticos tienen un significado.

  • La relación entre el signo lingüístico y el significado es arbitraria y convencional.

  • Economía: el conjunto de fonemas de cualquier lengua es limitado en número, además de definirse por rasgos de oposición mutua.

  • Los mensajes pueden ser falsos, es decir, no es necesario que coincidan con situaciones reales.

  • Se puede conversar o escribir sobre acontecimientos, personas o cosas ausentes temporal o espacialmente.

  • El lenguaje permite la posibilidad de producir nuevas expresiones análogas a partir de un modelo estructural sintáctico. La recursividad lingüística se basa en una gramática estructurada de forma jerárquica: la palabras forman sintagmas y éstos, oraciones.

  • Las lenguas se estructuran en dos niveles: los fonemas y los morfemas. La combinación de los primeros supone la creación de un número ilimitado de los segundos, dotados de significado.

Precisamente estas tres últimas características, el desplazamiento, la recursividad o productividad, y la dualidad, respectivamente, son las propiedades más diferenciadoras del lenguaje humano respecto a los restantes sistemas de comunicación.

Factores condicionantes

El lenguaje humano no sería posible sin la conjunción de determinados factores fisiológicos (el aparato fonador posibilita la articulación de sonidos), gramaticales (el discurso requiere una estructura) y semánticos (el mensaje transmitido debe ser comprendido).

Factores fisiológicos

El ser humano está dotado de órganos aptos para la articulación de sonidos, en concreto, los encargados de la fonación, como la laringe, la lengua, el paladar y los labios, además de las cuerdas vocales, que vibran por el aire expulsado de los pulmones.

Los seres humanos que padecen trastornos fisiológicos que afectan al habla, por ejemplo, las personas sordas, en lugar de este lenguaje, emplean otro sistema comunicativo, como la lengua de signos.

Factores gramaticales

Toda lengua está dotada de una estructura gramatical basada en los fonemas, las unidades lingüísticas mínimas.

La combinación de fonemas forma morfemas, dotados ya de significado y, a su vez, de forma consecutiva, las palabras, los sintagmas, las oraciones y, en definitiva, el discurso.

Factores semánticos

Es imprescindible que el hablante relacione los sonidos emitidos con un significado que también debe ser comprendido por el receptor, conocedor de esa lengua.

En ese sentido, la gramática desempeña el papel de conexión entre las ideas y el pensamiento, y la lengua que los expresa y transmite.

Diferentes concepciones

La lingüística

Existen distintas corrientes de pensamiento en la lingüística acerca de la concepción del lenguaje humano. La mayoría de los lingüistas consideran que se trata de una capacidad exclusiva de las personas, por su distintiva base neurológica.

Sin embargo, algunas teorías, coincidentes con la opinión de la mayoría de los antropólogos, consideran el lenguaje como el sistema cognitivo y comunicativo más avanzado, consecuencia de un proceso evolutivo mayor, no restringido únicamente al ser humano.

Por ese motivo, estos investigadores destacan la importancia de estudiar las facultades comunicativas de las restantes especies, en especial, su destreza en el empleo de lenguajes artificiales. Además, consideran que la recursividad lingüística se originó a consecuencia de la manipulación de herramientas por los primates.

La psicolingüística

Según algunos psicolingüistas, el lenguaje es una facultad cognitiva desarrollada por el ser humano en exclusividad como consecuencia de un proceso evolutivo de adaptación.

Además, los animales no están dotados para el lenguaje humano y sólo son capaces de establecer una comunicación involuntaria e inconsciente, al contrario que las personas.

La lingüística y la antropología

Precisamente la posibilidad de que otras especies animales aprendan a comunicarse con las personas mediante el lenguaje humano es en la actualidad objeto de estudio para lingüistas y antropólogos.

A pesar del éxito de algunos experimentos llevados a cabo en ese sentido, no se han hallado pruebas ni fehacientes ni definitivas de que los primates, la especie más similar al ser humano, sean capaces de emplear nuestro lenguaje, por su sofisticación y su estructura.

Los experimentos evidencian que los primates sí se comunican, pero que lo hacen de forma más elemental que el ser humano, aunque han demostrado que sí pueden articular sonidos de las lenguas, aunque de forma mimética, entre otros aspectos.

El ser humano es capaz de formar un conjunto infinito de oraciones mediante la combinación de un número limitado de unidades lingüísticas, sin necesidad de haberlas pensado, recibido o emitido con anterioridad.

Además, los niños tienen la facultad de establecer las reglas gramaticales de su lengua, sin haberlas estudiado previamente, mediante el empleo de su aptitud lingüística y como consecuencia de los estímulos procedentes de la comunidad de hablantes a la que pertenece.

La biología y la etología

Desde el punto de vista biológico, el lenguaje es la consecuencia de la adaptación del ser humano dentro de un determinado proceso de selección natural.

Sin embargo, la biología, preocupada por la evolución del comportamiento animal (en concreto, una rama de esta disciplina, la etología, estudia estos aspectos), considera que el lenguaje está relacionado de modo evolutivo con otros sistemas de comunicación entre especies.

Así, no se descarta un origen común del lenguaje humano y el animal, al igual que la posibilidad de que no mantengan ninguna relación a excepción de que se han desarrollado de forma paralela para desempeñar funciones comunicativas similares.

Mientras que desde la lingüística se ha experimentado con primates para estudiar el lenguaje humano y la posibilidad de que pueda ser aprendido por los animales, la etología se centra en el análisis comparativo de los sistemas comunicativos de distintas especies.

La filosofía

Respecto a la filosofía, numerosos pensadores estiman que el lenguaje o la facultad lingüística distingue la mente humana de la animal.

De hecho, según el célebre filósofo Descartes, la incapacidad de las restantes especies para emplear el sistema de comunicación propio del ser humano demuestra su carencia de mente.