Arabia Saudí

Convertida, gracias a su abundante producción de petróleo, en una de las mayores economías mundiales, Arabia Saudí (o Saudita) es, además, el más firme baluarte del credo y las tradiciones musulmanas. A lo largo de las últimas décadas, este país joven, con poco más de dos siglos de historia, ha pasado a ser un enclave estratégico de Oriente Medio, al tiempo que su población veía mejorar notablemente sus condiciones de vida.

Bandera de Arabia Saudí.

Medio físico

Arabia Saudí se encuentra en el sudoeste de Asia, ocupando la mayor parte de la península Arábiga. Limita al norte con Jordania, Iraq y Kuwait; al este, con el golfo Pérsico, Bahrein, Katar y los Emiratos Árabes Unidos; al sur, con Omán y Yemen; y al oeste, con el mar Rojo. Su superficie es de 1.960.582 kilómetros cuadrados,

El territorio que hoy comprende la península Arábiga se escindió de África en la era terciaria, cuando se produjeron una serie de fracturas que dieron lugar a la aparición del mar Rojo, el golfo de Aqaba, el golfo Pérsico y el mar Muerto.

El principal accidente geográfico de Arabia Saudí es la meseta arábiga, que ocupa más de la mitad de la superficie y se eleva entre 500 y 1.000 metros sobre el nivel del mar. Al oeste de la meseta se extiende una amplia zona montañosa dividida en dos áreas, Hiyaz y el Asir, paralelas al mar Rojo, que alcanzan cotas de entre 2.500 y 3.000 metros de altitud y dejan paso a una estrecha línea costera. En el área oriental, la meseta pierde altitud y da lugar a las llanuras de Nayd, que se extienden hasta el golfo Pérsico. El suelo es árido en prácticamente todo el país, destacando en su superficie tres zonas desérticas: al sur, el desierto de Rub al-Jali; al este, el de Dahna; y al norte, el Gran Nufud.

En Arabia Saudí no hay ríos, aunque se pueden encontrar cauces irregulares e intermitentes denominados uadi, cuyo recorrido ha sido utilizado para el trazado de las principales rutas de transporte por tierra.

El clima es seco, de tipo estepario y desértico tropical. Presenta elevadas temperaturas, que superan los 38 ºC en verano y no suelen llegar a los 20 ºC en invierno. Las precipitaciones son bajas durante la mayor parte del año, aunque en otoño y primavera se registran lluvias torrenciales en zonas montañosas, debidas a las influencias monzónicas en el sur y las bajas presiones del Mediterráneo en el norte.

Flora y fauna

En la mayor parte de la superficie saudí la ausencia de vegetación es la característica predominante, a excepción de pequeñas plantas herbáceas y arbustos de clima seco propios de las zonas áridas esteparias. Las amplias extensiones desérticas contrastan, no obstante, con la presencia de oasis, donde se concentra la mayor parte de la vida vegetal.

En lo que a diversidad animal se refiere, el golfo Pérsico es una de las zonas de invernada de aves migratorias más grande del mundo. En Arabia Saudí se pueden encontrar hasta 125 especies distintas de pájaros en determinadas épocas del año, además de unas 10 especies autóctonas. Por otro lado, se han catalogado 24 especies de mamíferos, a varias de las cuales se dedican acciones de conservación.

En un esfuerzo por la preservación de su biodiversidad, Arabia Saudí ha destinado algo más de un 10 % de su territorio a zonas naturales protegidas.

Población

Demografía

Arabia Saudí cuenta con una población de casi 28.000.000 de habitantes, que se distribuyen muy desigualmente a causa de las dificultades que imponen las amplias extensiones desérticas. Más de 5.000.000 de ciudadanos son inmigrantes, en su mayoría procedentes de países vecinos.

El aumento poblacional desde principios de la década de 1990 ha sido notable, hasta alcanzar una media de 12,9 habitantes por kilómetro cuadrado. La tasa de crecimiento se estima en un 1,46 %, con un índice de 18,5 nacimientos por cada 1.000 habitantes y una esperanza de vida situada en torno a los 75 años. La población nómada, que tradicionalmente ha representado una parte importante del total, ha experimentado un proceso de sedentarización, mediante el cual se ha establecido e integrado con el resto de la sociedad.

