La Gramática

La primera Gramática de la lengua española la confeccionó Antonio de Nebrija en 1492. Desde entonces, han aparecido numerosas gramáticas aunque las que gozan de mayor reputación son sin duda las de la Real Academia Española (rae), debido especialmente a su carácter normativo.

Además del modelo correcto de lengua que propone la rae, otras escuelas han orientado sus estudios sobre el idioma por otros caminos: frente al modelo normativo de la Academia existe el descriptivo, que parte de hechos y estudia la organización de las unidades menores (fonema, monema) y mayores (palabra, oración, etc.) de la lengua. Por otra parte están los gramáticos que analizan la lengua desde el punto de vista evolutivo y quienes la estudian en un momento determinado de la historia.

Sea como fuere, todos coinciden en estructurar esta ciencia o rama de la Lingüística en unos apartados fundamentales que permiten conocer con detalle las características y funciones de los componentes del idioma. En cada nivel se establecen unas unidades reconocidas como elementos básicos constituyentes de cada parte de la Gramática. Así, se distinguen: el nivel fónico, el morfológico, el sintáctico y el léxico-semántico.

Nivel fónico

La Fonología es la parte de la Gramática que define y describe los fonemas que integran una lengua. La Fonética, por su parte, estudia las posibles realizaciones que pueden tener dichos fonemas al convertirse en sonidos.

Un fonema es la unidad mínima de la fonología que permite diferenciar significados. Así, casa (cuyos fonemas son: /k/ /a/ /s/ /a/) y masa (/m/ /a/ /s/ /a/) son dos palabras que se distinguen en un solo fonema, y debido a esto poseen significados totalmente dispares. El sonido, sin embargo, es la realización física de un fonema. Así, los fonemas son conceptos abstractos que pertenecen al plano de la lengua, mientras que en un acto concreto de habla el fonema podrá proferirse con diferentes sonidos. Un fonema que posee más de un sonido es /n/. No suena igual la n de la palabra nariz que la de angina; al emitir el sonido de esta consonante nasal en el primer sustantivo la lengua se posiciona detrás de los dientes incisivos superiores, mientras que en el segundo caso, la lengua se apoya en el paladar posterior. Esta variedad de sonidos que puede producir un fonema son los alófonos.

Tabla 1. Alfabetos gráfico y fonético del español.

En español existen 24 fonemas, 19 consonánticos y 5 vocálicos. Los primeros se pueden definir de diferentes modos según el punto de articulación, el modo y el grado de vibración de las cuerdas vocales. Por el punto de articulación, es decir, el lugar donde se apoyan los órganos articulatorios, los fonemas consonánticos pueden ser bilabiales (como el fonema /b/) labiodentales (/f/), interdentales (/θ/), dentales (/t/), alveolares (/s/), palatales (c^), y velares (/g/). Según el modo de articulación, o la forma en la que se realiza cada sonido, los fonemas se diferencian en oclusivos (/p/), fricativos (/s/), africado (/ch/), laterales (/l/) y vibrantes (/r/). Si al realizarse el sonido vibran las cuerdas vocales, será sonoro y si no lo hacen, sordo (tabla 1).

Por otra parte, los fonemas vocálicos se caracterizan por el grado de abertura de la boca y por la colocación de los órganos articulatorios. Por la apertura de la cavidad, las vocales son cerradas (i, u), medias (e, o) o abiertas (a) y por la colocación del aparato fonador, anteriores (e, i), media (a) o posteriores (o, u).

Nivel morfológico

La Morfología es la parte de la Gramática que estudia la ordenación interna de las palabras, es decir, su estructura a partir de unidades mínimas con significado. Los monemas son esas pequeñas piezas con significado que se engarzan y conforman una nueva entidad que es la palabra.

Hay dos clases de monemas: el lexema y el morfema. El primero, también llamado raíz, añade significado léxico a la palabra y es invariable. El morfema aporta significado gramatical y permite reconocer la clase de palabra. Si se analiza la estructura de la palabra estudioso, se observa que la raíz es estudi-, puesto que añade el sentido fundamental y el morfema es -oso, que permite conocer la categoría gramatical o clase de la palabra (adjetivo). Si al mismo lexema se le añade el sufijo –ante (sustantivo), no varía tampoco el significado de la raíz, pues es la parte de la palabra que no cambia.

