Cultura tolteca

Atlantes de Tula, ciudad del México antiguo donde se asentó la cultura tolteca.

Nombre con el que se denomina al colectivo de pueblos que habitaron y dominaron diversas zonas del centro de México durante el periodo Posclásico Temprano, entre los siglos X y XIII d.C. Desde su capital, en Tula, los toltecas impusieron su hegemonía en la región tras el vacío de poder causado por la decadencia y caída del gran centro clásico de Teotihuacan. El estilo de sus manifestaciones artísticas (cerámica, escultura, escritura y arquitectura), así como su ideología militarista, ejercieron gran influencia sobre las culturas contemporáneas mesoamericanas.

Los orígenes

El declive del gran estado de Teotihuacan a comienzos del siglo VIII d.C. y su pérdida de poder en la cuenca central de México, dieron paso a un periodo caracterizado por una gran movilidad de pueblos y el surgimiento de nuevos centros urbanos que competirán entre sí por lograr la hegemonía. Es en este contexto donde hacen su aparición los toltecas, denominados así por las tradiciones aztecas recogidas en el siglo XVI, ya durante la Colonia, y en las cuales son presentados como grandes señores, poderosos y cultos, máxima expresión de un pasado glorioso y de quienes aztecas y otros pueblos nahuas decían descender.

A pesar de su importancia en la historiografía indígena de México, de los toltecas se sabe relativamente poco, ignorándose sus orígenes y su caracterización étnico-lingüística. Si bien la opinión mayoritaria les hace proceder de las regiones del noroeste de México, y les supone hablantes de algún dialecto nahua, no hay garantía alguna sobre esta cuestión.

Fundación y hegemonía de la ciudad de Tula

Todo parece indicar que gracias a su empuje y organización militares, los toltecas llegaron a dominar al resto de las unidades políticas de la región central mexicana al inicio del Periodo Posclásico, en el siglo X d.C. Algunas interpretaciones les hacen incluso responsables del ataque y destrucción de Teotihuacan, pero lo único que indican los datos arqueológicos es el surgimiento en esta época del notable centro urbano de Tula, en el estado de Hidalgo, a unos 60 kilómetros al norte de la actual Ciudad de México.

La interpretación más común ha convertido a Tula en la capital de los toltecas, pues su arquitectura y escultura denotan una ciudad poderosa, con un arte que pone énfasis en los motivos y personajes bélicos y en una clase dirigente de carácter guerrero. El estilo artístico, la cerámica y la ideología toltecas alcanzaron diversas zonas en Mesoamérica, como la ciudad maya de Chichén Itzá, la región del golfo de México y la costa del Pacífico e, incluso, las tierras altas mayas del estado de Chiapas y Guatemala.

El estado tolteca mantuvo también avanzadas distantes hacia el norte de México, en forma de puestos comerciales, influyendo decisivamente en la creación y sostenimiento del asentamiento urbano de Casas Grandes, en el estado de Chihuahua.

El principal centro tolteca, Tula, se mantuvo ocupado hasta su destrucción, perpetrada probablemente por pueblos semi-nómadas llegados del norte, a comienzos del siglo XIII d.C. Hasta entonces, la ciudad destacó por su planeamiento típicamente mesoamericano, con un sector central cívico-ceremonial que constaba de plataformas arquitectónicas, templos piramidales y edificios palaciegos de cubierta plana, en los que destaca como innovación el empleo de la columna como soporte. Las zonas residenciales se extendían alrededor del núcleo ceremonial, agrupadas en barrios y conformando un área urbana de unos 14 kilómetros cuadrados, que habría podido albergar una población estimada entre 35.000 y 60.000 habitantes.

Influencias culturales

En la escultura tolteca se documentan cariátides, columnas arquitectónicas y estatuas y estelas exentas, que muestran un estilo de tradición teotihuacana pero con rasgos más vigorosos y esquemáticos. Aunque se han encontrado pocos vestigios, se sabe que la cultura tolteca empleaba el calendario y el sistema de escritura típicos de Mesoamérica. Muchos de estos rasgos fueron transmitidos a los pueblos que posteriormente ocuparían el centro de México, contándose entre ellos los aztecas, cuya cultura se vio así decisivamente influida por la etapa tolteca.

Quetzalcoatl, divinidad suprema de la cultura tolteca.