Clasificación de las religiones

    La religión, como conjunto de creencias de una persona o grupo, admite una gran diversidad de formas que pueden de alguna manera encuadrarse en diferentes divisiones, siempre teniendo en cuenta que éstas no pueden ser consideradas ni absolutas ni cerradas. Así, las diferentes clasificaciones que pueden establecerse sobre las religiones deben ser vistas más bien como un método o una herramienta que ayuden a su comprensión. Partiendo de esta base, se suelen admitir diferentes tipos de ordenaciones, como las siguientes:

    a) Religiones naturales y positivas. Las primeras consideran que los fenómenos naturales están basados en espíritus que pueden influir en la vida de los seres humanos. Las segundas creen que el conocimiento de lo sagrado se realiza a través de procesos intelectuales y abstractos de las personas.

    b) Religiones primitivas y superiores. Se refieren al estadio o etapa de desarrollo de la civilización en cuestión. Así, las primeras se relacionan con pueblos más primitivos o menos evolucionados socialmente, mientras que las segundas se vinculan con grupos humanos desarrollados y de mayor complejidad cultural y social.

    c) Religiones particularistas y universalistas. Las primeras se identifican con las propias de un pueblo, fuertemente cohesionado, que no tiene interés en hacer proselitismo con otros grupos. En general, estas religiones coinciden con las que son naturales y primitivas. Por su parte, las universalistas poseen una fuerte tendencia a la expansión hacia otros pueblos o grupos y suelen coincidir con las religiones superiores. Éstos son los casos del cristianismo y el islam.

    d) Religiones tradicionales y fundadas. Las primeras, como el hinduismo, poseen unos orígenes basados en tradiciones inmemoriales, por lo que no hay una revelación concreta. En cambio, las segundas, nacieron de un acto de revelación de un ser supremo o un profeta (Dios, Mahoma, Buda) a los hombres. Pertenecen a esta categoría el cristianismo, el islamismo y el budismo.

    e) Religiones teístas y ateas teniendo en cuenta si tienen o no dioses. Así, las primeras son religiones que creen en la existencia bien de varios dioses, bien de un Dios único, creador del mundo, que establece unas normas morales y de comportamiento, como, por ejemplo, en los casos del judaísmo y el cristianismo. Las religiones ateas niegan la existencia de ese Dios único y se basan en que el Universo y el mundo tienen vida por sí mismos como en el caso del jainismo. También se puede realizar una subdivisión en este criterio y hablar de religiones no teístas, es decir, aquellas que consideran que la naturaleza y el hombre forman parte de un mundo superior y eterno sin que exista un Dios creador. Éstos son los casos del budismo y el taoísmo.

    f) Religiones animistas y chamánicas. Las primeras, que al mismo tiempo suelen ser religiones naturales y primitivas, creen que todos los objetos y seres del mundo físico tienen una especie de alma que influye en la conducta del hombre. Por su parte, las segundas creen que el chamán (o mago, hechicero, sacerdote) es el mediador entre el mundo de los espíritus y el de los seres humanos.

    g) Religiones politeístas y monoteístas. Las primeras creen en la existencia de varios dioses, y cada uno rige un aspecto determinado o tiene una función concreta. Estas religiones fueron las predominantes, por ejemplo, entre los antiguos habitantes de Roma, Grecia y Egipto. Por su parte, las religiones monoteístas consideran que sólo hay un dios único y creador como así lo creen el islamismo, el judaísmo y el cristianismo.

    Existen otros criterios a la hora de clasificar las religiones. Por ejemplo, se puede tomar el punto de vista de la normatividad, (aunque ésta no suele tener mucho valor científico al ser demasiado subjetiva); o basarse en un principio geográfico, es decir, teniendo en cuenta la distribución geográfica de las comunidades religiosas del mundo; o partir de principios etnográfico-lingüísticos, filosóficos, morfológicos, fenomenológicos, entre otros muchos.