Guerra del Pacífico

Batalla de Arica durante la guerra del Pacífico.

Conflicto bélico entre Chile, Perú y Bolivia (estos dos estados aliados en la lucha) durante los años 1879 a 1884. La causa del conflicto se debió a los intereses chilenos por controlar la explotación del salitre en territorios pertenecientes a Bolivia y Perú junto a la frontera septentrional de Chile. El resultado del conflicto fue el engrandecimiento territorial de Chile gracias a los territorios costeros de Bolivia, así como de algunos del sur de Perú y una crisis profunda en este último país y en Bolivia.

Causas de la guerra

La guerra del Pacífico se desarrolló a causa de la posesión del desierto de Atacama. Allí, los chilenos tenían interés por la explotación del salitre de las zonas jurisdiccionalmente bolivianas y peruanas. En 1873, Bolivia y Perú habían firmado un tratado secreto de defensa mutua. Los límites de las fronteras entre Chile y Bolivia se establecieron con los tratados de 1866 y de 1874 y, en el año 1879, Bolivia violó este último. El gobierno chileno, como represalia, ocupó la zona boliviana costera de Antofagasta el 14 de febrero de 1879. Acto seguido pidió la neutralidad de Perú, pero el tratado de 1873 salió a la luz y Chile le declaró la guerra a Perú, que entró en ella el 5 de abril.

Desarrollo de la guerra

En Iquique, el 21 de mayo, los chilenos hundieron los barcos de guerra peruanos (Bolivia no tenía marina); sólo se salvó el buque de guerra Huáscar, que comandaba Miguel Grau. Éste fue definitivamente capturado con su contralmirante el 8 de octubre de 1879 en Punta Angamos, y los chilenos, desde entonces, dominaron plenamente el mar y avanzaron por el desierto de Tarapacá.

El 26 de mayo de 1880, el ejército chileno venció al combinado de peruanos y bolivianos. Bolivia se retiró de la guerra y los chilenos vencieron al ejército peruano en Arica el 7 de junio. El gobierno peruano organizó un nuevo ejército con los reservistas, que fue derrotado en la defensa de Lima el 15 de enero de 1881, y el día 17 los chilenos ocupaban la capital. Los enfrentamientos continuaron durante dos años más como guerra de guerrillas en la sierra peruana, hasta que una de las facciones de la guerrilla peruana reconoció la derrota y firmó el tratado de Ancón, el 20 de octubre de 1883.

Según las disposiciones del tratado, Perú cedió a Chile la provincia de Tarapacá entre los ríos Camarones y Loa, mientras que las provincias de Tacna y Arica estarían en manos de Chile durante diez años, tras los cuales un plebiscito decidiría la nacionalidad definitiva. El tema motivó nuevos enfrentamientos entre Perú y Chile. La paz con Bolivia no llegó hasta 1904, pero el 4 de abril de 1884 firmaron una tregua en Valparaíso, en la que Bolivia aceptó indefinidamente que el territorio entre el río Loa y el paralelo 23º quedara bajo las leyes chilenas, mientras que los bolivianos disfrutarían de franquicias especiales en el tráfico comercial por Arica y Antofagasta.

Consecuencias de la guerra

La victoria en la guerra del Pacífico dio a Chile un gran prestigio internacional. Los chilenos experimentaron la tentación de mostrarse arrogantes y recuperaron el optimismo tan seriamente dañado por la crisis de la década de 1870.

Con la conquista del litoral boliviano y de las provincias del sur de Perú, Chile engrandeció su territorio nacional en una tercera parte. La propiedad de los campos de nitratos significó que la riqueza del país aumentara enormemente y, además, en un momento en el que aparentemente se estaban agotando los recursos de propiedad chilena.

Ya que el nitrato sustituyó al cobre y a la plata, el progreso material llevado a cabo en los cincuenta años anteriores a la guerra comenzó a parecer modesto en comparación con el apogeo de la década de 1880.

Perú y Bolivia, que hasta la crisis del sistema colonial habían compartido una historia única, tras su independencia de España siguieron caminos distintos. Las continuas revueltas internas y las querellas entre sus ejércitos disiparon cualquier intento de reunificación, y al mismo tiempo alimentaron un nacionalismo bastante estrecho pero no por ello menos poderoso. A pesar de todo, su historia discurrió paralela en algunos aspectos. En ambos países los gobiernos fueron inestables y descansaron sobre los intereses de un reducido grupo criollo; en ambos países también, la economía languideció hasta la aparición del guano en Perú, y el descubrimiento de la plata y el salitre en Bolivia. Pero en ninguno de los dos países se logró establecer una política que utilizara estos recursos para desarrollar el conjunto de la economía.

Debido a su aislamiento y a que el renacimiento de su economía fue más tardío, Bolivia, a diferencia de Perú, no sufrió las consecuencias de un imprudente endeudamiento exterior; pero también sus mercados, al igual que los peruanos, fueron captados por los productos extranjeros. El infortunio común que Bolivia y Perú compartieron en 1879 fue el precio que la clase dirigente de cada uno de estos países tuvo que pagar por no haber sido capaz de fortalecer la economía y dar una mayor cohesión interna a la sociedad durante el primer medio siglo que siguió a la independencia.