Claude Monet

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    El puente de Westminster, una de las obras de Monet en las que busca captar la cambiante luz londinense.

    Claude Monet (1840-1926), pintor francés considerado como el más importante de los impresionistas. Conocido sobre todo por ejecutar su pintura en plain air, al aire libre, plasmó infinidad de paisajes, jardines, ambientes y personajes mostrando un constante interés por el estudio de la luz y sus variaciones. Entre sus obras más famosas están El puente japonés o las diferentes variantes que hizo sobre La catedral de Rouen.

    Claude Oscar Monet nació en París (Francia) el 14 de noviembre de 1840. Durante su adolescencia estudió dibujo en Le Havre (localidad en la que vivió cuando era niño) junto a Eugène Louis Boudin, pintor de temas marinos que lo introdujo en la disciplina de la pintura al aire libre.

    Decidido a convertirse profesionalmente en pintor, alrededor de 1859 comenzó a alternar su vida rural con París, donde en seguida entabló amistad con algunos miembros del grupo de pintores impresionistas, como Jean Renoir, Camille Pisarro, Alfred Sisley y, en especial, Édouard Manet.

    Al principio, la pintura al aire libre de Monet resultaba amable y convencional, lo que le reportó cierto éxito con la crítica y el jurado de los salones. No obstante, pronto se alejaría de los cánones establecidos debido a su constante afán por plasmar los diferentes efectos que producía la luz conforme transcurrían las horas del día.

    Dicho afán repercutió en la arbitrariedad con la que utilizaba la paleta de color, que aplicaba mediante pinceladas rápidas y cortas, algo necesario si lo que se deseaba era captar con fidelidad los estados cambiantes de la naturaleza. Esta independencia y libertad de Monet y el resto del grupo de pintores provocó que se les denominase peyorativamente como “impresionistas”, por ser su pintura más “impresión” que “realidad”.

    Entre 1870 y 1880 Monet viajó por las costas atlántica y mediterránea de Francia, lo que sin duda le aportó un nuevo enfoque a la hora de plasmar la luz y los colores de la naturaleza.

    Impresión: sol naciente, cuadro de Monet que sirvió para definir el estilo impresionista.

    Con el agua como protagonista pintó la serie sobre regatas, como Regata en Argenteuil (1872) e Impresión: sol naciente (1872), cuyo título inspiró a la crítica para acuñar el despectivo término “impresionista”. A este periodo pertenecen también otros temas de paisajismo interior como Jardín en Vétheuily El deshielo de Vétheuil, ambos de 1881.

    Maestro a la hora de observar con minuciosidad la naturaleza y plasmar su complejidad y los diferentes estados por los que ésta atravesaba, pintó, durante la década de 1880, gran número de cuadros y temas. Entre los mejores ejemplos se encuentran Rocas de Pourville, la serie de vistas de Etrerat: Etrerat mar agitada, Playa de Etrerat, Acantilado en Etrerat, Mujer con sombrilla, Rocas en Belle-Ile yLa barca.

    Claude Monet, Mujer con sombrilla.

    En 1890 Monet compró una casa en el pueblo de Giverny, donde se hizo un jardín que inspiraría muchas de las obras a partir de ahora, como El puente japonés. Otras series interesantes de estos años fueron las dedicadas a La catedral de Ruán, La estación de Saint-Lazare o El Sena, temas que repetía Monet con la intención de representar la variedad de aspectos que mostraban a lo largo del día según las condiciones atmosféricas y de luz.

    Con el mismo propósito representó la serie sobre El Parlamento de Londres, ciudad que le interesaba por sus constantes variaciones climáticas a causa de la lluvia y la niebla.

    Los últimos años de la vida de Monet se caracterizaron por el giro hacia la abstracción que dio su estilo, lo que en absoluto restó fuerza pictórica a sus cuadros. Ocasionada quizá por la pérdida de visión que progresivamente fue padeciendo, esta nueva tendencia la plasmó en su serie Nenúfares, sobre las plantas que poblaban la superficie del estanque que tenía su jardín de Giverny, localidad en la que falleció el 5 de diciembre de 1926.