Bernardino Rivadavia

Bernardino Rivadavia (1780-1845), político argentino de ideas liberales, participó activamente en el proceso de independencia de su país y fue el primero en ocupar el cargo de presidente de la República Argentina (1826-1827).

Formación académica y política

Nacido el 20 de mayo de 1780 en Buenos Aires (Argentina), Bernardino Rivadavia creció en el seno de una familia de origen hispano dedicada al comercio. Realizó sus primeros estudios en el Colegio Real de San Carlos y, una vez concluidos, inició su carrera profesional continuando la tradición mercantil de su familia. Ésta se vio interrumpida cuando, entre 1806 y 1807, unido a la Compañía de Voluntarios de Galicia, luchó contra la invasión inglesa, a partir de lo cual la vida de Bernardino Rivadavia permanecería unida al desarrollo político de su país.

En 1810 apoyó los movimientos independentistas contra la metrópoli española que comenzaban a fraguarse en la Argentina. Siguiendo las ideas liberales defendidas por Mariano Moreno (opuestas a las conservadoras de Cornelio de Saavedra), Rivadavia se fue involucrando cada vez más en el proceso de emancipación, y en 1811 formó parte del triunvirato que se hizo con el poder una vez independizado el país. Desde su posición como secretario de guerra, llevó a cabo una política destinada a reforzar el poder central del gobierno e influyó en la elaboración y puesta en marcha de un estatuto que tenía como fin restar poder a los caudillos conservadores que representaban a las provincias.

Entre 1814 y 1820 permaneció fuera del país realizando numerosos viajes por Europa y América, que tenían como fin conseguir el reconocimiento internacional de la República Argentina, además de recabar un apoyo económico que ayudara a fortalecer las estructuras de la recién creada nación.

Funciones de gobierno y presidencia de la nación

A su regreso a Buenos Aires en 1820, Rivadavia fue designado por Martín Rodríguez como ministro de gobernación, posición desde la cual continuó las iniciativas que había puesto en marcha en los primeros años de su gobierno al frente del triunvirato y, siguiendo el espíritu ilustrado con el que había entrado en contacto en Europa, desarrolló todo un plan de actuación política destinado a la creación de un gobierno democrático y constitucional que respetara los derechos y libertades de los ciudadanos.

Entre las medidas más importantes que puso en funcionamiento cabría destacar la implantación del sufragio universal a los varones mayores de 20 años, la organización del Parlamento y del sistema judicial, el apoyo a la libertad de prensa y el fomento de los derechos civiles. Rivadavia fue además un gran defensor y promotor de la cultura a todos los niveles, y a él se debe la fundación de las primeras universidades, así como la creación de algunos museos o la ampliación de la Biblioteca Nacional.

En 1824 convocó el Consejo Nacional Constituyente que se encargó de la redacción de la Constitución de 1826, bajo la que él gobernaría tras ser elegido presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Los principales problemas a los que Rivadavia tuvo que hacer frente en el ejercicio de su mandato fueron el enfrentamiento con la Iglesia Católica (incómoda por la pérdida de ciertos privilegios) y la guerra contra Brasil, iniciada en 1825 y que, debido a una mala gestión en su desarrollo, llevó a Rivadavia a renunciar a su cargo en 1827.

A partir de entonces se alejó definitivamente de la política de su país, exiliándose de forma voluntaria desde 1829 en España. Allí se instaló en Cádiz, donde permaneció el resto de sus días (salvo un viaje puntual que realizó a Buenos Aires en 1834) hasta su muerte, sucedida el 2 de septiembre de 1845.