El lenguaje y sus funciones

Toda acción comunicativa tiene una intencionalidad y cumple una determinada función. El ser humano es capaz comunicarse de diferentes formas, pero posee una herramienta específica que comparte con el resto de su especie: el lenguaje, un código lingüístico que se expresa mediante sonidos. Desde que nacen, las personas aprenden la lengua propia de su comunidad para poder establecer las relaciones sociales necesarias con otros seres humanos. Siempre que se usa este código se hace con una intención concreta, para contar algo, mostrar lo que se piensa o pedir un favor, por ejemplo. Esas intenciones, propias de cada acto comunicativo, son las funciones del lenguaje, que se manifiestan en las diferentes lenguas o idiomas de cada comunidad.

Además, los seres humanos tienen la particularidad de individualizar el uso de la lengua, produciendo lo que se denomina el habla, que es la forma personal con la que cada sujeto se expresa.

Lenguaje, lengua y habla

En la comunicación entre seres humanos se utiliza un amplio abanico de sistemas formados por diferentes manifestaciones, como gestos, sonidos o dibujos. En su sentido más amplio, el lenguaje englobaría todo ese conjunto de expresiones, pero hay autores que lo simplifican basándose en una función biológica, por lo que incluyen también el lenguaje de los animales, como en el caso de los delfines o abejas. En los diferentes grupos de humanos, el lenguaje se concreta en determinadas lenguas o idiomas que pertenecen a una comunidad específica. Así, posibilitan la comunicación entre las personas de una comunidad idiomática, que puede o no coincidir con la delimitación geográfica y política de un país. Así, por ejemplo, Colombia y España comparten una misma lengua, el castellano, pero no un territorio o país. Cuando esa lengua es usada por cada uno de los miembros de la comunidad, se concreta en el habla propia de cada individuo, que está caracterizada por el uso personalizado que se hace de ella.

Niveles comunicativos del ser humano.

Lenguaje

El mecanismo propio de los seres humanos para realizar el proceso de comunicación es el lenguaje. Se trata de un código lingüístico que comparten las personas para relacionarse entre sí, a través de signos orales. Por tanto, ese código es el conjunto de medios que facilita al ser humano expresarse y comunicar sus ideas al resto de la sociedad. Esto lo convierte en una institución social, puesto que sólo se da en la comunicación entre humanos. A pesar de ser un sistema de comunicación universal, cada comunidad presenta sus propias particularidades y es un elemento que cambia y evoluciona a lo largo del tiempo, según las necesidades del momento. Asimismo, hay que destacar que el lenguaje es una facultad humana que no se produce como consecuencia de la actividad primaria de un órgano biológico, como sucede cuando respiramos o estornudamos, sino que se realiza a través del pensamiento y se desarrolla con el idioma. Se puede decir que el pensamiento adquiere forma a través del lenguaje. Existen además diferentes tipos de lenguaje, como el articulado o código lingüístico, el lenguaje musical o el lenguaje plástico, por ejemplo.

Ferdinand de Saussure definió en su Curso de lingüística general las estructuras del lenguaje, diferenciando entre los conceptos de lengua (sistema) y habla (uso específico).

Como característica principal, cabe señalar que el lenguaje es un mecanismo voluntario, distinto a los actos reflejos como reír o bostezar. Se trata de una serie de hábitos adquiridos a una edad temprana, por lo que un niño aprende su lengua y una ajena fácilmente, con menos esfuerzo que un adulto.

Al no establecer una relación de correspondencia directa con la realidad, se dice que el lenguaje es arbitrario o convencional. Ya que los seres humanos deciden usarlo de determinada forma, de manera arbitraria, lo convierte en una institución social a través de la tradición de su uso entre un importante número de personas.

Lengua

Los seres humanos concretan la facultad del lenguaje en la utilización de la lengua o idioma específico que pertenece a una comunidad de personas. Así, el español, el inglés o el francés son lenguas propias de diferentes grupos sociales o geográficos.

