Océano Pacífico

    El Pacífico es el mayor de los océanos de la Tierra. Se extiende sobre unos 166.000.000 kilómetros cuadrados, sin contar los mares costeros, lo que equivale a una tercera parte de la superficie del planeta y a una extensión superior a la del conjunto de las tierras emergidas. Sus aguas ocupan el espacio existente entre el Ártico, en el norte; los continentes de Asia y Oceanía, en el oeste; el continente americano, en el este; y la Antártida, en el sur. Se comunica con el océano Glacial Ártico a través del mar de Bering; con el océano Índico por los mares de China, Indonesia y Australia; y con el Pacífico por el estrecho de Magallanes, además de por el canal artificial de Panamá. El extremo sur del Pacífico constituye parte del océano Glacial Antártico. La longitud del Pacífico, medida entre el estrecho de Bering y la Antártida, es de unos 15.500 km; mientras que su anchura máxima, situada a la altura del paralelo 5º norte, ronda los 21.300 km. La profundidad media es de 4.280 m, y su valor máximo, que es también el máximo del planeta, se sitúa en la fosa de las Marianas, donde se llegan a alcanzar los 11.034 m.

    En las costas occidentales del Pacífico aparece buen número de mares secundarios, como el mar de Bering, el de Ojotsk, el de Japón, el Amarillo, el de China Oriental, el de China Meridional, el de las Célebes, el de Arafura, el de Coral y el de Tasmania. Las costas orientales presentan menor número de entrantes. Cabe destacar los golfos de Alaska, California y Panamá. Entre los ríos que vierten sus aguas en el Pacífico se encuentran en Amur, el Amarillo y el Mekong. La mayor parte de las islas de este océano quedan englobadas en Oceanía, como los archipiélagos de Micronesia, Melanesia y Polinesia, donde abundan los arrecifes, atolones y barreras de coral.

    La abundancia de lluvias en la franja ecuatorial, unida a la ausencia de fuertes vientos y la nubosidad, circunstancias que limitan la evaporación, son motivos de que en esta zona la salinidad del agua sea bastante reducida, en torno a 34 gramos de sales por cada 1.000 gramos de agua. En latitudes mayores de ambos hemisferios, dentro ya de la zona de acción de los vientos alisios, la concentración de sales es mayor: 37 gramos de sales por cada 1.000 gramos de agua en el sur, y 36 gramos de sales en el norte. A medida que aumenta la latitud, tanto hacia el norte como hacia el sur, y el agua del Pacífico se mezcla con las de los océanos Glacial Ártico y Glacial Antártico, la salinidad continúa descendiendo. Los valores menores se alcanzan en el extremo septentrional, con 32 gramos de sales por cada 1.000 gramos de agua. La salinidad es también baja en la zona occidental, debido a los importantes aportes de agua dulce que realizan los monzones y los grandes ríos de Asia. Se alcanzan allí los 34 gramos de sales por cada 1.000 gramos de agua.

    La temperatura superficial del agua es más alta en la mitad norte del océano que en la situada al sur. Esto es debido a la mayor cantidad de tierras emergidas en el hemisferio norte, además de a la influencia de la Antártida. El clima del Pacífico, así como sus principales, están determinados por los vientos alisios. Estos se forman en dos grandes centros de altas presiones situados entre los 30º y los 40º de latitud norte y sur, en el noreste y el sureste del océano, respectivamente. En al zona del ecuador, donde los alisios australes y boreales coinciden, reina la estabilidad climática, también conocida como calma ecuatorial. Los alisos empujan las aguas de la superficie del océano hacia el oeste. Se forman así dos grandes corrientes cálidas: la norecuatorial y la surecuatorial, cuyos ejes coinciden, respectivamente, con el paralelo 15º norte y el ecuador. Entre estas dos corrientes fluye una en sentido opuesto, desde las Filipinas hasta la costa de Ecuador. Al sur del océano circula una corriente fría hacia el este, la cual se divide en dos ramas cuando alcanza las costas de América del sur. Una de las ramas se dirige hacia el Atlántico por el estrecho de Drake y la otra hacia el norte, conocida como corriente de Humboldt.

    El océano Pacífico puede dividirse en tres grandes zonas fisiográficas: la oriental, la occidental y la central. El Pacífico oriental se extiende al este del meridiano 150º oeste. Su fondo presenta un relieve poco acusado y la plataforma continental es estrecha y abrupta. Se abran en esta zona fosas abisales como las de Acapulco, Guatemala y Perú-Chile, resultado del desplazamiento del continente americano hacia el oeste. Las principales dorsales del Pacífico oriental son las de Cocos, que se extiende desde el istmo de Centroamérica hasta las islas Galápagos; la de Sala y Gómez, la cual separa la cuenca del Perú de la suroriental; y la Antártico-Pacífica, que separa las cuencas suroriental y suroccidental.

    El Pacífico occidental se caracteriza por la presencia de una serie de fosas que se extienden de norte a sur, resultado del desplazamiento del continente asiático. Entre tales fosas se encuentran la de las Aleutianas, la de Japón, la de Filipinas, las de las Marianas y la de Tonga. Muchas de las islas de esta zona son en realidad los afloramientos sobre la superficie del océano de dorsales, como las Kuriles, Japón, las Salomón, Samoa y Santa Cruz.

    Por su parte, la zona del Pacífico central es la más estable de las tres desde el punto de vista geológico, y también la más estable de toda la corteza terrestre. Su relieve es escaso. Las principales dorsales son las de Hawaiii, la de la isla Christmas y la Austral.