Océano Atlántico

    Con sus 106.460.000 kilómetros cuadrados el Atlántico es el segundo océano de la Tierra en cuanto a extensión, abarcando una quinta parte de la superficie del planeta. Sus límites llegan hasta el océano Glacial Ártico, en el norte, y la Antártida, en el sur, bañando las costas orientales de América y las occidentales de Europa y África. Incluye una serie de mares periféricos: al este, el Báltico, el mar del Norte, el Negro y el Mediterráneo; y al oeste, la bahía de Baffin, la de Hudson, el golfo de San Lorenzo, el de México y el mar Caribe. Debe su nombre al gigante mitológico Atlas, del cual se dice que soportaba el mundo sobre sus hombros.

    El Atlántico posee una longitud, de norte a sur, de unos 16.000 km; mientras que su anchura oscila entre los 2.800 km que se extienden entre el cabo de Las Palmas, en Liberia, y San Roque, en Brasil; hasta los 8.000 km que separan Florida, en los Estados Unidos, y el noroeste del continente africano. Ríos que vierten en él sus aguas son el Mississippi, el Orinoco, el Amazonas, el Río de la Plata, el Níger, el Congo, el Loira, el Rin y el Elba.

    Se trata del más joven de los océanos, puesto que la comunicación entre las zonas polares se vio establecida, como consecuencia de la expansión del fondo oceánico, durante la era Terciaria, la cual comenzó hace unos 65 millones de años y concluyó hace, aproximadamente, 1,8. El fondo del Atlántico se encuentra recorrido, de norte a sur, por una serie de cordilleras submarinas, volcanes y mesetas falladas, las cuales constituyen una dorsal oceánica. Esta se compone de la dorsal media, que se extiende desde Islandia hasta el ecuador, y la dorsal sudatlántica, separada de la anterior por la fosa Romanche. La dorsal divide en océano en dos zonas, conocidas como cuencas, donde se alcanzan los 5.000 m de profundidad. La cuenca situada al este de la dorsal son montañosas, mientras que las del Atlántico occidental son más bien planas, constituyendo grandes llanuras sedimentarias.

    La salinidad media de este océano es de 35 gramos de sal por cada mil gramos de agua, lo que lo sitúa en este aspecto por encima de los demás océanos. Tal valor desciende hasta 31 gramos en las desembocaduras de los ríos, en la plataforma continental y en las zonas de contacto con los mares polares. Los mayores valores de salinidad, unos 37 gramos de sal por cada mil de agua, se alcanzan entre los 12 y los 28º de latitud de ambos hemisferios.

    De forma general, puede efectuarse una división del Atlántico en tres zonas: Atlántico norte, central o ecuatorial y sur. La primera de estas zonas se ubica entre los 10º de latitud norte y el océano Ártico y queda dividida longitudinalmente por la dorsal oceánica en dos áreas con forma de depresiones. Éstas presentan accidentes diversos, como mesetas y fosas, entre los que cabe destacar la fosa de Puerto Rico, con 8.381 m de profundidad, y la meseta de Cabo Verde. En las costas del norte aparecen prolongaciones del océano tierra adentro, a través de valles fluviales como el del Hudson, valles cuyos sedimentos terminan formando parte de la plataforma continental. En cuanto a las condiciones atmosféricas del Atlántico norte, éstas se hallan regidas por dos centros de altas presiones: el anticiclón subtropical y el anticiclón continental americano. Los vientos preponderantes son los alisios, en el sector meridional, los ciclones estacionales, en el mar Caribe, y, en el norte, los vientos de oeste que azotan las costas de Europa. En la zona occidental la corriente del Labrador ocasiona importantes descensos de temperatura. Por encima de los 62º de latitud, las precipitaciones resultan inferiores a los 500 mm anuales. La temperatura del agua es más elevada en la zona oriental del Atlántico norte, debido a la influencia de la corriente marina del Golfo, la cual representa el flujo de agua más importante en esta parte del océano.

    El Atlántico central o ecuatorial constituye la unión entre las dos grandes zonas del norte y del sur. Aquí, la dorsal experimenta un hundimiento y el fondo oceánico se torna muy accidentado, con presencia de crestas y fosas como la de Romanche, con 7.758 m de profundidad. Sobre esta zona del océano se ubica en núcleo permanente de bajas presiones, el cual ocasiona abundantes precipitaciones, por encima de los 2.000 mm anuales y una media de temperaturas muy constante, en torno a los 25 ºC. La temperatura del agua, por su parte, ronda los 24 ºC.

    El Atlántico sur se extiende desde el ecuador hasta los 35º de latitud sur. Destaca la ausencia de mares secundarios en sus márgenes. El relieve del fondo se caracteriza por una plataforma litoral muy estrecha, salvo en la zona situada al sur del estuario del Plata. El talud de la plataforma posee una pendiente muy acusada, de modo que a escasas distancias de la costa aparecen ya grandes profundidades. Al oeste de la dorsal oceánica se hallan las cuencas de Brasil y la Argentina; mientras que al este de la dorsal se ubican las cuencas de Guinea, Angola y El Cabo. En el aspecto atmosférico, existen dos centros principales: las bajas presiones ecuatoriales, que actúan hasta los 7º de latitud sur, y el anticiclón subtropical, cuya zona de influencia alcanza los 36º de latitud sur. La importante presencia de vientos y las diferencias de temperatura en esta zona del Atlántico son fuente de grandes corrientes oceánicas, como la corriente cálida sudecuatorial, que recorre las costas de Brasil y la Argentina, y la corriente fría de Benguela, la cual afecta, de sur a norte, la costa africana.