La mayor parte de la población reside en núcleos urbanos. La ciudad principal de Arabia Saudí es su capital, El Riad, con cerca de 4.725.000 habitantes, aunque existen otras localidades destacadas como Yida (3.200.000 habitantes) o La Meca (1.484.000 habitantes).

El grupo étnico predominante en Arabia Saudí es el árabe, que representa un 90 % del total. El 10 % restante se compone fundamentalmente de africanos, minorías procedentes de otros países de Asia y una reducida presencia de occidentales europeos y norteamericanos (menos de 100.000).

Lengua

La lengua árabe es el idioma oficial de Arabia Saudí. Dada la cantidad de peregrinos de todo el orbe que visitan las ciudades santas saudíes, el árabe es también un idioma de entendimiento entre la sociedad local y los extranjeros.

Religión

La religión oficial de Arabia Saudí es la islámica. La mayoría de los fieles profesan el rito sunní, y más concretamente la línea de extremo rigor conocida como wahabismo. Los asuntos religiosos tienen un papel fundamental en la vida del país: por un lado, el Corán es la base de la legislación nacional; por otro, la nación árabe es destino ineludible de los fieles musulmanes del mundo entero, quienes, al menos una vez en su vida, han de viajar en peregrinación a La Meca.

Economía y comunicación

Datos económicos

La agricultura representa apenas un 2,3 % del producto interno (interior) bruto (PIB) de Arabia Saudí, debido a las limitaciones que impone el clima, que limita considerablemente la superficie cultivable. No obstante, se trata del sector en el que más personas trabajan. Los productos más cultivados son los dátiles, algunos cereales como el maíz y el mijo, el tabaco y el café. El Gobierno ha realizado importantes esfuerzos para canalizar el agua hacia las zonas agrícolas y extender el regadío, con grandes inversiones en infraestructuras y éxitos considerables.

La ganadería se desarrolla fundamentalmente como una actividad complementaria a la agricultura. Predomina la cría de cabras, ovejas, camellos y gallinas.

Dentro de la ganadería, una práctica predominante es la cría de camellos.

En minería, el recurso más explotado es el petróleo, aunque en la península Arábiga existen numerosos depósitos de otros minerales como hierro, plata o cobre, a la espera de ser explotados. El gas natural es otro combustible fósil que se puede encontrar en tierras saudíes, aunque su extracción y su consumo se realizan únicamente a nivel nacional. A pesar de ello, el país es el quinto del mundo en cuanto a reservas de gas natural.

La explotación del petróleo de Arabia Saudí ha estado mayoritariamente en manos privadas, sobre todo de empresas estadounidenses, desde que fue hallado en el país en 1938. Para contrarrestar la hegemonía americana, a partir de la década de 1960 el Gobierno comenzó a otorgar licencias de explotación a compañías japonesas y europeas, y llegó, en algunos casos, a financiar prospecciones. En las décadas siguientes, la presencia del Gobierno en la industria nacional del petróleo ha aumentado de forma paulatina.

Arabia Saudí es el mayor exportador de petróleo del mundo.

El sector petrolífero y sus actividades derivadas constituyen el principal motor económico saudí. En un segundo plano se sitúan otros sectores industriales más orientados a su comercialización en territorio nacional, como la construcción y las manufacturas de derivados de la agricultura y la ganadería. En general, el conjunto de la industria de Arabia Saudí supone un 46,9 % del PIB, y crece a un ritmo del 2,8 %.

Los servicios representan cerca del 50 % del PIB. El transporte ha experimentado un gran desarrollo en la segunda mitad del siglo XX, sobre todo a raíz de las exportaciones de petróleo. Se han trazado 1.378 kilómetros de líneas férreas que unen las principales zonas de extracción, además de un entramado de carreteras cada vez más amplio, que ya alcanza los 221.372 kilómetros. Los puertos más importantes son Damán y Yida. En lo que se refiere al transporte aéreo, existen aeropuertos internacionales en la capital, El Riad, en Yida y en Medina.

Actualmente, Arabia Saudí es el mayor exportador de petróleo del mundo, con unos ocho millones de barriles diarios, y es, asimismo, el principal poseedor de reservas por explotar de este combustible. La mayor parte del producto no se refina en el país, sino que se vende en bruto, constituyendo el 90 % de las exportaciones nacionales. Éstas suponen unos 165.000 millones de dólares, que superan con creces los aproximadamente 45.000 millones de dólares de las importaciones. De este modo, la economía de Arabia Saudí, uno de los miembros destacados de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), disfruta de un amplio superávit, que permite al Estado invertir en infraestructuras y mejorar continuamente la calidad de vida de la población.

