Eufemismo

    Un eufemismo es la palabra o expresión que surge de sustituir un término cargado de connotaciones desagradables o malsonantes por otro más suave o inofensivo. El eufemismo es un tipo de cambio semántico cuyo origen se encuentra en las causas psicológicas. Hay casos de eufemismos que se usan con asiduidad; así, cuando alguien muere se recurre a las expresiones “pasó a mejor vida”, “ya no se encuentra entre nosotros” o sencillamente “falleció”. El empleo de otros, en cambio, roza lo ñoño o cursi, y cada vez son menos empleados. “Donde la espalda pierde su nombre”, “pipí” o “popó” son algunos ejemplos. Por tanto, la conveniencia o inconveniencia de hacer uso de los eufemismos depende del contexto y de la situación del hablante. Adecuar su empleo al nivel lingüístico utilizado será una característica del correcto uso del lenguaje.

    Un paso más en el intento por hacer del lenguaje un cuerpo más aséptico, no discriminatorio y sin connotación alguna es lo que da lugar a lo que se conoce como lenguaje políticamente correcto. Su objetivo consiste en conseguir que el lenguaje no ofenda a nadie. Es muy habitual oír hablar de personas obesas o de reclusos cuando se hace referencia a lo que se podría expresar con palabras más generalizadas como gordos o presos. Se puede considerar a este tipo de lenguaje como un invento político y lingüístico que trata de suavizar la realidad. Es importante reconocer que lo que se modifica es el lenguaje, no la realidad. Así, cuando en los noticiarios se habla de conflicto bélico o de daños colaterales, lo que se pretende es “suavizar” términos mucho más duros y francos como guerra o víctimas civiles. Por todo ello, hay que tener en cuenta que tanto el eufemismo como el lenguaje políticamente correcto son un tipo de cambio semántico que transforma la lengua, modifica la forma que tenemos de nombrar las cosas: es decir, cambian los significantes, pero no pueden cambiar los significados.