Literariedad

    Se designa como literariedad al factor que, en el marco global de la expresión que emplea como medio la palabra, es decir, de la propia literatura, distingue lo que es literario de lo que no lo es. Se trata de un concepto desarrollado por los lingüistas formalistas rusos a partir de la década de 1920 y en especial por el más tarde nacionalizado estadounidense Roman Jakobson.

    La literariedad es, pues, la cualidad que diferencia el lenguaje literario del común, rasgo cuyos planteamientos han variado dentro de amplios márgenes a lo largo de la historia de la comunicación mediante la palabra. Así, en la edad media la literariedad estaba ligada sobre todo a lo religioso y, en la tradición literaria occidental, se asociaba a la expresión en lengua latina. En el Renacimiento las lenguas vernáculas, denominadas en principio “vulgares”, pasaron a ser el vehículo de las manifestaciones literarias.

    Con el devenir del tiempo la literariedad se asoció también con preferencia a determinadas formas de expresión, por ejemplo, la oratoria en la antigua Roma, la poesía amorosa en la transición del Medievo al Renacimiento o el ensayo en la época neoclásica.

    Por otra parte, se ha de puntualizar que la literariedad no es privativa de las formas escritas. Para que haya literatura no tiene por qué haber escritura. Sobre esta base la literariedad ha de considerase como una cualidad versátil, en permanente evolución. Un significativo ejemplo de ello podrían constituirlo en nuestra época las “rimas”, versificaciones improvisadas de los aficionados al rap y al hip-hop que, de constituir un medio de expresión minoritario y autoexcluyente nacido entre los jóvenes afroamericanos de barrios marginales de Nueva York, pasó a ser considerado por numerosos expertos en comunicación como medio de denuncia y reflexión sobre la problemática de las modernas sociedades urbanas a nivel global, en este caso en forma de expresión musical.

    En estas versificaciones se darían, pues, los dos elementos básicos de lo literario: código y mensaje. El código es el mecanismo en función del cual una expresión mediante la palabra permite alterar su función normal, mientras que el mensaje se transmite al receptor sin que éste pueda modificarlo, como sucedería en la expresión no literaria, sino que ha de limitarse a evaluarlo mediante juicios de valor.