Género literario

El concepto de género literario se puede definir como el conjunto de estructuras y temáticas fundamentales para abordar la expresión literaria. Los tres grandes géneros literarios son la narrativa, la lírica y el teatro, también conocido como género dramático. Aunque su adscripción a la literatura es discutible, las preceptivas literarias suelen añadir un cuarto género, el didáctico. Los rasgos esenciales de los géneros se han mantenido con pocas modificaciones a lo largo del tiempo. Las variaciones han surgido por medio de los denominados subgéneros, que han dado cabida a las particularidades de cada época; a su vez, estos subgéneros han producido modificaciones en los géneros, añadiéndoles matices. Por ejemplo, la novela es un subgénero de la narrativa, tal vez el más importante, pero la incorporación a la novela de elementos líricos, como sucede con Paradiso, del escritor cubano José Lezama Lima, amplía sutilmente el alcance de la propia narrativa.

Los géneros literarios tienen su razón de ser en la existencia de una profusa y larga tradición escrita, así como en el desarrollo de distintos estudios filológicos y estéticos. A lo largo de la historia de la literatura se han ido creando una serie de pautas estructurales y temáticas que han terminado siendo catalogadas bajo una misma categoría. Las obras que poseen una forma y una temática similares son definidas a través de un género que las fija y las pone en relación. Esta compilación presenta, sin embargo, ciertas complicaciones, pues las estructuras literarias y las temáticas han variado con el tiempo, según las ideas estéticas de cada momento histórico concreto.

Lo que actualmente se entiende como novela era entendido de otra manera muy distinta hace cinco siglos. El nacimiento de los poemas en prosa supuso algo complejo e incluso contradictorio para la cultura europea del siglo XIX. ¿Acaso existían las novelas hasta que algún filólogo las definió? Evidentemente, no. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, probablemente la novela más importante de todos los tiempos, cuando fue escrita ni siquiera era entendida como tal. Los géneros dicen mucho de la historia de la literatura, son fundamentales para comprender el mundo de los escritores; pero son aún más importantes para hacerse una idea de cómo ha sido entendida la actividad literaria en los distintos momentos de la historia.

La tradición literaria y los géneros

La historia de la literatura, al igual que la historia de todas las artes, no es un proceso discontinuo en el que se producen fenómenos aislados. Los artistas no pintan, esculpen o dibujan al margen de la historia, de los fenómenos sociales o las tradiciones. La historia del arte es un proceso homogéneo, continuo, en el que cada época asume la anterior y anticipa la siguiente. Cuando se piensa que artistas como el pintor malagueño Pablo Picasso escaparon a su tiempo, que estaban más allá de su entorno artístico, se comete un gran error. Picasso, al igual que todos los artistas, tomó referencias fundamentales de los autores que lo precedieron, entre otros de Paul Cézanne , quien, a su vez, había extraído elementos estéticos de las tribus africanas, muy de moda en su época por la colonización del continente negro.

En el caso de la literatura, el proceso es muy similar. Los escritores se impregnan de su entorno, se forman en una tradición que aprovechan para plasmar sus inquietudes personales. A su vez, serán ellos quienes influyan en un futuro a nuevas generaciones de escritores. Los géneros literarios aglutinan la forma de entender la realidad y el arte a lo largo de los distintos periodos históricos. El género literario “dice” cómo es una novela o un poema, qué debe contar y cómo debe contarlo. Sin embargo, esto no quiere decir que los géneros limiten la capacidad expresiva de los literatos. Cuando Julio Cortázar escribió Rayuela y habló de ella como de la “anti-novela”, estaba asumiendo un subgénero y a la vez lo estaba negando y ampliando. Las tradiciones, una vez asumidas, pueden verse modificadas por el trabajo de las nuevas generaciones. Si Rayuela era en muchos sentidos lo contrario a lo que se entendía como novela en el siglo XIX, a partir de su publicación y su gran éxito pasó a convertirse en el paradigma de la novela moderna.

Así pues, los géneros representan la manera en que a través de las épocas literarias se conciben las distintas temáticas y las distintas estructuras que puede seguir una expresión literaria concreta. Estos géneros absorben el pasado y señalan el camino para los futuros artistas. Un ejemplo de este proceso (como se verá más adelante) se puede encontrar en la obra del novelista argentino Roberto Arlt .

