D. W. Griffith

    D. W. Griffith

    D. W. Griffith (1875-1948), guionista y director de cine norteamericano que desarrolló muchas de las técnicas básicas de filmación en películas como El nacimiento de una nación (1915), Corazones del mundo (1918) o Las dos tormentas (1920).

    D. W. Griffith nació el 22 de enero de 1875 en Floydsfok (Estados Unidos), y desde muy joven se interesó por la literatura y el teatro, actuando en diversas obras. Sus primeros contactos con el cine se produjeron hacia la mitad de la primera década del siglo XX, cuando trabajó como actor en varias películas; experiencia que lo convenció de que su futuro se hallaba en la industria del cine.

    Griffith estrenó su primera película, Las aventuras de Dorotea, en el año 1908, y obtuvo con ella un notable éxito que ponía de manifiesto no sólo su brillantez como director, sino también su capacidad para conectar con el público y para elegir las temáticas y las tramas más accesibles. No en vano, a esta primera película le siguieron otras en las que adaptaba obras clásicas de la literatura de autores como Charles Dickens o Edgar Allan Poe.

    Además de convertirse rápidamente en un buen director y un excepcional guionista, Griffith se colocó en la segunda década del siglo XX en la vanguardia cinematográfica, aprovechando las innovaciones tecnológicas del momento. Así, fue uno de los primeros directores que introdujo el movimiento y los planos subjetivos en el cine, dotando a sus obras de una carga emocional poco usual hasta entonces.

    En este periodo filmó muchísimas películas, entre las que destacan Enoch Arden (1911), La matanza (1912) o El enemigo invisible (1912), en las que la cámara se vuelve menos estática y en las que hace uso de dos bobinas, lo que implicaba una mayor complejidad fílmica y todo un esfuerzo suplementario tanto para los productores como para el propio director.

    La ambición del director americano lo llevó a rodar las primeras superproducciones de la historia, en las que se gastaba una inmensa cantidad de dinero para crear un espectáculo. En este sentido destaca una de sus películas más famosas: El nacimiento de una nación (1915), cuyo éxito lo llevó a abandonar la productora que él mismo había creado para unirse a otros grandes directores y productores, como Charlie Chaplin, en la United Artist.

    En este periodo siguió escribiendo, dirigiendo y produciendo películas que se caracterizaron por su carácter innovador, en las que introducía elementos novedosos que se terminaron haciendo indispensables para los directores que lo siguieron. Destacan en este sentido Corazones del mundo (1918) o Las dos tormentas (1920).

    Griffith fue además uno de los primeros directores de cine norteamericanos en utilizar el sonido en sus películas, como se puede apreciar en Abraham Lincoln (1930), en la que hace un relato emotivo del presidente de los Estados Unidos.

    A pesar del reconocimiento y el éxito relativo de algunas de sus películas, el director americano vivió sumido en la escasez hasta prácticamente el final de su vida. D. W. Griffith murió en Hollywood (California) en el año 1948.