Las lenguas se utilizan por la vía oral aunque se pueden perpetuar mediante la escritura, es decir, se convierten en idiomas según algunos lingüistas. Además, las lenguas están formadas por signos que contienen grupos de sonidos y que remiten a la idea de alguna cosa. Por ejemplo, al emplear el signo lingüístico casa, formado por el grupo de sonidos /kása/, se intenta reproducir la idea del edificio, es decir, de la casa en sí.

Se establece una serie de reglas que marcan la relación entre los diferentes signos de una lengua. Por ejemplo, que el sustantivo concuerde con el artículo en cuanto a género y número. Este conjunto de normas que rige la relación entre los signos es la gramática. Cada lengua, por tanto, es un sistema que consta de un conjunto de signos lingüísticos y una serie de reglas que se aplican en la combinación de esos signos.

A pesar de que la lengua es conservadora y muestra cierta resistencia a ser modificada, está sujeta a un constante proceso de cambio. Su principal rasgo es que es oral y se compone de diferentes sonidos llamados fonemas, 24 en total, que combinados entre sí producen los diversos mensajes. Además, la lengua tiene unas estructuras sistemáticas que la regulan y que se deben adquirir cuando se aprende, ya que no es algo innato. Por último, otra característica de la lengua es que es lineal, ya que sus unidades se manifiestan en una estructura que sigue un orden, dando lugar a una cadena hablada.

Habla

Cada ser humano emplea la lengua de una forma personal y a ese uso individualizado se le llama habla. El habla viene determinada por el sexo del hablante, su nivel cultural, su edad, su profesión y otras muchas variantes. Por eso es posible diferenciar el habla propia de un hombre mayor o de un niño, así como el de una mujer o un hombre.

El que fuera fundador de la lingüística moderna, Ferdinand de Saussure (1857-1913), se refirió a la lengua como el código o los conocimientos lingüísticos que tiene en la mente el emisor. Por otra parte, este lingüista llamó habla al mensaje, que sería la manifestación específica del código en un momento concreto en el que el hablante aplica parte de esos conocimientos. Son, por tanto, dos elementos que se complementan: no es posible que exista el habla sin la lengua pero tampoco que la lengua se manifieste si no existe el habla.

Orígenes y desarrollo del lenguaje

Hay diferentes teorías acerca de la aparición del lenguaje y las lenguas, destacando entre ellas las teorías de las expresiones afectivas y la de la onomatopeya. La primera sugiere que las lenguas nacieron de las diversas exclamaciones que producía el hombre al contemplar su entorno. Aunque esta explicación es posible, los lingüistas parecen decantarse más por la segunda teoría, la cual afirma que el lenguaje y las lenguas nacieron de la imitación de los sonidos de la naturaleza por parte de los seres humanos. Gracias a estos primeros sonidos, el hombre fue capaz de comunicar datos sobre el entorno o sobre sus propias emociones, pasando posteriormente a transmitir conceptos más o menos abstractos. A partir de ahí, se fueron desarrollando los signos, el lenguaje y los diferentes sistemas de comunicación que hoy estudian ciencias como la Semiología y la Semántica.

Evolución del lenguaje.

Aunque no se sabe a ciencia cierta cuál fue su origen real, los lingüistas sí parecen aceptar cómo, después de «creado», se desarrolló el lenguaje. Así, se establecen generalmente tres fases desde el nacimiento del lenguaje hasta la actualidad: la monosilábica, la aglutinante y la de flexión. El lenguaje monosilábico, como su nombre indica, está formado por unidades de una sola sílaba. No es propiamente un lenguaje ya que los seres humanos primitivos aún no eran capaces de transmitir conceptos. El objetivo de este tipo de comunicación era transmitir emociones a través del sonido. Sin embargo, estas primeras expresiones empezaron a reflejar ideas gracias al desarrollo del raciocinio, lo que permitió avanzar hasta el lenguaje de aglutinación, que unía monosílabos para producir nuevas palabras. Los expertos señalan Asia y Europa como los escenarios donde se desarrollaron estas lenguas. Por último, se llegó al lenguaje de flexión, en el que las raíces de las palabras se acompañan de sufijos y prefijos y sufren cambios morfológicos. Aparecen así los adjetivos, los verbos, etc., y los mensajes empiezan a tener un significado completo. Lenguas como el eslavo antiguo o sánscrito antiguo son lenguas de flexión procedentes de las migraciones indoeuropeas y semitas.

