Tema literario

El tema de una obra es la idea central sobre la que el autor quiere expresarse. Cada movimiento literario posee unos temas más habituales que otros, en función de las preocupaciones e inquietudes propias de ese momento histórico. Además, cada autor suele tener unos preferidos que trata con más frecuencia.

Es curioso observar en el estudio de la literatura universal que los temas apenas han variado: los problemas que acuciaban a los clásicos griegos son los mismos que vemos en las obras literarias más actuales. No importan los miles de kilómetros o los cientos de años que separen a los escritores, las diferentes culturas de las que puedan provenir o los diferentes estratos sociales en los que se hayan educado: los temas suelen ser los mismos, de lo que se puede deducir fácilmente que constituyen las preocupaciones más íntimas del ser humano.

El amor

Sin duda el tema más universal y el más reflejado en la literatura de todas las épocas y culturas es el amor, en todas sus variantes: amor filial, amor fraterno, amor divino, amistad, etc. Dentro del amor sexual –el más tratado– hay dos tipos fundamentales: el pasional, en el que se establece una relación física, y el cortés o platónico. Según este último, el ser humano debe amar la belleza espiritual del otro, no su belleza física. De esta manera, el amor se convierte en algo filosófico o sagrado, en una forma de acercarse a un ideal casi religioso.

Entre otras muchas, la tragedia Romeo y Julieta, de William Shakespeare , y la Tragicomedia de Calixto y Melibea (más conocida como La Celestina), obra del español Fernando de Rojas , son dos obras que tratan el tema del amor pasional.

Épica

El tema épico, es decir, el relato de las hazañas guerreras de grandes héroes, es una constante en los primeros estadios de las literaturas nacionales. Los héroes representan las cualidades que se quieren atribuir a la recién nacida nación: son valientes, inteligentes, fuertes e ingeniosos. Es el caso de los protagonistas de La Ilíada y La Odisea, de Homero ; el Cantar del Mío Cid, de autor español anónimo; La Araucana, de Alonso de Ercilla, o Martín Fierro, de José Hernández .

Moral

Las obras que tratan temas morales suelen hacer una reflexión sobre conceptos como el bien y el mal, la justicia o la guerra. En muchas de ellas hay una intención didáctica, de forma que se pueden extraer de ellas claras conclusiones. El ejemplo más obvio son las fábulas clásicas, como las del escritor griego Esopo.

Religión, el paso del tiempo y la muerte

También forman parte de las principales preocupaciones del ser humano. Obras como Fausto, de Johann Wolfgang Goethe; El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde , o las Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique , tratan estos temas universales.

La sociedad

Se suele tratar desde dos puntos de vista: el que defiende que el ser humano es fundamentalmente malo y el que propugna su bondad natural. De estas dos ideas se derivan dos visiones de la sociedad: la que presenta modelos positivos, como Cándido, del escritor francés Voltaire , y las que retratan modelos negativos. Suelen ser más comunes las últimas, y algunos de los ejemplos más representativos son la España en crisis del siglo XVII reflejada en la novela picaresca, como El Buscón, de Quevedo , y la Inglaterra del siglo XIX de las obras de Charles Dickens .

En ocasiones se describen sociedades imaginarias, en las que se proyectan o se resuelven problemas reales. Los ejemplos más clásicos de sociedades ideales son La República, de Platón , y Utopía, de Tomás Moro . Hay en cambio otras en las que se proyectan los problemas del presente y que suelen estar ambientadas en el futuro, como 1984, de George Orwell , o Un mundo feliz, de Aldous Huxley .

El paraíso perdido

Éste es el nombre que suele darse en literatura al tema de la pérdida de la inocencia de la infancia, que enlaza con el dicho “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Tema muy sugerente, en numerosas ocasiones se introduce el punto de vista narrativo de un niño y su inocencia y frescura, que, unidas a la nostalgia, hacen que se establezca una comparación entre pasado y presente que puede resultar verdaderamente rica. Gran parte de la obra de Alejo Carpentier gira en torno a la idea del pasado de oro.

La literatura

La literatura en sí misma puede ser también un tema literario. En este aspecto son textos significativos la novela Rayuela, de Julio Cortázar, que trata, entre otros muchos temas, de la propia función de la literatura, o el relato Pierre Menard, autor del Quijote, del también argentino Jorge Luis Borges , en el que su protagonista, el escritor francés Pierre Menard, quiere escribir un Quijote exactamente igual al de Cervantes pero que al mismo tiempo sea diferente, argumento que le sirve al autor para hacer una reflexión acerca del hecho literario.

También hay obras, sobre todo líricas, que no tienen tema, aunque se podría considerar que su temática es la literatura en sí misma. El objetivo del autor es “el arte por el arte”, es decir, la creación de un objeto artístico bello en sí mismo, sin ninguna otra finalidad. El movimiento modernista, datado entre las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX, ha proporcionado los mejores ejemplos de este tipo de literatura; es el caso de la poesía del nicaragüense Rubén Darío .

Dentro de los temas literarios se podría incluir un subtipo de temas, los tópicos literarios, llamados también “lugares comunes”. Son temas prefijados desde la antigüedad grecolatina y utilizados como recurso por los escritores. Se han tratado con frecuencia en la literatura clásica y se han seguido usando hasta nuestros días.

En muchas ocasiones, los tópicos literarios determinan de manera definitiva la estructura de una obra. Los más frecuentes son carpe diem, tempus fugit, ubi sunt? y locus amoenus, todos ellos expresiones latinas. Carpe diem (aprovecha el momento) es una invitación a disfrutar del momento actual, sin preocuparse de lo que pueda suceder en el futuro. Muy similar es tempus fugit (el tiempo huye), también una exaltación del presente unida a un lamento por la fugacidad de la vida. Ubi sunt? (¿dónde están?) es quizá el tópico que conforma de forma más clara la estructura del texto donde aparece, ya que consiste en una serie de interrogaciones retóricas sobre cosas y personas que ya no existen porque han muerto o desaparecido: es una evocación del pasado que ya no volverá. Locus amoenus (lugar agradable) es la descripción de un lugar idílico, idealizado, en el que, habitualmente, tienen lugar encuentros románticos entre dos amantes. Suele repetir ciertos elementos: un prado, un lugar a la sombra, un arroyo cristalino, el canto de los pájaros, etc.

Es importante señalar que la mayoría de las obras literarias no se ciñen a un único tema, sino que suelen tratar varios. Los temas pueden tratarse a un mismo nivel de importancia o puede primar alguno sobre los demás. Lo más frecuente es que una obra literaria, como reflejo del mundo real en el que todo está entrelazado, aborde una diversidad temática.

En ocasiones, el tema es muy obvio. Es lo que sucede en ciertas obras clásicas, como las grandes tragedias de Shakespeare: en Hamlet, la venganza; en Macbeth, la codicia; en Romeo y Julieta, el amor imposible. Sin embargo, hay obras cuyo tema no es en ningún modo obvio, especialmente en las obras llamadas “experimentales” que empezaron a escribirse a partir de las primeras décadas del siglo XX.