Cultura Nazca

Vasija cerámica de la cultura de Nazca.

Cultura arqueológica prehispánica de la costa sur de Perú, cuyas manifestaciones aparecen entre los siglos II a.C. y VII d.C. Los pueblos que desarrollaron la cultura Nazca produjeron una elaborada cerámica policroma, de elevado nivel técnico y estético. Esta cultura, que se basó en la agricultura y la pesca, es probablemente también la responsable de la realización de las enigmáticas “líneas de Nazca”, gigantescos dibujos de animales y esquemas geométricos que, roturados en la tierra, sólo pueden apreciarse desde el cielo.

Orígenes y características

La cultura Nazca se localiza en el departamento peruano de Ica, en la misma zona en la que unos siglos antes se desarrolló la cultura Paracas, de la que con toda probabilidad es heredera. Al igual que su antecesora, la cultura Nazca basó su subsistencia en la agricultura de irrigación y la pesca marítima, únicos recursos que permite la árida región de la costa sur peruana, surcada por aislados y cortos cursos de agua, si bien los pueblos nazca desarrollaron también la cría de la llama y la alpaca. Mediante la explotación de estos recursos, los pueblos nazca crearon una sociedad con un alto grado de complejidad y organización, necesario para la planificación y mantenimiento de los conductos hidráulicos y galerías filtrantes necesarios para sacar adelante la producción agrícola.

Además de los numerosos trabajos de canalización de aguas, se han podido documentar diversos asentamientos, tanto de tipo habitacional como de carácter administrativo o ceremonial. Entre estos últimos destaca especialmente el yacimiento de Cahuachi, ocupado entre el 200 a.C. y el 200 d.C. Consiste en una serie de estructuras piramidales, montículos y plazas, de mediano y pequeño tamaño, construidas en adobe y rodeadas de numerosas edificaciones pequeñas de habitación, sin un patrón urbano bien definido.

Arte y sociedad

El rasgo más definitorio de la cultura Nazca es su cerámica. Merced a los datos estratigráficos y la clasificación estilística, se han podido determinar varias fases en su evolución a lo largo de casi siete siglos. La producción es extensísima, conociéndose toda clase de recipientes, la mayoría de los cuales presentan decoración pintada en policromía y siempre con un alto grado de perfección técnica. La iconografía de la cerámica es la mejor fuente de conocimiento de la vida cotidiana y la ideología religiosa de la sociedad nazca. Los temas y estilos representados son muy variados, destacando un conjunto más antiguo en el que predominan los motivos naturalistas, con dibujos de especies animales y vegetales, además de la frecuente representación de un ser de carácter mitológico que aúna caracteres felínicos y humanos, con grandes bigotes.

En fases posteriores, las decoraciones pintadas se basan sobre todo en temas mitológicos y abstractos, a veces de difícil interpretación. Al lado de estos temas se pueden documentar también algunos ejemplos de dibujos bastante realistas de agricultores y guerreros, así como la representación de cabezas humanas decapitadas, un motivo recurrente en la iconografía andina. Por fin, en su última fase, la cerámica nazca se adorna con diseños predominantemente abstractos o con representaciones de personas y animales con un alto grado de esquematismo.

Vasija de cerámica de la cultura Nazca.

El enigma de las “líneas de Nazca”

La otra gran aportación nazca a la prehistoria del área andina la constituyen los enigmáticos diseños roturados sobre el terreno en la pampa del Ingenio. Conocidos como “líneas de Nazca”, consisten en gigantescos dibujos de animales y elementos geométricos, realizados mediante la apertura de surcos de escasa profundidad en el suelo de la pampa. Algunos de los animales representados (araña, perro, orca, cóndor, alcatraz) llegan a medir 300 metros, y las líneas geométricas pueden alcanzar varios kilómetros, de tal manera que las representaciones sólo pueden apreciarse en su totalidad desde el cielo.

Ello ha dado lugar a numerosas especulaciones e hipótesis más o menos fundamentadas acerca de la planificación e intención con las que fueron realizadas las líneas. La opinión más extendida las considera como un enorme complejo calendárico-astronómico, con una clara función simbólica y religiosa. La atribución de las líneas de Nazca a los pueblos que desarrollaron la cultura del mismo nombre se basa en la estrecha semejanza estilística que mantienen los diseños gigantes en el suelo con los dibujos que aparecen en la decoración cerámica, pero algunos estudiosos creen que las líneas puedan tener una mayor antigüedad.

Vista aérea de los dibujos realizados en el desierto por la cultura de Nazca.