Estuario

    Estuario del Río de la Plata, en sudamérica.

    Desembocadura de un río formada por un único curso fluvial, de mayor anchura y profundidad que el resto del cauce. En sus orillas pueden formarse playas y sus aguas constituyen ricos ecosistemas biológicos.

    Los estuarios tienden a formarse cuando los ríos desembocan en mares y océanos con importante influencia de las mareas. Mientras la marea asciende, tiende a represar el agua del río, impidiéndole salir al océano; mientras que cuando desciende, arrastra consigo el agua del río, y con ella materiales del fondo y las riberas, contribuyendo al ensanchamiento del cauce en el tramo de la desembocadura. Son también característicos de costas sumergidas, en las que el nivel del mar ha ascendido en épocas pasadas hasta inundar la tierra. Si el agua penetra en valles, se forman rías y fiordos que, si desemboca en ellos algún río, pasan a convertirse en estuarios. Asociadas a estos accidentes geográficos aparecen marismas, que se inundan con el ascenso de la marea.

    Por regla general, el agua dulce tiende a circular cerca de la superficie, mientras que la salada, más densa, lo hace por el fondo; tiene lugar así una estratificación. Sin embargo, dependiendo de la relación entre los caudales de agua dulce que sale hacia el mar y de agua salada que entra en la tierra se distinguen varios tipos de estuarios, en los que dicha estratificación se encuentra más o menos marcada, pudiendo llegar a desaparecer.

    Existen estuarios importantes en el noroeste de Francia y la costa este de Canadá, lugares donde el influjo de las mareas resulta muy notable. En las regiones meridionales del planeta, por el contrario, son poco habituales, puesto que el poder de las mareas es mucho menor. En estas regiones los ríos tienden a formar deltas en sus desembocaduras, como sucede en el Níger y el Amazonas.