El signo lingüístico se compone de un significante y un significado.

El signo lingüístico

El signo con el que los interlocutores codifican el mensaje es el pilar del proceso comunicativo. Se trata de un tipo de señal que representa a un objeto. Saussure fue el primero en definirlo: «El signo lingüístico es una entidad psíquica de dos caras en la que se unen un significante (imagen acústica) y un significado (concepto)».

Las lenguas están formadas por signos lingüísticos que se emiten de forma oral. Son grupos de sonidos (/árbol/) que representan la idea del objeto que designan («árbol»). Se llama significante a los elementos gráficos que representan al objeto y significado a lo que quieren decir, la idea que reflejan.

Los signos forman a su vez enunciados. Éstos son las unidades más pequeñas, llamados también oraciones, que tienen un significado explícito –según lo que quieren decir las palabras que lo forman– y un significado implícito, que se obtiene del sentido global que tiene ese enunciado en relación al resto.

Los mensajes pueden tener dos tipos de significado: el explícito (lo que se dice) y el implícito (lo que se quiere decir).

Se pueden establecen tres características propias del signo lingüístico. Éste, en primer lugar, debe ser arbitrario. Para Saussure, el vínculo entre el significante y el significado es totalmente arbitrario, aunque otros lingüistas prefieren indicar que es una unión convencional. En segundo lugar, ha de ser lineal, esto es, el significante tiene una naturaleza auditiva, por lo que se desarrolla a través del tiempo y representa una determinada extensión. En tercer y último lugar, el signo lingüístico debe ser unitario, ya que los signos están delimitados de forma precisa y funcionan por presencia o ausencia global, como una unidad.

El sistema lingüístico se diferencia de otros sistemas de signos en que los mensajes se articulan en palabras y éstas en sonidos. Lo que caracteriza a la lengua es pues su doble articulación. El monema es la unidad mínima de la primera articulación y está formado por un fonema o grupo de fonemas que tienen un significado. Así, la palabra verbales se compone de los monemas verb-al-es. En segundo lugar, el fonema, la unidad mínima de la segunda articulación, es el elemento más pequeño en el que se fragmenta un conjunto fónico o sonoro (/berbáles/).

Funciones del lenguaje

Las personas emiten enunciados con una intención determinada que se concreta en las diferentes funciones comunicativas. Éstas se diferencian porque se basan principalmente en uno de los elementos que intervienen en el proceso de comunicación.

Además de la intención inicial de comunicar un mensaje, el lenguaje puede usarse para desempeñar muchas funciones y, tal como estableció Roman Jakobson en la década de 1960, los actos comunicativos pueden manifestar varias funciones al mismo tiempo, aunque una de ellas sea la predominante. De esta forma, se distinguen seis funciones principales.

Tabla 1. Funciones del lenguaje.

Función representativa. A través de esta función se informa sobre un contenido que se transmite, pudiéndose realizar de distintas formas. Cuando lo que se transmite en el proceso de comunicación es información sobre la realidad se trata de una función representativa referencial. En este caso, el elemento de la comunicación en el que se centra es el referente:

  • El coche es azul.

La función representativa también puede ser imaginativa, si se transmite una información inventada:

  • Las hadas viven en el bosque.

o metalingüística, si el referente es el propio lenguaje:

  • El artículo precede al sustantivo.

En este último caso, el aspecto de la comunicación en el que se centra es el código. Los recursos utilizados son una entonación neutra, sin signos de expresividad y un léxico sencillo, adecuado, sin oraciones recargadas.

