Cultura de La Candelaria

La Candelaria es una de las culturas más representativas y mejor conocidas del área noroeste sudamericana, en los Andes meridionales. Su centro geográfico se sitúa en las provincias argentinas de Salta y Tucumán, en donde se desarrolla una larga tradición cultural de un milenio aproximado de duración, hasta el siglo XI d.C. La cultura de La Candelaria constituye un ejemplo de las culturas surandinas durante el periodo cerámico medio.

Orígenes y principales características

El registro arqueológico de esta cultura se compone de asentamientos pequeños, con habitáculos levantados con materiales perecederos. Se han encontrado cimientos circulares o rectangulares, formados por lajas de piedra, así como numerosos restos cerámicos, herramientas y urnas funerarias, asociadas a las viviendas. Estas urnas, de cerámica gris y de entre 50 y 140 cm de longitud, tienen una forma ovoide o alargada, con un cuello angosto. Todas ellas están adornadas con incisiones en forma de puntos, formado bandas en torno al cuello y diseños triangulares, aunque algunas se ornamentaron con pastillaje. Algunas de las urnas desenterradas contenían esqueletos y restos infantiles, con muestras de sacrificio.

No siempre las urnas aparecen asociadas con las viviendas. En ocasiones se han hallado en cavernas funerarias, enterradas con un rico ajuar. Gracias a la sequedad del lugar se han podido encontrar tejidos elaborados con pelo de llama, cuerdas, redes, bolsas, diademas de plumas y arcos y flechas con puntas de madera, así como un colgante de oro y una nariguera de cerámica.

Los asentamientos de la cultura de La Candelaria sostuvieron relaciones comerciales con pueblos de zonas alejadas, como lo muestra el hallazgo de conchas procedentes del Atlántico y del Pacífico, así como diversos objetos de oro y cobre, llegados desde el oeste.

Manifestaciones artísticas

Del arte de La Candelaria se ha destacado tradicionalmente su asociación con el ámbito funerario y con el mundo espiritual. Contribuye a esta afirmación no sólo el hecho de que prácticamente todo lo encontrado se ha hallado en contextos funerarios, sino que muchos de los útiles parecen haber sido destinados a un uso ceremonial. Así ocurre con los morteros decorados, que pudieron utilizarse para la preparación de sustancias alucinógenas, relacionadas con rituales shamánicos.

Con respecto a la estética de estas piezas, se ha destacado su gran sentido plástico. Los artistas representaron figuras fantásticas, mezcla de humano y animal, así como seres antropomorfos y zoomorfos. Las decoraciones se hicieron generalmente por incisión, siguiendo un orden geométrico. Además de la cerámica, trabajaron la piedra, con la que confeccionaron esculturas y útiles como hachas, narigueras o cuentas de collar.