Comunicación

En el país existen diversos diarios y revistas en árabe, además de una agencia de información local: Saudi Press Agency (SPA). Numerosas emisoras de radio y varios canales de televisión, tanto saudíes como extranjeros, transmiten en el territorio nacional.

El uso de Internet se encuentra relativamente extendido entre la población: existen casi diez millones de usuarios.

Administración y política

División territorial, forma de gobierno y partidos políticos

Arabia Saudí se divide administrativamente en trece provincias, gobernadas por príncipes o parientes cercanos a la familia real, todos ellos dispuestos y aprobados directamente por el rey.

Arabia Saudí se rige por una monarquía absolutista, que domina tanto la vida civil como la religiosa. Las leyes aprobadas en 1992 establecen que el Gobierno ha de ser controlado por el rey y sus descendientes de acuerdo con la total observancia de los principios del islam.

En la persona del rey se reúnen los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, además del religioso, dado que él es la máxima autoridad en este ámbito. No obstante, los poderes del rey están limitados, puesto que debe ajustarse en todo momento a la sharia o ley islámica, en la que se basa el sistema judicial. Existe, por otra parte, un Consejo de Ministros con atribuciones legislativas, ejecutivas y administrativas, cuyos miembros son designados por el propio monarca.

El sucesor del rey es elegido entre los miembros más destacados de la familia real y es aprobado por los ulama, el consejo de los más importantes sabios saudíes de la religión islámica. El Consejo de Ministros, los ulama y los propios miembros de la familia real conforman un Consejo Consultivo, encargado de asesorar al rey.

No existen partidos políticos ni sufragio universal legislativo o político, si bien en 2005 se celebraron las primeras elecciones municipales de la historia del país.

Servicios del Estado

El crecimiento económico ha propiciado la extensión de la educación gratuita a todos los niveles. El Gobierno ha potenciado la mejora del sistema educativo, sobre todo a partir de la década de 1980. Ha dedicado importantes inversiones en recursos humanos, dentro de sucesivos planes de desarrollo que han facilitado medios, materiales y seguro escolar a todos los estudiantes sin coste alguno. Actualmente el sistema de enseñanza, vinculado estrechamente a las instituciones islámicas, garantiza la igualdad de sexos en el acceso a la educación.

El Gobierno saudí ha realizado grandes esfuerzos para mejorar los servicios médicos y ofrecer un sistema sanitario gratuito a todos sus ciudadanos. Se han efectuado cuantiosas inversiones en la construcción de hospitales y unidades móviles para las aldeas y las zonas más aisladas. Los principales logros en materia de salud han sido el descenso de la mortalidad infantil y el control efectivo de enfermedades como el cólera o la fiebre amarilla, aunque la malaria aún persiste en la zona húmeda de la costa del mar Rojo.

Historia

La península Arábiga antes de la edad contemporánea

Desde hace más de tres milenios antes de la era cristiana, la región arábiga era lugar de paso de las principales rutas comerciales entre Oriente y Occidente. Por esta razón, además de las poblaciones estables dedicadas a la agricultura en el norte de la península, existían también comunidades nómadas que se movían al ritmo del pastoreo y del comercio, estableciendo a su paso nuevos asentamientos a lo largo de la región.

El Imperio romano accedió a estas tierras hacia el siglo I d.C., casi un milenio después de la marcha de los primitivos pobladores de la región (los acadios, los asirios y los fenicios) hacia Mesopotamia. A los romanos les sucedieron, a partir del siglo IV, los bizantinos y, más tarde, los árabes.

En las actuales ciudades santas saudíes de Medina y La Meca predicó Mahoma, en los inicios del siglo VII, su doctrina. A partir de la centuria siguiente, y hasta la formación propiamente dicha de Arabia Saudí, la zona perdió importancia estratégica y económica, y se disgregó en multitud de reinos tribales árabes sometidos al Imperio turco.

Vista aérea de La Meca, ciudad santa del islam y lugar de peregrinación mundial del mundo árabe.

Origen y formación del estado saudí

A principios del siglo XVIII, y ante la desarticulación de las tribus árabes, Sheik Muhammad ibn Abdul Wahab hizo una llamada a la unidad del islam y a la vuelta a los principios originales de la religión, que encontró la protección y el apoyo de Muhammad ibn Saúd. El consiguiente movimiento reformador wahabí, que se hizo con el poder y unificó gran parte del territorio, fue el origen de Arabia Saudí.

