Neptuno

    Las manchas que se observan en Neptuno son vientos.

    El descubrimiento del planeta Neptuno fue resultado de la aplicación del poder predictivo de la astronomía al estudio del Sistema Solar. Desde tiempos prehistóricos eran conocidos cinco planetas observables a simple vista: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno (sin contar la Tierra). En 1781, el astrónomo inglés William Herschel descubrió un nuevo planeta, al que se bautizó como Urano.

    Los estudios minuciosos realizados en las siguientes décadas sobre las características de Urano llevaron a descubrir ciertas “anomalías” en su órbita, que se explicaron como resultantes de la perturbación gravitatoria debida a la existencia de un cuerpo transuraniano. El astrónomo francés Urbain Jean-Joseph Le Verrier realizó un cálculo preciso de la órbita y la posible posición de este supuesto planeta incógnito (el británico John Couch Adams efectuó de modo independiente cálculos coincidentes, aunque su aportación no trascendió a tiempo). Aplicando las predicciones de Le Verrier, el alemán John Gottfired Galle encontró el ansiado planeta ese mismo año apenas a 1° de la posición predicha.

    Bautizado con el nombre de Neptuno, dios romano de los mares, este cuerpo pertenece al grupo de planetas exteriores del Sistema Solar. De composición eminentemente gaseosa, se le ha considerado un planeta gemelo de Urano, por la similitud de algunas de sus características, como el diámetro ecuatorial (unas cuatro veces el de la Tierra) y el color azulado de su atmósfera.

    Al igual que en Urano, este color se debe al fenómeno de absorción de la luz roja por el gas metano que existe en la atmósfera de Neptuno en una proporción cercana al 1,5%. El resto de la atmósfera es hidrógeno, en un 80%, y helio, en un 19%, más cantidades traza de etano y otros gases.

    Neptuno está situado a una distancia del Sol comprendida de aproximadamente 30 unidades astronómicas (una unidad astronómica es la distancia media Tierra-Sol). Su periodo orbital es de casi 164 años terrestres y el tiempo de rotación se ha cifrado en 16,11 horas. La masa de Neptuno se estima en 17,15 veces la terrestre.

    Por su lejanía al Sol, recibe un escaso aflujo de radiación solar. Sin embargo, el calor que escapa de su interior hace de Neptuno un planeta algo más caliente que Urano. Este calor expedido se considera responsable de los fuertes vientos que soplan sobre la superficie del planeta, los más rápidos del Sistema Solar (de hasta 2.100 km/h).

    Las turbulencias atmosféricas provocan asimismo la presencia de dos grandes manchas ovales en el hemisferio sur. La mayor de ambas ha recibido el nombre de Gran Mancha Oscura, por su semejanza en latitud y en forma con la Gran Mancha Roja de Júpiter.

    La exploración astronáutica de Neptuno se limita a la misión Voyager 2, que sobrevoló el planeta en agosto de 1989. Hasta entonces sólo se conocían dos satélites naturales del planeta: Tritón y Nereida. El primero es una de las mayores lunas del Sistema Solar y sigue un movimiento retrógrado, ya que se desplaza en dirección opuesta a la rotación del planeta. Ello sugiere que probablemente sea un objeto de origen independiente capturado de la región de los confines del Sistema Solar conocida como cinturón de Kuiper.

    Las observaciones de la Voyager 2 permitieron conocer mejor el sistema de satélites y anillos neptunianos. Descubrieron seis nuevas lunas, que se mueven cerca del planeta en su plano ecuatorial. Por su parte, el conjunto de anillos de Neptuno exhibe una característica un tanto inusual: una densidad de partículas claramente no uniforme en el componente más externo del sistema, el anillo Adams.

    Imagen del planeta Neptuno.