Cordillera (Orógeno)

    Panorámica de la cordillera alpina.

    Se conoce como cordillera a un sistema de montañas enlazadas entre sí y dispuestas a lo largo de una línea. Entre las formaciones geológicas que son consecuencia directa de los movimientos e interacción entre placas tectónicas, unas de las de mayor relevancia son las cordilleras. Su proceso de formación se conoce como orogenia. Los movimientos de la litosfera que dan lugar a la creación de cordilleras se denominan movimientos orogénicos. Dependiendo de los tipos de placas que interaccionan, las cordilleras, u orógenos, resultantes son de dos tipos:

    Orógenos ortotectónicos.

    Estas formaciones surgen del encuentro de una placa litosférica continental con una oceánica. En tal situación, la placa oceánica, más densa, subduce bajo la continental, al tiempo que induce una elevación de ésta que da lugar a una cordillera.

    Orógenos paratectónicos.

    En este caso, las cordilleras se forman por colisión de dos placas litosféricas continentales. En la zona de choque una placa se monta sobre la otra, produciéndose lo que se conoce como un cabalgamiento. El terreno se pliega, fractura y eleva. Las estructuras resultantes, a diferencia de las ortotectónicas, poseen una acusada asimetría. La zona límite entre ambas placas continentales es la sutura continental. En la práctica existen casos en los que resulta complicado determinar si un orógeno es de tipo ortotectónico o paratectónico, dado que poseen características intermedias entre unos y otros. Esto se debe a que en el pasado pueden haber existido cambios en el modo en que las placas litosféricas en cuestión interaccionaban entre sí. Por otro lado, el prolongado proceso de erosión por parte de los agentes atmosféricos puede haber suavizado el relieve hasta un punto en el que las características del orógeno han quedado borradas.

    La cordillera de los Andes en Mendoza, Argentina.

    Cordillera de Brooks, en América del norte.