Cordillera ortotectónica

    Imagen por satélite de los Andes, cordillera del oeste de Sudamérica.

    Elevación local de la corteza terrestre producida por la colisión de una placa litosférica continental y una oceánica.

    Puesto que las placas litosféricas continentales poseen menor densidad que las oceánicas, cuando ambas se encuentran las segundas se deslizan o subducen bajo las otras. En consecuencia, la placa continental experimenta un plegamiento en las proximidades de la zona de contacto que conduce a la formación de un orógeno ortotectónico, o cordillera ortotectónica.

    Estas cordilleras se caracterizan, entre otros aspectos, por las enormes cantidades de energía térmica liberada durante su formación. Dicha energía procede, en primer lugar, de la fricción que tiene lugar entre las dos placas litosféricas durante el proceso de subducción, y, por otro lado, por las reacciones metamórficas de carácter exotérmico que se producen en la placa subducente, como son las de deshidratación y densificación. Por este motivo los orógenos ortotectónicos se conocen también como térmicos.

    La convergencia de las placas provoca un engrosamiento de la corteza terrestre, que puede pasar de los 35 a los 70 km, con la consiguiente elevación del terreno. Se da lugar así a estructuras simétricas, otra característica más de este tipo de cordilleras. Las cordilleras de los Andes y de las Rocosas son buenos ejemplos de este tipo.