Antonio José de Sucre

Retrato de Antonio José de Sucre.

Antonio José de Sucre (1795-1830), militar y político boliviano, fue el primer presidente de Bolivia (1826-1828), así como uno de los líderes más importantes del proceso de independencia de las colonias americanas con respecto de España, participando con Simón Bolívar en la liberación de las actuales Venezuela, Colombia, el Ecuador y el Perú. Fue nombrado honoríficamente Gran Mariscal de Ayacucho por la victoria en esta trascendental batalla.

Primeros años y éxitos militares

Antonio José de Sucre nació el 3 de febrero de 1795 en Cumaná, en aquel entonces Virreinato de Nueva Granada y hoy perteneciente a Venezuela. Hijo de una familia de tradiciones militares, comenzó sus estudios en Caracas y, con tan sólo 15 años, entró a formar parte del ejército. Luchó desde el primer momento por la independencia de Venezuela y ascendió rápidamente en el escalafón militar. En 1813, acompañando al general Santiago Mariño, formó parte del grupo “Libertadores de Oriente”, aunque la derrota de los patriotas americanos le obligó a refugiarse primero en Cartagena de Indias y más tarde en Haití. En 1816 regresó a Venezuela acompañando a Mariño, quien lo nombró comandante de la provincia de Cumaná. Poco después se convirtió en la mano derecha del Libertador Simón Bolívar, al que siempre le unió una gran amistad.

Bolívar consiguió la liberación de Nueva Granada tras la decisiva victoria en la batalla de Boyacá (agosto de 1818) y proclamó la creación de la República de la Gran Colombia. El Libertador nombró a Sucre general y lo mandó al Ecuador con la misión de liberar este territorio del dominio español e incorporarlo a la Gran Colombia. Aunque el ejército de Sucre derrotó a las fuerzas realistas en la batalla de Yaguachi (mayo de 1821), fue vencido en Huachi unos meses más tarde. El combate definitivo tuvo lugar el 24 de mayo de 1822 en la batalla de Pichincha, lo que aseguró la liberación del Ecuador.

Posteriormente, Sucre se encaminó al Perú, donde se unió a Bolívar para participar en la victoriosa batalla de Junín (6 de agosto de 1824), lo que abrió las puertas para la liberación de este enorme territorio. Finalmente, el 9 de diciembre de ese mismo año Sucre se enfrentó al virrey José de la Serna en el trascendental combate de Ayacucho. La derrota española significó la independencia del Perú y el fin del dominio de España sobre gran parte de las colonias americanas.

Presidencia de Bolivia

Tras acabar con las últimas resistencias en el Alto Perú, Sucre reunió una asamblea de delegados de este territorio en la ciudad de Chuquisaca (actual Sucre) en 1825. En esa reunión, los representantes declararon la independencia de esa región bajo el nombre de República de Bolivia y eligieron a Sucre como primer presidente. Durante sus dos años como primer mandatario (1826-1828), Sucre llevó a cabo importantes reformas administrativas y sociales, saneó la Hacienda, promovió el reparto de tierras entre los indios y dedicó grandes esfuerzos al campo de la educación. Sin embargo, muchas de sus medidas encontraron la oposición de las clases privilegiadas de Bolivia. Aunque en abril de 1828 renunció a la presidencia y se marchó a Quito con la intención de retirarse de la vida pública, poco después se le encargó la defensa del territorio ecuatoriano ante la invasión de las tropas peruanas, a las que derrotó en la batalla de Tarqui (febrero de 1829).

Entre tanto, la Gran Colombia sufría las sacudidas de diferentes movimientos separatistas, especialmente provenientes de Venezuela. En enero de 1830, en un último esfuerzo por mantenerla unida, se reunió el Congreso Admirable en Bogotá, presidido por Antonio José de Sucre. Al Gran Mariscal de Ayacucho se le encargó partir a Venezuela para dirimir las tensiones, pero fracasó en sus intentos. Tras relatar ante el Congreso el resultado de las negociaciones, se encaminó a su casa en Quito, resultando asesinado en una emboscada en Berruecos (Colombia) el 4 de junio de 1830. Sus restos fueron trasladados a Quito, donde descansan. Sobre su muerte ha habido varias teorías y posibles responsables, aunque ninguna hipótesis ha podido ser demostrada.