Vidriera

    Una vidriera, o vitral, es un conjunto de vidrios de colores pintados, esmaltados y unidos mediante varillas de plomo, con finalidad decorativa además de funcional. Como técnica artística, fue muy empleada en el gótico.

    El vidrio se obtiene de la fusión de óxidos de sílice y otros materiales y luego se modela para darle la forma deseada. Uno de sus usos más destacados es la creación de vidrieras. Para ello, en primer lugar es necesario trazar un dibujo con la imagen que se desee continuación se cortan fragmentos de vidrio de diferentes colores y se ensamblan mediante finas tiras de plomo hasta formar el dibujo. Los fragmentos de vidrio empleados acostumbran a ser de pequeño tamaño, ya que si fueran mayores, el plomo no sería capaz de sostenerlos. Como último paso, la vidriera se monta sobre una armadura, habitualmente de hierro, que la dota de resistencia. Basándose en todo lo anterior resulta evidente que la elaboración de vidrieras posee puntos en común con otras diversas disciplinas artísticas, como el dibujo, el mosaico y las artes del metal.

    La técnica de la vidriera ha permanecido inalterada durante muchos siglos. Ha sido un modo tradicional de cierre de ventanales, sobre todo en edificaciones suntuosas o de carácter oficial o religioso. La luz solar las atraviesa, tiñéndose a su paso, y llena de color el interior del edificio al tiempo que ilumina el motivo iconográfico dibujado en los cristales. En la actualidad, parte de este sentido suntuario de las vidrieras se ha perdido, adoptándose temáticas más prosaicas, como los dibujos abstractos, y materiales menos “nobles” como pueden ser el plástico o el poliéster en lugar del vidrio y el cemento armado en sustitución del plomo.