Computación en la Nube

    La computación en la Nube es un concepto utilizado en las modernas tecnologías que permite el desarrollo de servicios informáticos a través de una red de telecomunicaciones, cuyo paradigma es Internet. Se trata de una tendencia en auge que preconiza un acceso a los recursos informáticos que se necesitan para el desarrollo de las actividades personales o profesionales directamente en la Red (según la jerga al uso, en la Nube).

    Llevadas a sus máximos extremos, las tecnologías basadas en la Nube harían innecesario almacenar e instalar en las computadoras físicas y los dispositivos móviles de los usuarios los programas de software, las aplicaciones y los datos. Estos recursos se almacenarían en servidores y bases de datos remotas, a los que los usuarios podrían acceder desde una conexión a Internet o similar. El terminal de usuario debería contar simplemente con una instalación mínima que permitiera la ejecución de las tareas imprescindibles para su funcionamiento y la conexión a la red.

    La computación en la Nube se basa así en la idea de una informática totalmente distribuida, surgida como evolución de conceptos anteriores como los modelos cliente-servidor o los servicios de tipo P2P. En la arquitectura de tipo cliente-servidor, muchas de las funciones más tediosas que realizaría una computadora autónoma (el “cliente”) se delegan en una computadora central (el “servidor”). Este segundo tipo de equipo suele ser más potente y capacitado para la ejecución de tareas que exigen importantes recursos de tiempo, espacio de almacenamiento y potencia informática. Liberadas de estas tareas, las computadoras “clientes” pueden ser más modestas y dedicar sus recursos principalmente a atender las necesidades locales.

    Por su parte, la arquitectura P2P (un acrónimo derivado del inglés peer-to-peer, para aludir a una comunicación “entre iguales”) es totalmente descentralizada. No precisa una coordinación central, y las computadoras que forman parte de ella pueden actuar indistintamente como proveedores y receptores de recursos y contenidos en virtud de los requisitos de cada momento. Esta tecnología ha tenido un notable éxito en las prácticas de compartición de archivos y otros contenidos en Internet.

    La idea de la computación en la Nube comparte algunas de las características de los principios mencionados. Al igual que en el modelo cliente-servidor, los equipos subsidiarios dejan de tener que encargarse de las tediosas tareas de cómputo y almacenamiento, que asumen computadoras más potentes a las que tienen acceso a través de Internet. A su vez, a semejanza del concepto P2P, no existe una jerarquía clara entre proveedores y consumidores de recursos, y los usuarios finales desconocen realmente dónde se almacenan y desde dónde se distribuyen los servicios que ellos precisan.

    Como ventajas de la computación en la Nube se ha señalado la importante reducción de costes de compra y financieros que procura. Este recorte se extiende asimismo a las labores de mantenimiento, puesta al día y ampliación de las capacidades de procesamiento y almacenamiento de los recursos. Además, la mayor profesionalización de los gestores de la Nube debería asegurar, en principio, una mejor calidad de los servicios que se prestan.

    Ahora bien, esta solución comporta algunos inconvenientes importantes. Por una parte excluye esencialmente el trabajo autónomo, y exige del usuario final que se encuentre conectado de forma permanente a una red de comunicaciones. Este hecho puede derivar en una cierta pérdida de privacidad y confidencialidad, en especial si las tareas al cargo del usuario son altamente sensibles.

    La cuestión de la privacidad alcanza aún mayor relevancia en lo que se refiere a la gestión de los datos: almacenados en servidores ajenos a sus propietarios, ya se trate de un usuario particular, de una empresa o de otra entidad jurídica, estos datos están posiblemente más expuestos a los riesgos comunes de las redes de comunicaciones, entre ellos la piratería informática. De este modo, un uso conveniente de la computación en la Nube probablemente se enmarca dentro de una solución de tipo híbrido e integrado con equipos autónomos y reclama alcanzar un equilibrio adecuado entre rentabilidad, eficacia y seguridad.