Litosfera oceánica

    Parte de la litosfera terrestre cubierta por los océanos. Al igual que la superficie de los continentes, se halla recorrida por una serie de formaciones geológicas características, como las cordilleras o las cuencas sedimentarias, en el fondo de los océanos sucede algo similar.

    Elementos que componen la litosfera oceánica.

    En primer lugar destacan en el fondo oceánico unas extensas zonas con apenas relieve que se extienden desde la base de los taludes continentales hasta aproximadamente la línea central de los océanos. Estas zonas, casi planas y recubiertas por una capa de sedimentos, reciben la denominación de llanuras abisales.

    Aunque resultan escasos, es posible encontrar en ellas algunos relieves. Los guyots son montañas submarinas, algunas de las cuales tienen su parte superior plana, como una meseta. También aparecen volcanes submarinos, como los pitones, que son formaciones más bien recientes y, por tanto, no erosionadas, y las mesas, más antiguas y erosionadas.

    Sin embargo, las formaciones submarinas más destacadas son las dorsales oceánicas. Éstas consisten en un sistema de elevaciones submarinas, con apariencia de cordilleras, interconectadas entre sí y que recorren el fondo oceánico. Poseen una extensión de unos 70.000 km, anchura entre 3.000 y 4.000 km y altura de hasta 4.000 km. Pueden aparecer tanto en el centro de los océanos, como la dorsal atlántica, como junto a los continentes. Así sucede con la dorsal pacífica, que se extiende a lo largo de la costa de California.

    Imagen satelital en la que se aprecia la dorsal atlántica.

    Las dorsales poseen una doble línea de crestas, que discurren paralelas entre sí. Entre ambas se abre una profunda grieta, denominada rift. En esta grieta, a través de una tupida red de fracturas y volcanes se produce un aporte de magma y materiales procedentes de la astenosfera terrestre.

    El origen de la corteza oceánica se halla en las dorsales. Los materiales del manto, de naturaleza basáltica, surgen por el rift de forma continua y se solidifican al alcanzar el fondo oceánico y se van depositando a ambos lados del eje de las dorsales, de modo que se produce una expansión gradual de la litosfera.

    No obstante, la litosfera oceánica no experimenta sólo un crecimiento; también existen zonas del fondo de los océanos en las que se destruye. Tales zonas son las fosas oceánicas, unas depresiones estrechas, de gran longitud y de una profundidad que alcanza hasta los once kilómetros. En su mayoría se encuentran en el océano Pacífico. En las fosas, los materiales de la corteza oceánica se hunden y regresan al manto. De forma más precisa, en estas regiones la litosfera oceánica, más densa que la continental, se hunde, o subduce, bajo ésta, de manera que alcanza el manto terrestre.

    Gráfico que ilustra el fenómeno de subducción por el cual una zona de corteza oceánica se desliza por debajo de otra de corteza continental.

    En suma, los materiales del manto surgen por el centro de las dorsales y contribuyen al crecimiento de la litosfera oceánica, la cual se hunde en las fosas para regresar el manto. Este proceso, lento pero continuado, es el causante de que la edad de los materiales que forman la litosfera oceánica sea mucho menor que la de los que forman la litosfera continental.

    Principales fosas oceánicas. Las fosas oceánicas surgen en las zonas de subducción de las placas oceánicas.