Bosque templado (bioma)

Tipo de bioma que se encuentra en las regiones de clima templado, situadas entre las latitudes de 25 y 50° de ambos hemisferios, y en el que se da una cobertura vegetal similar a la de las selvas tropicales, integrada por masas de árboles de gran porte aunque de menor continuidad. Se distinguen dos tipos básicos de bosques de clima templado: los caducifolios y los perennifolios.

El bosque templado caducifolio

La estacionalidad es uno de los rasgos más significativos del clima de los bosques templados de árboles caducifolios. Los inviernos son fríos, aunque las heladas son solamente ocasionales, y los veranos mantienen temperaturas medias cálidas. Las precipitaciones alcanzan unos valores medios del orden de los 1.000-1.300 mm anuales.

Los bosques templados con árboles de hoja caduca se extienden sobre todo por regiones del hemisferio norte, como Europa occidental. Asia oriental y Norteamérica. Los únicos bosques de este tipo que presentan una extensión significativa en el hemisferio sur son los que se concentran en la región chilena de Valdivia.

En esta clase de bosques, los suelos están constituidos por una capa superior más rica en materia orgánica y una capa profunda de carácter arcilloso y que retiene parte de los componentes minerales que no son absorbidos por las raíces de los árboles cuando la materia orgánica se descompone.

Aunque existen variaciones en el tipo de árboles que conforman el bosque caducifolio de clima templado, fundamentalmente en función de condicionantes geográficos, algunos de los más frecuentes son árboles de hoja ancha y madera dura, como el nogal, el roble, el haya, el fresno, el tilo o el arce, todos los cuales pierden su follaje con periodicidad anual.

En cuanto a la fauna específica de estos bosques, el factor de diferenciación geográfica adquiere más importancia que en lo que respecta a la flora y al arbolado. Quiere ello decir que es posible encontrar, por ejemplo, robles en bosques mixtos tanto de Norteamérica como de Europa. En cambio, es menos frecuente encontrar especies animales habituales de este hábitat en los distintos continentes.

Sin embargo, el tipo de vegetación proporciona nichos ecológicos similares a especies diversas en las distintas áreas. Por ejemplo, los bosques de árboles con frutos grandes de tipo bellota, como el propio roble, aportan alimento en los bosques caducifolios templados de Norteamérica y Europa a animales que viven en los árboles, como diferentes especies de ardillas, mientras que en los bosques asiáticos ese mismo tipo de alimento suele ser consumido sobre todo por monos arborícolas.

En el pasado, el bosque caducifolio templado albergaba muchas especies que en la actualidad se encuentran en peligro de extinción, como el oso, el lobo o el puma. Además de otros factores, a ello ha contribuido el hecho de que este tipo de bosques fueran los primeros en ser diezmados para su transformación en tierras de uso agrícola. Esto ha dado lugar a que buena parte de ellos hayan desaparecido por la tala de grandes masas arbóreas o por las actividades de desmonte, para establecer en su lugar pastos, cultivos o asentamientos humanos. Por ello, muchos de los bosques caducifolios templados que aún se conservan lo hacen en condiciones seminaturales, determinadas por la actividad humana, que puede dedicarlos a su explotación maderera, a tierras de pastoreo o a otros fines. Aunque el valor y la riqueza ecológicos de este tipo de biomas seminaturales es menor que el de los bosques vírgenes, en determinadas situaciones como los planes de explotación maderera sostenible, en los que se programan los intervalos de tala y los periodos de regeneración de las zonas replantadas, el bosque templado puede tomarse como modelo de una adecuada gestión del entorno y los recursos naturales.

Los bosques caducifolios son típicos del hemisferio norte y muy raros en el sur.

El bosque templado perennifolio

Los bosques de árboles de hoja perenne y clima templado, que deben distinguirse de los bosques perennifolios boreales que forman el bioma de la taiga, suelen crecer en regiones de clima suave, con pocas heladas, y pueden ser de árboles de hoja ancha o de hojas finas, pequeñas, duras y espinosas, en cuyo caso se denominan bosques esclerófilos. Los árboles de los biomas boscosos esclerófilos son coníferas, como el pino, el abeto, la picea o la tuya, mientras que entre los de hoja caduca −una categoría cuantitativamente escasa en comparación con los esclerófilos− sobresalen la encina, el magnolio o el alerce, este último una de las escasas coníferas caducifolias.

La diversidad faunística de estos biomas se ve condicionada por factores geográficos que, como sucede en los bosques templados caducifolios, determinan analogías de nichos ecológicos. En general, en los bosques de clima templado existen zonas de predominio de las especies de hoja caduca o de hoja perenne, aunque es poco frecuente que se presenten como entidades independientes.

Las coníferas suelen predominar en los biomas de bosque templado perennifolio.