A principios del siglo XIX, los seguidores de Saúd chocaron con las ambiciones del Imperio otomano, que acabó con su reinado. Durante toda la centuria se produjeron numerosos enfrentamientos entre saudíes y turcos, con ocasionales victorias de unos y de otros.

En 1901, Ibn Saúd inició la lucha por extender el control sobre los antiguos territorios pertenecientes a su familia, y conquistó El Nayd, Hasa, La Meca y Medina. Después de asentarse en El Riad, estableció un Gobierno patriarcal y teocrático, modernizó el Ejército y comenzó a unificar todos los territorios en una sola nación. El 23 de septiembre de 1932, el monarca Ibn Saúd proclamó la independencia del Reino de Arabia Saudí.

Arabia Saudí desde el descubrimiento del petróleo

El año de 1938 constituye una fecha clave en la vida de la nueva nación: se descubren yacimientos de petróleo en su subsuelo. Este hallazgo transformó profundamente al país y convirtió en poco tiempo a su rey, Ibn Saúd, en uno de los hombres más ricos del mundo. Gracias a esta riqueza, pudo acometer el desarrollo de infraestructuras y servicios sociales. En materia de política internacional, Ibn Saúd colaboró en la formación de la Liga Árabe y tomó parte en la primera guerra árabe-israelí (1948).

Ibn Saúd fue sucedido en 1953 por su hijo Saúd, bajo cuyo reinado se instauró el Consejo de Ministros, se realizaron grandes avances en materia de sanidad, educación y comercio, y se acabó con la esclavitud en el país. No obstante, Saúd fue derrocado en 1964 y ascendió al trono Faisal, quien siguió una política modernizadora, sin renunciar a los principios del islam. Bajo su reinado, Arabia Saudí participó en las guerras árabe-israelíes en las décadas de 1967 y 1973.

Tras el asesinato de Faisal en 1975, subió al trono Jalid ibn Abd al-Aziz, quien fue reemplazado, en 1982, por su hijo Fahd. Éste continuó la política conservadora de su predecesor en materia de religión, así como su tendencia prooccidental en el ámbito internacional. Desde su coronación, el rey Fahd promovió numerosas mejoras económicas y sociales en la nación. Fuera de las fronteras de Arabia Saudí, ayudó en la reconstrucción del Líbano y apoyó el proceso de paz de Oriente Medio.

Al producirse la invasión de Kuwait en 1990, el rey Fahd pidió ayuda internacional para defenderse del avance iraquí. En ese momento se establecieron bases estadounidenses sobre suelo saudí, que se desmantelaron sólo en parte al término de la guerra del Golfo. Algo más de una década después, en 2003, el Gobierno del rey Fahd permitió de nuevo a los Estados Unidos operar desde su territorio para llevar a cabo la intervención en Irak contra el régimen de Saddam Hussein. Esta decisión provocó la reacción violenta contra el Gobierno de los grupos islámicos extremistas, que llevaron a cabo diversos atentados terroristas en El Riad y otras ciudades, con un balance de decenas de víctimas mortales.

El rey Fahd murió en 2005. Fue sustituido al frente del país por su hermano, Abdalá ibn Abdelaziz, quien desde su entronización promovió una mayor participación del país en la esfera internacional. Ese mismo año, Arabia Saudí ingresó en la Organización Mundial del Comercio (OMC) tras un periodo de negociaciones de más de una década.

Bajo el mandato de Abdalá se intensificaron las operaciones de las fuerzas de seguridad saudíes contra las actividades de la red islámica Al Qaeda. Resultó especialmente significativo el macroproceso judicial seguido contra miembros de esta organización cuyo veredicto se emitió en julio de 2009. Uno de los acusados fue condenado a la pena capital.

La economía saudí se resintió seriamente del abrupto descenso de los precios del petróleo a consecuencia de la profunda crisis económica y financiera producida desde finales de 2008. Durante 2009, el Gobierno saudí se vio instado a realizar inversiones estatales en entidades bancarias del país y a posponer proyectos de inversión e infraestructuras. En el conjunto del año, se produjo un decrecimiento económico superior al 0,5 % del PIB.

