Cueva de Lascaux

    El conjunto de arte parietal contenido en las diferentes salas de la cueva de Lascaux es uno de los mejores y más completos del arte paleolítico universal. La cueva está situada sobre el valle del río Vézère, cercana a la localidad de Montignac, en el departamento francés de Dordoña, al sudoeste del país. Les Eyzies, otra importante cavidad con arte parietal paleolítico se encuentra en las proximidades de Lascaux, aguas arriba del río Vézère. Ambas fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979, junto a otras cuevas y yacimientos arqueológicos del valle.

    La cueva de Lascaux fue descubierta en 1940 y estudiada en primer lugar por el gran arqueólogo francés Henri Breuil. La cavidad, que tiene una estructura sencilla, está formada por una galería principal, de unos veinte metros de ancho por cinco de alto y otras salas más pequeñas, todas profusamente decoradas con alrededor de 600 pinturas y unos 1.500 grabados.

    La galería principal, llamada sala de los toros debido al panel donde están representados varios ejemplares de este animal, constituye uno de los testimonios más conocidos e impresionantes que dejaron los humanos que habitaron esta zona de Francia hace unos 15.000 años.

    En el panel están representados cinco toros, uno de ellos de más de cinco metros de longitud. Junto a ellos aparecen vacas, caballos, ciervos e íbices de menor tamaño y en diferentes actitudes. La gama cromática es enorme, incluyendo unas 25 tonalidades diferentes de amarillos, rojos, marrones, negros y ocres. Las técnicas plásticas suelen ser dibujo y grabado para los contornos y pintura para el relleno y los detalles. La capacidad del desconocido artista paleolítico para expresar el movimiento y la anatomía propia de las diferentes especies es todavía sorprendente.

    Otras de las salas más representativas de Lascaux son el divertículo axial, donde se encuentran las famosas figuras de los llamados caballitos chinos realizados en amarillos y ocres, y el pozo, el sitio más recóndito de la cavidad, donde se encuentra una de las pocas escenas del arte paleolítico en el que aparecen seres humanos. En esta representación aparece un bisonte amarillo atravesado por una lanza y un hombre con cabeza de pájaro junto a aquél.

    El cierre de la cueva de Lascaux al público en 1963, motivado por el deterioro que estaban sufriendo las pinturas, se ha compensado en parte con la puesta en marcha de Lascaux II, donde se ha realizado una reproducción milimétrica de la sala de los toros y del divertículo axial.