Crowdsourcing (colaboración abierta distribuida)

    El crowdsourcing es un mecanismo dirigido a la subcontratación o colaboración masiva voluntaria en una tarea de la que tradicionalmente se encargaría un empleado o un grupo reducido de trabajadores, de cara a su realización por una comunidad amplia de personas. El término, un anglicismo que recuerda el vocablo outsourcing o externalización, quiere transmitir la idea de una “externalización multitudinaria” de un trabajo. Fue acuñado en 2005 por Jeff Howe y Mark Robinson, editores de la revista Wired Magazine y está emparentado con la idea del crowdfunding o micromecenazgo. Ambas son prácticas asociadas a las nuevas tecnologías informáticas y de telecomunicaciones que extienden el ámbito de actuación de la ejecución de iniciativas y proyectos en común.

    La colaboración abierta distribuida que propone el crowdsourcing se inicia cuando una persona, una institución, una empresa o una organización sin ánimo de lucro proponen a un grupo de personas, en ocasiones con cierto nivel de especialización o cualificación profesional, la realización de una tarea. Para su viabilidad, esta modalidad de trabajo debe basarse en una estructura modular o descentralizada. Como recompensa, se ofrece a los colaboradores una retribución económica, una forma de reconocimiento social o la posibilidad de desarrollar sus competencias en el dominio en cuestión en el que adquirirán experiencia y conocimientos.

    Este tipo de iniciativas ha existido en tiempos anteriores de la historia. Sin embargo, ha encontrado un entorno extraordinariamente favorable con el desarrollo de las modernas tecnologías informáticas y de telecomunicaciones. No en vano, Internet y las redes sociales se han convertido en los medios principales por los que se establece la cooperación. Al igual que sucede con las prácticas del micromecenazgo, el crowdsourcing necesita la intervención de tres tipos de actores o figuras: el impulsor de la iniciativa que reclama la colaboración, el grupo de personas que lo apoya y una plataforma en la que se establecen las condiciones del trabajo colectivo, las formas de remuneración o recompensa, los hitos del proyecto y las valoraciones sobre sus avances.

    Uno de los ejemplos más exitosos del empleo del crowdsourcing con fines científicos y profesionales se ha producido en el campo de la astronomía. Instituciones como la Agencia Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) o la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) han impulsado proyectos de colaboración multitudinaria en los que astrónomos no profesionales o aficionados a la ciencia se prestan voluntariamente a estudiar registros fotográficos de secciones concretas del firmamento para detectar distintos tipos de objetos astronómicos. La búsqueda de planetas extrasolares, objetos cercanos a la Tierra susceptibles de colisionar con el planeta o fuentes astronómicas diversas se ha beneficiado enormemente de este tipo de planteamientos.

    Enfoques similares se han dirigido a otros dominios científicos, como la identificación y catalogación de nuevas especies en ornitología (aves), entomología (insectos) y botánica (plantas), o los estudios genéticos. El periodismo, el desarrollo de programas de software en código abierto, la investigación de líneas genealógicas o la acumulación de conocimientos en bases de datos o repositorios diversos se benefician también de las ventajas del crowdsourcing. Ejemplos muy característicos de estas iniciativas son los proyectos wiki, que se alimentan de forma muy dinámica del esfuerzo y la formación de un gran número de personas. Entre ellos, la enciclopedia Wikipedia se sitúa como uno de los paradigmas del fenómeno.

    Dentro del crowdsourcing tienen cabida igualmente iniciativas de activismo político, social y humanitario. Determinadas páginas web, como change.org, se han especializado en la recogida multitudinaria de firmas y testimonios que reclaman introducir cambios en las legislaciones, los reglamentos o los usos jurídicos o sociales imperantes en las comunidades humanas. Distintas organizaciones no gubernamentales (ONG) recurren asimismo al crowdsourcing como vía de cooperación: con esta orientación, realizan convocatorias abiertas dirigidas a constituir comunidades de personas dispuestas a colaborar para buscar soluciones a los problemas humanitarios, medioambientales o socioeconómicos, especialmente en zonas desfavorecidas.