Los morfemas pueden clasificarse en derivativos, flexivos y nexivos. Los dos primeros son dependientes –pues deben unirse a un lexema– y el tercero es independiente ya que no se suma a ninguna raíz.

Esquemas de fonación de los fonemas españoles.

Morfemas derivativos o afijos. Son aquellos morfemas que permiten crear nuevas palabras a partir de un lexema, añadiéndole un nuevo significado y, en ocasiones, variando la categoría gramatical. Pueden ser prefijos si anteceden a la raíz, sufijos si van tras ella e infijos si se introducen en el interior de una palabra. Si al lexema pan se le añade el infijo -ad- y el sufijo -ería, se le aporta un nuevo significado (panadería, «lugar donde se vende pan»). Del mismo modo, si a la palabra masa se le suma el prefijo a- (amasa), se crea una forma verbal habiendo partido de un sustantivo.

Formación de palabras mediante el añadido de afijos al lexema.

Morfemas flexivos. Ni cambian la categoría gramatical de la palabra ni aportan un nuevo significado. Simplemente indican el género y número de los sustantivos y adjetivos y la persona, el tiempo, el modo, el aspecto y la voz de los verbos. Al lexema niñ-, se le añaden morfemas flexivos de género -o/a y de número -s, como a la raíz del verbo cantar (cant-) se le añade el morfema de tiempo -aba o el de persona -mos.

Modificación de las palabras mediante el añadido de morfemas flexivos para expresar género, número y, en el caso de los verbos, tiempo verbal y persona.

Morfemas nexivos. Las conjunciones, preposiciones, determinantes, pronombres y verbos auxiliares son morfemas nexivos, puesto que su función es enlazar o unir palabras. «María y Jorge son amigos» o «vivo en París» serían ejemplos de ello.

Tabla 2. Clases de palabras por su composición.

Clases de palabras por su composición

Otra posible clasificación de las palabras es según su composición. Son simples cuando se componen de un solo lexema, al que se le pueden añadir morfemas flexivos; compuestas, si se han formado por la suma de dos lexemas; derivadas, si se crean con un lexema y un morfema derivativo, que puede ir acompañado de morfemas flexivos, y parasintéticas, cuando se forman a partir de la composición y la derivación o añadiendo al lexema un prefijo y un sufijo, de forma que absteniéndonos de uno de ellos no existiría la palabra (tabla 2).

Clases de palabras por su función

Las palabras, además de por su composición, pueden clasificarse por su función, es decir, por su valor en el enunciado. Por ello, las clases principales de palabras son el sustantivo, el adjetivo, el verbo, el adverbio, el pronombre, el determinante, la conjunción, la preposición y la interjección.

Sustantivo. Designan realidades o conceptos. Dependiendo de la realidad a la que se refieren se diferencian en comunes (hombre) y propios (Álvaro); concretos (regalo) y abstractos (bondad); contables (libro) e incontables (sal); individuales (perro) y colectivos (jauría), y animados (pájaro) e inanimados (lápiz). Estas palabras admiten flexión de género y número. Así, pueden ser masculinos, generalmente terminados en -o –aunque haya excepciones como mano (que es femenino) o cartel (que acaba en consonante y lo distinguimos por el artículo el que le antecede)– o femeninos, normalmente finalizados en -a, a pesar de algunas excepciones como fundación (que diferenciamos por el determinante la). En español existen sustantivos que admiten la misma forma para masculino y femenino, como el/la estudiante, y algunos que según sea el género del artículo significarán cosas distintas: el/la margen.

Los sustantivos contienen también morfemas flexivos que indican si el número es singular o plural. Para transformar al plural una palabra que termina en consonante o en vocal (i, u) se añade a la raíz la desinencia -es; así, de ratón, ratones y de tabú, tabúes. En cambio, si la palabra acaba en vocal (a, e, o), en plural se le añadirá la desinencia -s (ratas). Es curioso observar que algunas palabras de la lengua castellana no admiten plural, como por ejemplo, salud y otras carecen de singular como víveres.

Clases de palabras según su función.

Adjetivo. Expresan cualidades que se atribuyen a un nombre, con el que concuerdan en género y número. Si el adjetivo explica una cualidad evidente (por ejemplo, pared blanca) será especificativo, pero si la característica atribuida es cuestionable o subjetiva será explicativo (buen hombre, para el hablante quizá lo sea, pero es posible que para otros no). El adjetivo puede exponer las cualidades del sustantivo con mayor o menor intensidad; de este modo puede hallarse en grado positivo (listo), en grado comparativo (más o menos listo que o tan listo como) o en grado superlativo (listísimo, muy listo o el más listo de) (tabla 3).

