Pintura contemporánea

    Por «contemporánea» se entiende a la pintura desarrollada a lo largo de todo el siglo XX. A lo largo de esos años se produjeron las mayores rupturas que el arte había experimentado hasta el momento. Durante la primera mitad del siglo, entre 1905 y 1949 se desarrollaron las principales vanguardias históricas, los llamados «ismos», mientras que en la segunda se originaron otras nuevas o derivadas de las anteriores. De esta forma, la pintura alcanzó una singularidad y complejidad desconocidas hasta entonces.

    En 1905 surgió el fauvismo, un movimiento pictórico de apariencia expresionista. El nombre se lo inventó el crítico Louis Vauxcelles, tras ver los cuadros expuestos en el Salón de Otoño de París de 1905, caracterizados por el violento uso del color y la autonomía adquirida en relación a la realidad exterior en la que eran ejecutados. Los artistas más representativos de este movimiento fueron Henri Matisse, André Derain y Maurice Vlaminck.

    El expresionismo se originó en Alemania de forma coetánea al fauvismo. Su pintura se caracterizó por representar lo subjetivo, lo personal; los cuadros trataban lo pasional, los sentimientos y los diferentes estados anímicos del hombre, como la angustia, la soledad, la alegría, el amor, etc. Para ello empleó una amplia paleta de colores vivos y llamativos, aplicada con una pincelada muy gestual y dinámica, que acentuaba, valga la redundancia, la expresividad. Dentro del expresionismo existieron, a su vez, dos corrientes: Die Brucke, cuyos mejores exponentes en pintura fueron Kirchner y Emile Nolde, y Der Blaue Reiter, fundado por Wassily Kandinsky, y al que también perteneció Paul Klee.

    El cubismo es quizá el movimiento artístico más célebre ocurrido durante la primera mitad del siglo XX. Nació a través de pintores como Pablo Picasso, Georges Braque y Juan Gris, desarrollándose entre 1907 y 1914. Partiendo de la pintura de Paul Cezanne , se caracterizó por la reducción de la realidad a formas geométricas básicas, para lo cual hizo uso de una paleta de color menos viva que la expresionista, predominando sobre todo los tonos oscuros, pardos, grises y verdes. Otra técnica muy desarrollada por este movimiento fue el collage, que se combinaba en ocasiones con la pintura.

    El futurismo fue fundado en Italia por Filippo Marinetti, quien redactó el Manifeste du Futurisme en 1909. Para este movimiento el academicismo artístico había muerto; se trataba ahora de representar conceptos como la fuerza, la rapidez, la velocidad, la energía, el movimiento, la deshumanización; de ahí el interés por las máquinas, el mundo moderno y la guerra, que consideraban el gran elemento de cambio, una reivindicación que, junto a otras, situaría a los componentes de este movimiento junto a las tesis del fascismo. Quienes mejor representaron esta tendencia fueron Giacomo Balla, Carlo Carrá, Gino Severini y Luigi Russolo.

    © 2008 Tebas

    El arte abstracto se desarrolló durante la segunda década del siglo XX como movimiento que valoraba antes la forma que el contenido; o, lo que es lo mismo, otorgaba más importancia a la representación que a lo representado. De este tipo de pintura derivaron dos líneas: el constructivismo ruso, cuyo máximo exponente fue Kandinsky, que ejecutaba la pintura a base de manchas de colores, y la abstracción geométrica, que suponía una evolución del cubismo, caracterizada por el empleo de figuras geométricas, líneas y planos ortogonales pintados con colores puros, siendo sus máximos representantes Piet Mondrian, Kasimir Malevitch y El Lissitsky.

    El dadaísmo proviene de la palabra «Dada», que, como definió en su manifiesto Tristan Tzara, «no significa nada». Surgió en Zurich en 1917 y supuso el movimiento de ruptura más radical hasta el momento. Los artistas dadaístas reivindicaron el azar como medio creativo, la provocación, el escándalo, el humor irónico y los materiales de desecho para crear obras. Como nihilista que era, no fue un movimiento estrechamente ligado a la pintura, pero resulta importante por la influencia que tuvo sobre el surrealismo, al que sí pertenecerían importantes pintores.

