Arabia

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    La península arábiga (Yazirat-al-Arab, cuyo significado es “isla de los árabes”) se encuentra ubicada en el sudoeste del continente asiático. Ocupa una superficie de 2.600.000 kilómetros cuadrados, siendo por ello una de las más extensas del mundo. Hace frontera con Jordania e Iraq al norte, con el mar Arábigo al sur, con los golfos Pérsico y de Omán al este y con el mar Rojo al oeste. Está constituida por los estados de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Qatar, Kuwait, Omán y República de Yemen.

    Todo su territorio es básicamente desértico y el principal elemento de su orografía es una vasta meseta que ocupa la zona septentrional y central y cuya elevación no supera los 700 metros de altura. Al sur de dicha meseta se extiende un macizo montañoso de tipo volcánico en el que se alzan el Yabal Suwayb, situado en Yemen, que es el pico más alto de Arabia con sus 3.760 metros, y el Yabal Sam, en Omán, con 2.980 metros.

    Considerado el lugar de origen de la raza semita y patria del islam, uno de los principales rasgos de la península arábiga es la semejanza étnica, lingüística y religiosa de sus habitantes, ya que casi la totalidad de la población es árabe, habla la lengua árabe, aunque con algunos dialectos, y profesa la religión islámica desde el siglo VII.

    La ingente riqueza petrolífera que contiene el subsuelo de Arabia constituye el gran sostén de la próspera economía de los países árabes, puesto que desde aquí se exportan millones de barriles a Estados Unidos, Japón y Europa. Ello ha permitido la creación de una óptima red de comunicaciones por carretera que se completa con los servicios aéreos entre las principales ciudades. Aparte del petróleo, es importante la recogida de ostras perlíferas que habitan en la costa del golfo Pérsico.

    Arabia ha proporcionado al mundo una rica herencia histórica y cultural. En su territorio se constituyó el reino de Saba, que mantuvo su esplendor desde el siglo XI a.C. hasta los primeros siglos de la era cristiana, y allí nació Mahoma en el año 570, profeta y fundador del islam. Tras su muerte en el 632, comenzó a gestarse un enorme imperio que abarcaba desde Europa hasta la India y que supuso la expansión y el predominio durante casi tres siglos de la civilización islámica. A partir del siglo XVIII se implantó en la mayor parte de la península arábiga, entonces bajo administración del imperio otomano, el movimiento wahhabí, cuyo precursor fue el reformador Abd Al-Wahab. Esta doctrina política, que propugna el retorno al islam mahometano de los primeros tiempos a través de la aplicación estricta de la ley coránica, supuso un importante estímulo para el nacionalismo árabe. En 1917, en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial, los otomanos tuvieron que abandonar la península, y en 1927 Arabia Saudí se convirtió en la primera nación soberana al obtener su independencia de Gran Bretaña. El resto de los países de Arabia la fueron alcanzando a lo largo de la década de los años sesenta y setenta del siglo XX. Todos estos estados, aunque presentan realidades nacionales heterogéneas, han seguido conservando un profundo vínculo cultural, social y religioso.