Determinante. Acompaña al nombre para matizarlo, actualizarlo y determinarlo. Pueden adquirir diferentes valores según la clase. Por una parte, los determinantes artículos actualizan al nombre y pueden ser determinados (el, la, etc.) e indeterminados (un, una, etc.); por otra, los posesivos indican posesión o pertenencia (mi, tu, su, nuestro, etc.); los demostrativos, con valor referencial (este, esta, estos, estas, ese, aquel, etc.), los numerales (tres, tercer, etc.) e indefinidos (demasiado/a, bastante/s, varios/as, etc.), expresando cantidades más o menos concretas, los interrogativos y exclamativos que encabezan oraciones de este tipo (qué, cuál) y por último los relativos que introducen subordinadas adjetivas y tienen un antecedente al que se refieren (cuyo/a/os/as).

Verbo. Expresa acciones o estados. Las desinencias verbales expresan accidentes gramaticales que indican quién o quiénes realizan la acción (persona y número), cuándo se ha desarrollado (tiempo), qué actitud tiene el hablante (modo), si el sujeto es agente o paciente (voz) y si el tiempo empleado ha concluido o no (aspecto).

Adverbio. Modifica, determina y matiza el significado de un verbo (lo hizo bien), de un adjetivo (Marta es muy buena) u otro adverbio (corre muy deprisa). No admite cambio de género ni de número, por lo que se considera invariable; no obstante, a veces se les añaden morfemas derivativos sufijos, de carácter valorativo (cerquita, lejísimos). Las locuciones adverbiales son conjuntos de palabras con el mismo valor de un adverbio («a lo mejor voy» por posiblemente). Tanto los adverbios como las locuciones pueden indicar lugar (aquí), tiempo (ayer), modo (así), afirmación (también), negación (tampoco), duda (quizá) y cantidad (bastante).

Tabla 3. Grados del adjetivo.

Pronombre. Es la única clase de palabra que puede sustituir a un sustantivo, por lo que desempeñará las mismas funciones que éste en la oración. Sin embargo, se diferencia de él en que el pronombre necesita un referente extralingüístico (él alcanza más sentido si se explica que es Juan, por ejemplo) y no suelen ir acompañados por adjetivos.

Hay diferentes clases de pronombres. En primer lugar están los personales, que indican la persona gramatical (yo, , él, ti, nosotros, ellos...); los pronombres demostrativos, que tienen un importante valor referencial y deíctico (éste es mi coche, ésa es mi madre y aquélla es mi casa). Además hay pronombres que expresan cantidad; si ésta se determina y especifica el pronombre es numeral (dos, segundo, doble, etc.) pero si queda indeterminada es indefinido (bastante/s, demasiado/a/os/as, mucho/a/os/as, etc.). Los que indican posesión o pertenencia son los posesivos (mío, tuyo, suyo, nuestro, vuestro) y los hay que introducen oraciones exclamativas o interrogativas, dependiendo del sentido de la oración y de los signos de puntuación que les acompañen (qué, cuál, quién). Por último están los pronombres que hacen referencia a algo que se ha nombrado anteriormente; son los relativos (que, quien).

Tabla 4. Funciones del sintagma nominal.

Conjunción. Sirven para enlazar o unir palabras, sintagmas u oraciones. Por eso, sintácticamente se las reconoce como nexos.

  • Elena yCristina han salido de viaje.

  • Lucía leía un cuento a su hijo peroel niño la escuchaba.

Preposición. Se usa también como enlace de palabras, sintagmas u oraciones, pero la diferencia es que un sintagma precedido de preposición se subordina a un núcleo o palabra principal de la que depende el sintagma preposicional.

  • Han remodelado la casa de mis abuelos.

Interjección. Son palabras que expresan sentimientos, pensamientos u onomatopeyas (¡ay!, ¡buf!, ¡zas!, ¡Dios mío!, etc.) Se emplean principalmente en el lenguaje oral aunque también pueden formar parte del literario.

Nivel sintáctico

La sintaxis es la parte de la gramática que estudia la jerarquización y combinación de las palabras en el contexto de la oración y las posibles funciones que pueden desempeñar.

El sintagma

Un sintagma es una palabra o conjunto de ellas que desempeña una función en la frase. Esta unidad sintáctica posee un núcleo, que es la palabra más importante de la unidad.

