Estilo literario

    El estilo literario es la manera personal en que cada autor se expresa individualmente, aun dentro de las convenciones de una escuela literaria o de una época concreta. Más allá del tema y el argumento, el estilo es el elemento que conforma el carácter particular de cada obra literaria, lo que la diferencia de todas las demás. El modo en el que se usan los recursos literarios constituye una parte importante del estilo.

    En la literatura clásica europea, es decir, en la antigua Grecia y en Roma, el estilo se dividía en tres clases: sencillo, medio y sublime. Esta división se correspondía con la visión clásica del mundo, en la que todo tenía su lugar y debía estar ordenado, hasta la forma de tratar temas diferentes.

    El estilo sencillo era el más natural y se utilizaba para tratar asuntos humildes, normalmente temas relacionados con criados y campesinos. El estilo medio era más elegante y servía para tratar temas algo más elevados, como podían ser las descripciones de paisajes o de personajes que no tuvieran ocupaciones consideradas serviles. Por último, el estilo sublime se utilizaba para tratar temas nobles y muy elevados, relacionados sobre todo con dioses y héroes. Era solemne y lleno de adornos.

    Estos tres estilos podían aparecer en una misma obra; de hecho, era muy propio del teatro clásico griego y latino que los personajes utilizasen lenguajes diferentes según fueran criados, caballeros o dioses.

    Existen además otros tipos de estilo. El carácter del escritor, e incluso su estado de ánimo, también puede determinar el lenguaje utilizado en su obra; por tanto, se podría decir que hay tantos estilos como autores y estados de ánimo: el estilo puede ser entusiasta, ecuánime, frío, eufórico, sereno, triste, etc.

    Según la visión del mundo del autor, el estilo puede clasificarse como realista, idealista o expresionista. El estilo es realista cuando el escritor intenta reproducir una realidad lo más fiel posible a la verdad. El estilo realista requiere un análisis minucioso de todos los elementos que aparecen en la obra, con el fin de reproducirlos de la forma más exacta posible. En el estilo idealista el autor modifica la realidad y destaca solamente los rasgos que le parecen más bellos o buenos. Cuando, al contrario, utiliza la deformación de la realidad, se dice que su estilo es expresionista.

    El estilo también puede clasificarse según el tipo de lenguaje utilizado por el autor. Según esa división, el estilo puede ser, por ejemplo, sencillo, artificioso, natural, ampuloso, solemne, burlesco, retórico o familiar.

    La escuela literaria a la que pertenezca el autor puede asimismo determinar el estilo de sus obras. La razón es que los autores de una misma escuela literaria viven idénticas circunstancias históricas, pertenecen a un mismo ambiente y tienen gustos e inquietudes similares, todo lo cual, lógicamente, redunda en que su estilo sea parecido.

    Un mismo autor puede escribir haciendo uso de distintos estilos. En función de su habilidad como artista, podrá tener más capacidad para variar de estilo según el tema que quiera tratar. Por ejemplo, el poeta barroco Luis de Góngora escribió sencillos romances pero también complejísimos poemas muy elaborados, que dieron origen al llamado “culteranismo”.

    El siguiente ejemplo ilustra dos estilos muy distintos de poemas románticos de mediados del siglo XIX: el de José de Espronceda (Canción del pirata), cuyo entusiasmo y fuerza épica transmite energía y valor, y el de Gustavo Adolfo Bécquer (Rima LXVII), meditativo y triste, que evoca en el lector una sensación de intensa melancolía.