Función fática. Recibe también el nombre de función de contacto. El objetivo de ésta consiste en dar comienzo, prolongar o concluir el proceso comunicativo, así como asegurar que el canal de comunicación que se usa funciona adecuadamente. Para ello, se utilizan preguntas cortas y expresiones simples a fin de comprobar si el destinatario recibe bien el mensaje. El elemento de la comunicación en el que se centra es el canal, como refleja el siguiente enunciado:

  • ¿Se me entiende bien?

Función expresiva. Se utiliza esta función, también llamada emotiva, cuando la intención del emisor es dar a conocer sus sentimientos y emociones personales, por lo que el elemento comunicativo en el que se basa es el propio emisor. Los recursos que se suelen emplear son formas verbales en primera persona y entonaciones exclamativas o interrogativas. Un ejemplo de ello sería la frase:

  • ¡Cómo me gusta este lugar!

Funciones del lenguaje según el elemento de la comunicación al que hacen referencia.

Función apelativa. Es una función que tiene como objetivo prioritario que los enunciados que emite el interlocutor tengan una repercusión directa en el receptor e influyan en su comportamiento. Busca influir en el destinatario o llamar su atención. Para conseguirlo se utilizan exclamaciones, formas verbales en segunda persona y verbos en modo imperativo. En este caso el componente del proceso comunicativo en el que se centra la atención es el receptor.

  • Siéntate a mi lado.

Función poética. Es una función estética cuya finalidad es expresar un enunciado con belleza a través del código y sus recursos o crear textos y expresiones literarias. Se usan las técnicas características del lenguaje literario, como un lenguaje cuidado, metáforas, palabras selectas, etc. El elemento central sobre el que se basa esta función es el propio mensaje.

  • Este disco es la meca de la música.

Función metalingüística. Su finalidad es dar una explicación sobre aquellos aspectos que se refieren al propio código, a la lengua. En esta función se utilizan términos precisos, sin ambigüedades, y enunciados claros. Se basa, por tanto, en un elemento del proceso comunicativo esencial, como es el código empleado. Un ejemplo de ello sería la sentencia:

  • Los adjetivos expresan características del sustantivo.

Los actos de habla

La unidad más pequeña de la comunicación ligüística es el acto de habla. Cuando una persona emite una oración para dar información, mostrar sus sentimientos, solicitar datos, etc., se realiza un acto de habla, puesto que el lenguaje se utiliza para hacer cosas. Un acto de habla se compone de lo que se dice (enunciado) y lo que se hace al emitir ese mensaje, es decir, la propia acción comunicativa o finalidad del acto.

El primero en nombrar este tipo de unidades fue John Austin (1911-1960), el padre de la pragmática moderna, que consideraba que el lenguaje, además de describir, sirve para realizar actos. Su continuador en esta teoría fue John Searle (n. 1932), quien estableció que los actos de habla son las unidades de comunicación lingüística y se rigen por normas con un uso convencional.

Muchos actos de habla cumplen una función social, como los utilizados para saludar o agradecer (hola, buenos días, muchas gracias) o tienen un carácter ritual que los hablantes deben seguir. De alguna manera, son actos de cultura que proceden de las reglas particulares de una comunidad lingüística y se convierten en la realización específica de la intención comunicativa que tiene el hablante.

Esto quiere decir que, al ser analizados, están muy ligados al contexto en el que se producen. Así, se encuentran actos de habla que hay en unas lenguas y que no existen en otras. Por ejemplo, «brindar» es un acto de habla común en español pero en hindi no existe ese concepto que asocia la bebida con una celebración social o con los buenos deseos. También puede ocurrir que un acto de habla que exista en dos lenguas diferentes, se asocie de forma distinta, que se utilice con finalidades diferentes, o bien que requieran que el hablante tenga una información previa para interpretarlo correctamente. Según todas estas particularidades, se pueden citar varios tipos de actos de habla.

Acto asertivo. Se utiliza para proporcionar información al destinatario del enunciado. Una de las características que permite diferenciar este tipo de acto es que puede decirse de él si es verdadero o falso.

Acto expresivo. Este tipo de acto suele expresar, aunque no siempre de forma explícita, el punto de vista y la parte subjetiva del emisor.

