Criptografía

    Conjunto de técnicas y disciplinas destinadas a transmitir informaciones y datos entre un emisor y un destinatario que son traducidas a un código secreto conocido por ambos para evitar su lectura e interpretación por terceras personas no autorizadas. Etimológicamente, el término criptografía significa «escritura oculta».

    Las técnicas criptográficas han sido utilizadas desde la antigüedad para el intercambio de mensajes encriptados, especialmente en el marco de las relaciones diplomáticas y en el transcurso de las campañas militares. Los primeros indicios históricos del empleo de estos sistemas se remontan al menos al siglo V a.C. Desde sus inicios, los métodos criptográficos ideaban un sistema de códigos y de cifrado que eran conocidos solamente por los emisores y destinatarios de los mensajes. La interceptación y el desciframiento de tales códigos por potencias rivales o ejércitos enemigos constituían importantes logros estratégicos con capacidad para revertir el signo de una batalla o de influir en el desarrollo de las relaciones políticas y comerciales.

    En el imaginario colectivo es particularmente reseñable el uso de técnicas criptográficas durante la Segunda Guerra Mundial por parte del Ejército alemán. Las máquinas Enigma, basadas en el empleo de rotores electromecánicos para la encriptación y el descifrado de mensajes secretos, estuvieron en uso comercial desde la década de 1920 y fueron utilizadas por las autoridades militares nazis para la comunicación con sus ejércitos. Mediante el uso de las llamadas bombas criptológicas, ingenieros de las potencias aliadas lograron determinar las técnicas de cifrado asociadas a dichas máquinas, lo que supuso para sus países una ventaja de inestimable valor en las labores bélicas de contraespionaje.

    Durante las últimas décadas del siglo XX y los inicios del XXI, el rápido desarrollo de la tecnología digital, la informática, los sistemas de telecomunicaciones y las redes globales de tipo Internet hicieron de la criptografía una ciencia vital para garantizar la confidencialidad, la autenticación y la integridad de los mensajes intercambiados. Estos principios eran imprescindibles para la seguridad de las comunicaciones no sólo militares, como en tiempos pretéritos, sino también de uso civil. Sin la disponibilidad de protocolos seguros de encriptación y desciframiento de las informaciones y los datos que viajan por las líneas de telecomunicación serían impensables los avances actuales en el comercio electrónico, el pago por Internet, la formalización de documentos digitales y muchos otros servicios disponibles a través de las redes globales.

    Algunas técnicas criptográficas comunes utilizadas en las redes de telecomunicaciones actuales son:

    • Uso de claves simétricas, en las cuales una misma clave sirve para cifrar y descifrar los mensajes.

    • Criptografía asimétrica o de clave pública, con dos pares de claves: una pública y conocida en general con la que se encripta el mensaje y otra privada, que sólo el destinatario conoce y utiliza para descifrarlo.

    • Criptografía basada en la identidad, una variante de la anterior en la cual en la configuración de las claves intervienen elementos únicos y específicos de los códigos de identidad de las partes que intercambian los mensajes.

    • Empleo de certificados, que son emitidos por una autoridad de certificación a petición de los usuarios para que éstos generen un par propio de claves pública-privada.

    En estas técnicas, para la generación de las claves se emplean complejos algoritmos matemáticos y sistemas de aleatorización especializados. Cuanto mayor sea la longitud de dichas claves, más difícil resultará descifrarlas sin autorización. Sin embargo, la capacidad técnica de los hackers y los piratas informáticos y el desarrollo de potentes herramientas informáticas de búsqueda, generación y descifrado de claves privadas obligan a las empresas y desarrolladores especializados en seguridad informática a idear procedimientos cada vez más robustos y menos vulnerables. En este contexto resultan particularmente interesantes las posibilidades de la llamada criptografía cuántica, basada en los fenómenos físicos del entrelazamiento y la teleportación que, además de ser notoriamente más potente, permite la trazabilidad sistemática de los intentos de descifrado fraudulento de las claves.