Arrianismo

    Movimiento herético de la antigüedad cristiana que promulga la absoluta unidad y trascendencia de Dios, como criatura de orden superior, creador del mundo. El hijo es creado por Dios, pero no es de su misma sustancia.

    El nombre arrianismo proviene de su fundador, el sacerdote Arrio de Alejandría (256-336). Las enseñanzas de Arrio desencadenaron una larga lucha religiosa que propició un clima de fuertes tensiones teológicas y políticas. En el frente teológico el problema era precisar la comprensión de la relación que une al Padre con el Hijo. Las disputas provocadas por este problema se manifestaron muy pronto en el juego político, tras la adopción del cristianismo como religión oficial del imperio.

    En el año 325, en el concilio de Nicea, convocado por Constantino para consolidar la unidad del imperio, se decretó la aprobación del símbolo niceno, en el que se rechazaban todas las formulaciones arrianas y se afirmaba la consustancialidad del Padre y del Hijo.

    Pero el arrianismo volvió a surgir por obra de Eusebio de Nicomedia y gozó incluso del beneplácito del emperador Constancio entre los años 337 y 361. Sin embargo, tras el edicto de Teodosio, que impuso la ortodoxia de estado en el año 380, el arrianismo desapareció lentamente del imperio romano y se difundió entre los pueblos germánicos, donde sobrevivió hasta el siglo VII.

    Los visigodos, que, a raíz de las invasiones de los hunos habían permanecido algún tiempo en la margen izquierda del Danubio como aliados de Roma, se convirtieron al cristianismo de la secta arriana. Se establecieron después en la Galia meridional, y en el año 414 atravesaron los Pirineos. A medida que avanzaron en la península ibérica, fueron sustituyendo a los obispos fieles a la fe de Nicea por obispos arrianos. Amalarico (511-531) se casó con Clotilde, hija de Clodoveo, y quiso obligarla a profesar el arrianismo, pero fue derrotado y muerto en combate junto a Narbona por Childeberto, hermano de Clotilde. Teudis, Teudiselo y Agila persiguieron a los católicos. Pero la tensión entre ortodoxos y arrianos se incrementó durante el reinado de Leovigildo (573-586), cuyo hijo, Hermenegildo, casado con la princesa franca y católica Ingunda, se rebeló y agrupó a los católicos hispano romanos y visigodos, atendió los consejos de san Leandro y, en el III concilio de Toledo, en el año 587, abjuró del arrianismo con su esposa y los principales de la corte.