Carbones

    Rocas carbonosas, orgánicas y sedimentarias que forman parte de las llamadas rocas fósiles o rocas combustibles.

    Se trata de variedades amorfas del carbono y por su proceso de formación se dividen en naturales y artificiales, por lo que, realmente, los únicos carbones que responden a la definición dada son los primeros.

    Resulta fuera de toda duda que los carbones se han originado a partir de extensos bosques formados, fundamentalmente, por helechos y gimnospermas, que existieron en otros tiempos sobre la Tierra. Por la acción de diversos cataclismos geológicos, ocurridos en épocas remotas, esas masas vegetales quedaron enterradas entre estratos, fuera del contacto con el aire, y sometidas a un proceso de carbonización. En ocasiones, pudo suceder que la acumulación de restos vegetales se verificara por transporte fluvial desde lugares lejanos, al punto en el que hoy se encuentra el yacimiento carbonífero.

    Para explicar el proceso de carbonización, se han elaborado dos teorías:

    Teoría de Hickling:supone que todos los carbones, desde la turba (el más moderno) a la antracita (el más antiguo), forman una sucesión continua, mediante la cual se pasa de unos a otros por disminución del contenido de oxígeno y aumento progresivo del carbono.

    Teoría de Mc Kenzie Taylor: en contra a lo mantenido por Hickling, cree que los diferentes carbones son los productos finales de la descomposición vegetal, según procesos diferentes, en los que ha sido un factor determinante la alcalinidad o la acidez de la materia vegetal transformada.

    Los carbones naturales son:

    Antracita:es el carbón más antiguo, con un contenido en carbono que se cifra entre el 90 y el 95%, motivo por el cual, para arder, necesita un fuerte aporte de oxígeno, lo que ha impedido su uso para fines domésticos.

    Hulla: originado en la era primaria, presenta un grado de carbonización total, por lo que no se aprecia en él resto vegetal alguno, presentando, en cambio, un porcentaje de azufre relativamente alto.

    Su importancia industrial es enorme, ya que tiene magníficas propiedades como combustible, pero, además, a partir de él se logra el gas del alumbrado y el carbón de coque. Ambos productos se obtienen por la destilación seca de este carbón, al calentarlos en unos recipientes cerrados llamados retortas. Mediante este proceso, denominado pirólisis, se logra, en primer término, un gas compuesto de hidrógeno, metano, monóxido de carbono y ciertos hidrocarburos, que fue usado durante mucho tiempo, principalmente, para el alumbrado. Terminado el proceso queda un residuo, llamado carbón de coque, que es imprescindible en la industria siderúrgica para la obtención del hierro.

    Lignito: formado durante las eras secundaria y terciaria, con grado de carbonización bajo, en él se aprecian con frecuencia restos vegetales, de hecho, presenta un aspecto leñoso, lo que explica su denominación. Además, suele contener un componente bituminoso y, entre las diferentes variedades que presenta, hay una, el azabache, intensamente negro y que es utilizado en joyería. La variedad carente de este componente bituminoso es el llamado lignito moreno, el cual tiene aspecto terroso. Se usa en centrales térmicas y para la obtención de abonos nitrogenados. En otras épocas, se fabricaban briquetas de lignito, usadas como combustibles domésticos y para las locomotoras a vapor.

    Turba:variedad más moderna, de aspecto esponjoso, es producido por descomposición de materia vegetal bajo el agua en unos lugares llamados turberas, de las que existen tres tipos: de alta montaña, de pantano y de bosque. En las de alta montaña, la turba se ha creado a partir de brezos y matorrales; en las de pantano, a base de juncos y otras plantas típicas de estos lugares y en las de bosque, usando como materia prima hojas y ramas caídas de los árboles.

    Arde produciendo abundante humo. Posee el más bajo poder calorífico de todos los carbones, dado su alto contenido en agua, por lo que si se desea elevar éste, hay que someterlo a un proceso de desecación al aire. Es un combustible interesante para centrales térmicas, siempre que éstas se encuentren cerca de los yacimientos, idea que se llevaba a cabo en la antigua URSS, poseedora de más del 50% de las reservas mundiales o en Irlanda, donde gran parte de su energía eléctrica se origina de esta forma.

    Los carbones artificiales, el carbón vegetal, el animal y el negro de humo tienen actualmente una importancia nula, bajo el punto de vista energético.

    El proceso de obtención del carbón vegetal consistía en apilar troncos y ramas de diversos árboles, especialmente encinas, cubriéndolos con tierra y dejando un hueco en la parte inferior, por donde se encendía un fuego, practicándose una chimenea para favorecer el tiro. Su destino eran los usos domésticos, pero actualmente se halla absolutamente desplazado por el butano, el gas natural y la electricidad.

    Los carbones animales se logran carbonizando huesos, sangre, etc., fuera del contacto del aire. Se usaron como decolorantes y como adsorbentes.

    El negro de humo, también llamado hollín, se obtiene por la combustión incompleta de madera, paja, etc. Se ha empleado en la fabricación de tintas, betunes y pinturas, así como en la industria del caucho.