Acto interrogativo. Se caracteriza por la entonación del enunciado y el orden que siguen los elementos de la oración. Este acto tiene como finalidad conseguir información del destinatario.

Acto directivo. En este acto se usa el modo imperativo y es frecuente que aparezca un vocativo, el nombre de alguien usado únicamente para nombrar a esa persona cuando el emisor se dirige a ella. El objetivo es lograr que el interlocutor realice la acción que el emisor solicita.

Acto comisivo. En este caso el hablante establece un compromiso con su interlocutor respecto a una acción futura. En este sentido, hay un grupo de expresiones, llamadas realizativas, en las que se produce el acto que describen en el mismo instante en el que se expresan. Un ejemplo es el enunciado Te lo juro, ya que en el momento en el que se pronuncia el acto de habla, también se realiza lo que se dice, el acto de jurar. Son oraciones que contienen siempre un verbo o una expresión lingüística realizativa (prometer, dar el pésame, dar la enhorabuena, etc.).

Niveles del uso de la lengua

Los hablantes de una lengua utilizan un abanico de registros o variedades del idioma en función del tipo de interlocutor con el que conversan o de las circunstancias en las que se produce el acto comunicativo. Por ello, no se utilizan las mismas expresiones en una conversación con amigos que en una declaración ante un juez. Ese conjunto de palabras específicas de cada uso de la lengua constituyen niveles léxicos, agrupaciones homogéneas que establecen los diferentes tipos de usos lingüísticos. Hay un nivel de la lengua oral y otro de la lengua escrita, así como niveles cultos, familiares, especializados, literarios o jurídicos, entre otros. Todos ellos surgen de la base de una lengua común, ya que sin ella no sería posible la comunicación, pero poseen particularidades en cuanto al tipo de vocabulario o léxico empleado. Un indicativo de poseer un nivel cultural elevado es la capacidad de pasar sin dificultades del uso de un nivel a otro. Por el contrario, cuanto menor sea la cultura del hablante, más utiliza el nivel vulgar sin saber cambiar a otros registros.

Nivel culto

Las palabras patrimoniales, las que existen en cada idioma desde sus orígenes, se encuentran en todas las lenguas. En el idioma español, palabras como gallo o mesa, eran ya utilizadas por los romanos y con el tiempo sufrieron un proceso de evolución fonética hasta llegar a su forma actual. Otros grupos de palabras se fueron introduciendo en la lengua a lo largo de la historia debido a la necesidad de utilizar nuevos vocablos para referirse a conceptos que no podían reflejarse con una palabra patrimonial. Este tipo de palabras introducidas posteriormente son los cultismos y la mayoría tienen su origen en el latín o el griego, de los que conservan una forma similar. Algunos ejemplos son «convexo» o «inocular». Estos cultismos no son exclusivos de las personas cultas, ya que hay muchos que se utilizan en la lengua común, como «alumno» o «colocar». Sin embargo, es cierto que los hablantes con mayor cultura usan mayor cantidad de cultismos.

Tabla 2. Tipos de actos del habla.

Nivel técnico

El uso de una misma lengua por diferentes grupos provoca que ésta no sea uniforme o rígida. Cada usuario, ya sea un adolescente o un científico, maneja un tipo de léxico determinado que acaba reflejando su nivel lingüístico.

El uso de una misma lengua por diferentes grupos provoca que ésta no sea uniforme o rígida. Cada usuario, ya sea un adolescente o un científico, maneja un tipo de léxico determinado que acaba reflejando su nivel lingüístico.

La terminología propia de cada ciencia y cada oficio está formada por tecnicismos. Son palabras que designan objetos o conceptos específicos, por lo que suelen ser utilizados por los usuarios especializados y no es frecuente que se introduzcan en la lengua habitual. De esta forma, se distinguen tecnicismos médicos (hidrofobia, estetoscopia), químicos (protóxido, bisulfito) o periodísticos (lead, box, despiece, ladillo), entre otros. Por último, hay que indicar que la mayoría de los tecnicismos científicos existentes son cultismos.