Sintagma nominal. Su núcleo es un sustantivo que puede aparecer solo, pero que también puede ir acompañado por determinantes, adjetivos, sintagmas preposicionales, sintagmas nominales o proposiciones subordinadas. La función más importante del sintagma nominal en una oración es la de sujeto, aunque puede desempeñar también la de aposición, cuando acompaña a otro sustantivo, de complemento directo, la de complemento circunstancial y la de atributo.

Sintagma verbal. El sintagma verbal es siempre el predicado, porque su núcleo es un verbo. Los complementos que le acompañan modifican su significado en la oración, como son el complemento directo (persona o cosa que recibe la acción), el complemento indirecto (persona que se beneficia de la acción), el circunstancial (circunstancias espaciales, temporales, etc., que rodean la acción).

Sintagma adjetival. Es el que tiene como núcleo un adjetivo, aunque puede estar acompañado por un adverbio o por un sintagma preposicional. La función de un sintagma adjetival depende del elemento al que complemente dicho sintagma. Si acompaña a un nombre se le llama adyacente, si se refiere al verbo y al sujeto o al complemento directo recibe el nombre de complemento predicativo y si acompaña a un verbo copulativo, se le denomina atributo.

Sintagma adverbial. El adverbio es el núcleo de este sintagma y modifica al verbo. La función que desempeña en la frase es la de complemento circunstancial y recibirá el nombre de la situación que exprese. Por ejemplo, en la frase «hace mucho calor en esta habitación»indica lugar por lo que se le considera un complemento circunstancial de lugar.

Sintagma preposicional. Se forma con una preposición y un sintagma nominal. Puede aparecer en cualquier lugar de la oración. Puede complementar el significado de un sustantivo («el vuelo a Londres») caso en el que se le llama complemento del nombre. También puede aportar cierto sentido a un adjetivo («estoy cansado del trabajo») o de un adverbio («lejos del colegio») o ser requerido por un verbo que necesite preposición («soñar con fantasmas») y en este caso se llamará complemento de régimen. También el complemento indirecto va precedido por una preposición a y en ocasiones para, como ocurre en «dio el regalo a su madre». Por su parte, el complemento circunstancial es en muchas ocasiones un sintagma preposicional («por las mañanas me gusta correr»); también el complemento directo, cuando se refiere a persona puede llevar la preposición a, como en el ejemplo «quiero mucho a mis hermanos».

Tabla 5. Funciones del sintagma adjetival.

La oración

La oración es la unidad mínima de comunicación con sentido pleno y sintácticamente completa. Generalmente las oraciones constan de dos elementos fundamentales, el sujeto y el predicado. El sujeto es la parte de la oración que expresa la persona, animal o cosa que realiza o padece la acción y el predicado indica la acción o proceso.

Análisis sintáctico de tres oraciones compuestas: a) yuxtapuesta, b) coordinada y c) subordinada.

Hay muchas maneras de clasificar las oraciones. Por el carácter del verbo, pueden ser de predicado nominal (lleva los verbos copulativos ser, estar y parecer) o verbal (con verbos predicativos transitivos o intransitivos). La naturaleza del verbo también informa de si la oración es activa o pasiva, dependiendo de la voz en la que esté la forma verbal. Por la actitud del hablante se pueden clasificar en enunciativas, desiderativas, dubitativas, exclamativas, interrogativas, imperativas o exhortativas. Por otro lado, si la oración lleva un solo verbo es simple, pero si contiene dos o más es compuesta.

Cuando una oración es compuesta, puede componerse por yuxtaposición, coordinación o subordinación. Dos proposiciones son yuxtapuestas si van enlazadas por signos de puntuación; coordinadas si los significados de las proposiciones su suman y no dependen unas de otras semánticamente, y subordinadas cuando una de las proposiciones depende semántica y sintácticamente de la otra.

Tabla 6. Tipos de oraciones según la actitud del hablante.

Nivel léxico-semántico

El último nivel al que hace referencia la gramática es el denominado léxico-semántico. Se compone en realidad de dos partes diferenciadas pero íntimamente relacionadas como son el léxico y los semas. El primero es estudiado por la lexicología, rama de la lingüística que analiza el origen de las palabras, la formación éstas y las posibles relaciones que pueden establecer entre sí. Por su parte, los semas son el campo de estudio de la Semántica, la cual investiga acerca del significado de las palabras.