En el siglo XIX se puso de moda un tipo concreto de novela. Fiódor Dostoievski , uno de los mejores escritores rusos de todos los tiempos, indagó en la psicología y en la existencia de sus personajes hasta crear casi un subgénero: la novela psicológica. Varios años después de su muerte, un escritor noruego, Premio Nobel en 1920, llamado Knut Hamsun, escribió novelas psicológicas muy similares, pero incorporando a sus libros elementos procedentes de la cultura noruega y la filosofía nietzscheana, muy de moda en su época. Finalmente, dos décadas después, el escritor argentino Roberto Arlt incorporó ambos autores a sus novelas y mezcló sus caracteres con el lenguaje de los arrabales argentinos, el tango y la decadencia de la Argentina de su época. En esta trayectoria, el subgénero de la novela psicológica amplió su estructura y su temática a través de tres momentos y tres lugares distintos.

Los diferentes géneros literarios

La función de los géneros literarios es la de facilitar el conocimiento, la comprensión y la comparación de las obras que componen la historia de la literatura. Además, para los autores son útiles porque les ayuda a estructurar su labor creativa. Los géneros pueden funcionar como marcos en los que encuadrar el aluvión de ideas que dan origen a una novela o a un poema. Las estructuras y las formas propias de cada género pueden ser más o menos apropiadas para el desarrollo de unas intenciones artísticas dadas. Así, para una obra en la que intervienen muchísimos personajes y que está llena de diálogos, en la que las descripciones son breves y el narrador no juega un papel subjetivo, el género más adecuado será el dramático, es decir, la obra de teatro.

La narrativa

El género narrativo se caracteriza por la presencia en la obra de un narrador. Éste es la voz que relata la historia que se expone en la obra, cuya acción se desarrolla en un lugar y a lo largo de un espacio de tiempo. También es muy habitual en la narrativa la presencia de una serie de personajes, alrededor de los cuales gira la trama. Dentro de estas constantes propias del género narrativo es posible encontrar un gran número de variantes y subgéneros en los que se juega con el tono empleado por el narrador para relatar, además de otros muchos elementos que pueden hacer de una narración una gran obra o una obra más.

La lírica

La lírica se caracteriza fundamentalmente por ser una creación muy subjetiva. El poeta, en lugar de alejarse de lo que se narra o de lo que se describe en los versos, se implica hasta confundirse con ellos. La lírica es un despliegue de la subjetividad del autor, de sus ideas, sus impresiones y sus sentimientos.

El teatro o drama

A diferencia de la narrativa, el teatro, a pesar de que también emplea personajes en un espacio y un tiempo concretos, debe tener siempre presente que lo que se narra debe estar estructurado de tal manera que pueda ser representable sobre un escenario. Esto implica el uso de un conjunto de técnicas y estructuras que facilitan la representación de los dramas. No obstante, el Fausto del alemán Johann Wolfgang von Goethe, aunque se trata de una de las más importantes obras dramáticas de todos los tiempos, es muy difícil de representar. Su texto, muy largo, está repleto de diálogos en forma de reflexiones filosóficas que los actores difícilmente pueden memorizar sobre un escenario. Sin embargo, no por ello deja de ser una obra de teatro. Igual sucede con muchas poesías y muchas novelas, que escapan a las estructuras habituales de cada género y emplean elementos de otras tradiciones.

La didáctica

Aunque su inclusión como género literario es muy discutida, algunos ensayos o textos pedagógicos vinculan el desarrollo intelectual de un pensamiento a una esmerada forma literaria. Erasmo de Rotterdam , Michel de Montaigne o los más cercanos Miguel de Unamuno, Azorín o Albert Camus han sido notables ensayistas. La principal característica del género didáctico, sin embargo, no es el causar un placer estético sino educar, por lo que el orden y la claridad expresiva son esenciales.

Todo ello es una muestra de que los géneros son sobre todo categorías que tratan de aproximarse a una actividad completamente libre e impredecible: la literatura.