    La palabra «surrealismo» la acuñó el poeta Guillaume Apollinaireen 1917, hasta que en 1924 el «padre» de este movimiento, el poeta y escritor André Bretón le dio forma intelectual en su Primer manifiesto surrealista. El surrealismo se caracterizó, en términos generales, por su interés por lo irracional, el subconsciente y los estudios de Sigmund Freudsobre el psicoanálisis; por el mundo de los sueños y lo onírico en general, y por la creación a veces inconsciente y espontánea. La pintura surrealista fue interpretada de diferente manera según los artistas; entre éstos, los más importantes fueron René Magritte, Max Ernst, Joan Miró, Salvador Dalí, Marcel Duchamp, Yves Tanguy, Giorgio de Chirico o Francis Picabia.

    La experiencia vanguardista del comienzo dio origen, durante la segunda mitad del siglo XX, a una libertad de expresión del artista sin límites, lo que daría pie a la creación de un nuevo arte figurativo. De las vanguardias previas nacieron otras, pero también se crearon movimientos nuevos.

    Por expresionismo abstracto o action painting se conoce al movimiento hacia el que derivó la pintura abstracta a partir de la década de 1940, difundiéndose tanto por Europa como por los Estados Unidos. Entre los pintores más representativos de esta corriente se encuentran Willem de Kooning, Arshile Gorky, Philip Guston, Robert Motherwell, Jackson Pollock o Mark Rothko.

    La abstracción post-pictórica se desarrolló en torno a la década de 1960, siendo la tendencia de la pintura abstracta estadounidense que sucedió al expresionismo abstracto. Surgió como reacción al pop partiendo del sentido espacial Rothko y de las investigaciones de Joseph Albers acerca de la interacción de los colores. Entre sus pintores más célebres están Elsworth Kelly y Frank Stella.

    El pop art nació a finales de los años cincuenta en el Reino Unido, pero se desarrolló de forma paralela en los Estados Unidos. Se caracterizó principalmente por utilizar imágenes y temas de la sociedad de consumo y del mundo de los mass media para aplicarlos a distintos soportes artísticos, entre los que destacó la pintura. Teniendo como principal abanderado a Andy Warhol, otros pintores de esta tendencia en los Estados Unidos fueron Jasper Johns, Robert Rauschenberg, Roy Lichtenstein o Tom Weselman; en el Reino Unido destacaron David Hochney y R.B. Kitaj.

    A partir de la década de 1970 surgieron otros movimientos artísticos importantes que nacían o bien como reacción al excesivo expresionismo que había cobrado la pintura, como sucede con el minimalismo, o como recuperación de viejos lenguajes del periodo moderno del arte, es el caso del neorrealismo. Otros surgieron también como respuesta al arte conceptual de la década de 1970; es el caso de la nueva pintura y del realismo figurativo.

    Los inicios del siglo XXI en la evolución de la pintura contemporánea siguieron en general las líneas marcadas por las tendencias principales del arte y la cultura. Permaneció muy en vigor la presencia de la «crisis de la pintura», cuyas raíces se hundían en la época de las vanguardias artísticas y en las propuestas estéticas surgidas de la crítica de Marcel Duchamp y sus seguidores. La eclosión de las tecnologías digitales, base del videoarte y otras corrientes ligadas al mundo electrónico, y la globalización y el mayor conocimiento de otras culturas señalaron tanto caminos expresivos de encuentro como vías de conflicto intelectual.

    Un término dominante en el periodo fue la idea del pluralismo cultural, con el respeto a las formas de expresión de multitud de grupos minoritarios. Por lo demás, en los primeros años del siglo XXI no se consolidaron estilos genuinamente representativos, sino que proliferaron numerosas tendencias estéticas que tuvieron dificultades para recibir una aceptación y difusión extensas. Asimismo, la inflación en el mercado del arte introdujo elementos distorsionadores adicionales en la relación entre el artista y el público.