En los inicios de la década de 2010 se produjo en la vida pública de Arabia Saudí, aún tímidamente, una mayor visibilidad de las mujeres. En septiembre de 2011, el rey Abdalá anunció que las mujeres podrían participar como miembros en el Consejo de la Sura, la principal institución política colectiva de la nación. En junio de 2012, las atletas saudíes pudieron participar por vez primera en unos Juegos Olímpicos, en Londres, aunque con un atuendo deportivo inusual que pretendía respetar las rígidas reglas de indumentaria femenina del país. Esta decisión fue una respuesta a la amenaza del Comité Olímpico Internacional (COI) de descalificar a la delegación saudí por incumplir las normas sobre igualdad de género.

Por otra parte, tras el fallecimiento del príncipe heredero Nayef, en junio de 2012 el ministro de defensa Salman pasó a ocupar el primer lugar en la línea sucesoria al trono. En la línea de lento aperturismo político emprendida en los últimos años, en febrero de 2013, treinta mujeres se integraron en la composición de la Sura, por primera vez en la historia de Arabia Saudí.

La condición del país árabe como potencia regional se vio cuestionada en el transcurso de la década de 2010. Especialmente delicada fue la situación en las vecinas Siria, Iraq y Yemen. La guerra civil en territorio sirio se agravó con el avance de las posiciones del autodenominado Estado Islámico de Iraq y el Levante (ISIS, por sus siglas en inglés), contra las cuales la aviación militar saudí participó junto a las fuerzas aéreas estadounidenses en bombardeos selectivos. El Estado saudí declaró al ISIS organización terrorista, una lista en la que se incluyó asimismo a otros grupos islamistas radicales como los Hermanos Musulmanes y el frente Al-Nusra.

En enero de 2015 falleció el rey saudí Abdalá a los noventa años de edad. Lo sucedió en el trono su hermano Salman ibn-Abdulaziz, quien designó a su sobrino Mohamed bin Nayef, a la sazón ministro de Interior, como su heredero.

Arabia Saudí se implicó activamente en el conflicto civil en el Yemen. En marzo de 2015 lanzó una campaña de incursiones aéreas contra los rebeldes huti que desafiaban al Gobierno yemení, aliado a su vez de los saudíes. En su lucha contra el islamismo chiita, las autoridades de Arabia Saudí decretaron pena capital contra el clérigo Nimr al-Nimr, que fue ejecutado en enero de 2016. La ejecución fue contestada multitudinariamente en otros países de población chiita, como Iraq y Líbano. Las protestas alcanzaron una especial gravedad en Irán cuando la embajada de Arabia Saudí en Teherán fue asaltada por la multitud. El Estado saudí rompió relaciones diplomáticas con el Estado iraní, uno de sus principales rivales en la geopolítica de Oriente Medio.

Sociedad y cultura

Las tendencias de la moderna arquitectura saudí mantienen notables influencias del legado tradicional histórico. Los edificios más notables de la capital, El Riad, son la fortaleza de Musmak y el palacio de Murabba, además del Centro Histórico Rey Abdulaziz, que recoge reseñas destacadas del patrimonio cultural del país. Cerca de la capital se encuentran las ruinas de al-Diariyadh, población con cinco siglos de antigüedad.

Sin embargo, los lugares más destacados de Arabia Saudí son, sin duda, las ciudades santas prohibidas a los infieles: La Meca y Medina. Ambas metrópolis, con sus mezquitas, palacios y fortificaciones, constituyen dos de las más grandes joyas del islam. Como ya se ha referido, a ellas acuden en peregrinación los devotos musulmanes.

Mezquita Al- Nabawi o del Profeta, en la ciudad santa de Medina.

La literatura árabe, por su parte, recibe un fuerte influjo de la tradición islámica, al tiempo que hunde sus raíces en la poesía beduina, que en su origen se transmitía de forma oral. Esta influencia se ha vuelto aún más notable tras el resurgimiento religioso experimentado desde principios de la década de 1990.

Por último, debe señalarse que en Arabia Saudí no existen espectáculos teatrales ni recitales de música, pues este tipo de representaciones está prohibido por la religión islámica. Del mismo modo, tampoco hay salas de exhibición cinematográfica, por lo que los escasos realizadores árabes han de buscar cauces alternativos para la difusión de sus películas. En este sentido destaca la directora Haifaa al-Mansour, que exhibe sus filmes a través de Internet.