Antonio Maceo

    Antonio Maceo Grajales (1845-1896), dirigente y patriota cubano, fue una de las figuras más importantes del proceso político y militar que condujo a la emancipación de la isla frente a España. Su muerte en combate, acaecida antes de la liberación final, y su decidido apoyo a la causa, le convirtieron en uno de los símbolos de la independencia cubana.

    Nacido el 14 de junio de 1845 en Santiago de Cuba, Maceo fue conocido como el “Titán de bronce”, debido a su fuerte complexión y su raza mulata. Firme partidario desde un principio de la total emancipación cubana, tuvo un destacado papel militar en la primera ofensiva independentista, la denominada Guerra de los Diez Años (1868-1878), y rechazó los acuerdos que pusieron fin a la misma, alcanzados entre una parte de los insurgentes y el general español Martínez Campos.

    Tras este revés, Maceo partió en 1879 junto con otros patriotas al exilio, instalándose primero en Jamaica y en diversos países centroamericanos después. Desde entonces trabajó activamente con los principales dirigentes exiliados, José Martí y Máximo Gómez, para organizar la sublevación definitiva, que finalmente se inició en la primavera de 1895, con la llegada de Maceo y los demás líderes a Cuba y el comienzo de la campaña contra las tropas españolas.

    Ese mismo año, la muerte de José Martí, líder de la causa independentista, dejó a Gómez al mando de la insurgencia, encargándose Maceo de organizar la invasión del occidente de la isla. A comienzos de 1896 el tenaz avance de éste provocó la sustitución de Martínez Campos, principal autoridad española, por el general Valeriano Weyler, quien dirigió con eficacia la contraofensiva militar, y persiguió con dureza a la insurgencia cubana. Enfrentado a contingentes muy superiores en número, Maceo hubo de replegarse, siendo desarticulada su columna y pereciendo él en combate, en la denominada “acción de San Pedro Abanto”, el 7 de diciembre de 1896.