Carpe diem

    El dicho carpe diem es de origen latino, y halla su significado más preciso dentro de las odas de Horacio, quien escribió: Carpe diem quam minimum credula postero; lo que quiere decir "Aprópiate del día, nunca confíes en lo posterior". Así pues, en principio, el concepto hace referencia a la riqueza que se escapa con el paso del tiempo, y se puede traducir como "aprovecha el momento".

    Posteriormente, el concepto se hizo célebre entre los pensadores románticos, quienes entendieron que la vida es fugaz y que es necesario vivir con mucha intensidad. De esta forma, antes que una invitación al libertinaje, carpe diem supone una apreciación melancólica del tiempo, que está compuesto, como suelen afirmar los autores del siglo XIX, por segmentos de tiempo finito que no es posible retener.

    Carpe diem también implica una invitación al hedonismo, a la vida apresurada que busca la máxima cantidad de placer y desecha los problemas que se derivan del futuro, puesto que éste es incierto.

    Desde un punto de vista filosófico, el carpe diem está marcado por la irracionalidad, por una consideración pesimista y apresurada de lo real. Así, en lugar de contentarse con las recompensas que se siguen de una concepción racional y sosegada del tiempo, el romántico prefiere comprender la realidad como un drama que se agota con cada segundo que transcurre.

    Así, no es extraño encontrar en los autores más críticos con el romanticismo adolescente un planteamiento idealista o racional que sugiere que los instantes finitos que componen el tiempo sólo tienen sentido dentro de un plan racional y preciso de mayor amplitud. El proyecto, como forma de considerar el tiempo dentro de unas coordenadas racionales y paulatinas, se presenta en este sentido como lo opuesto al carpe diem. No en vano, es habitual relacionar el aprovechamiento compulsivo de la vida con la adolescencia, con la ausencia de responsabilidades; y el proyecto con la madurez, cuando se comprende que en la desmesura existencial no hay tanto una vida más rica como una existencia inconsciente, leve, carente de peso.