Bulas alejandrinas

    Alejandro VI en un cuadro de Il Pinturicchio.

    Bulas promulgadas por el papa Alejandro VI para intermediar en el conflicto entre Portugal y Castilla sobre los derechos de exploración y conquista del continente americano.

    La noticia de los hallazgos de Colón se propagó rápidamente por toda Europa. El reino en el que despertó más recelos fue Portugal, pues hasta entonces los lusos eran los únicos que sacaban beneficio de sus expediciones oceánicas. Éstos dominaban la costa africana por medio de sus factorías y, puesto que las islas Canarias, situadas frente a África, pertenecían a Castilla, se había firmado un tratado en 1480 entre ambos reinos. Este tratado, llamado de Alcaçovas-Toledo, establecía que Castilla podría explotar todas las islas y las tierras situadas al norte de Canarias, mientras que para Portugal quedaba reservada la zona sur. Nada se decía en el tratado del oeste.

    Al descubrir Colón, en 1492, que había nuevas tierras al oeste de las Canarias, la disputa se reavivó, pues Portugal alegó que los nuevos territorios le pertenecían. Para mediar en la cuestión, Castilla solicitó la intervención del papa, considerado la máxima autoridad moral de la época. Alejandro VI emitió su dictamen por medio de dos bulas, conocidas posteriormente como “bulas alejandrinas”:

    Bula Inter Caetera I.Promulgada en 1493, daba la razón a Castilla. Establecía que las tierras descubiertas y por descubrir en el Atlántico occidental “hacia las Indias” eran posesión castellana, siempre y cuando no fueran ya dominadas por algún príncipe cristiano. En segundo lugar, se imponía a los Reyes Católicos la obligación de adoctrinar en la fe católica a los indígenas de las tierras descubiertas.

    Bula Inter Caetera II.Acusada la primera bula de imprecisión, por cuanto no fijaba unos límites detallados entre la parte del Atlántico que correspondía a Castilla y la que tocaba a Portugal, el papa promulgó esta nueva bula. En ella se estableció una línea de demarcación imaginaria, de norte a sur, que pasaría a 100 leguas de las Azores, lo que significaba, de hecho, repartir el mundo entre Castilla y Portugal. Además, se prohibía navegar a las Indias a cualquier persona que no tuviera el permiso de la Corona de Castilla.

    Las bulas papales pretendían evitar el estallido de una guerra entre Castilla y Portugal. No obstante, puesto que beneficiaban a los castellanos, Portugal elevó el tono de sus protestas. Esta vez, a fin de evitar la guerra, ambos reinos decidieron negociar directamente. Así surgió el Tratado de Tordesillas, firmado en esa localidad española el 7 de junio de 1494, por el que se reconocía la validez de la línea de demarcación establecida en la bula Inter Caeterea II , pero desplazándola 270 leguas hacia el oeste. De esta forma, para Castilla quedaba el derecho de explorar y conquistar todas las tierras situadas al oeste de la línea de demarcación, mientras que para Portugal serían los territorios e islas que se encontrasen al este. Gracias a este acuerdo, cuando en 1500 el portugués Pedro Alvares Cabral llegó casualmente al Brasil, Portugal pudo defender su derecho a permanecer en esas tierras, pues la punta de Brasil se encontraba en la zona que según el tratado le correspondía a Portugal.