Descubrimiento de América

De forma general, término con el que se alude al conjunto de expediciones europeas, especialmente las castellanas, que permitieron a diversas naciones del viejo mundo colonizar el continente americano. En sentido más estricto, término referido a la llegada de la expedición castellana comandada por Cristóbal Colón al Caribe en 1492.

La noción de “descubrimiento” es ampliamente discutida debido a su carácter eurocentrista. De hecho, se debe tener en cuenta que aunque la llegada de Colón a tierras americanas en 1492 provocó un giro de gigantescas proporciones en la historia europea, también lo hizo en la americana. El descubrimiento es, por tanto, mutuo: en 1492 Europa comienza a conocer América, y América empieza a conocer Europa, en un encuentro recíproco de importantísimas consecuencias. De esta nueva relación surgirán grandes cambios que afectarán a ambas partes y a todos los niveles: cultural, económico, político, social, religioso, etc. Ambos mundos, el Viejo y el Nuevo, nunca volverán a ser los mismos.

Las primeras expediciones atlánticas

El descubrimiento de América fue posible gracias a una primera fase de reconocimiento del océano Atlántico que permitió experimentar con nuevas técnicas de navegación y acumular un conjunto de conocimientos imprescindibles para la travesía colombina.

Expediciones más destacadas de Portugal en los siglos XV y XVI.

En los inicios del siglo XV, Portugal se lanzó a la búsqueda de una nueva ruta hacia los ricos países del sudeste y extremo oriente de Asia o, como serían llamadas más tarde, las Indias Orientales. Portugal fue el primer país de Europa en iniciar la búsqueda de una nueva ruta, abriendo el camino a Asia por el sur, es decir, rodeando África. Este proceso fue lento, iniciándose en 1415 con la fundación de la Escuela Náutica de Sagres y finalizando en 1498 con la llegada de Vasco de Gama a la India tras circunnavegar África. Durante esos más de ochenta años, Portugal consiguió hacerse con las islas de Madeira (1419), las Azores (1431) y Cabo Verde (1446), así como “doblar” los cabos Bojador (1434) y Buena Esperanza (1487).

Gracias a estas exploraciones y anexiones, Portugal consiguió cuantiosas ganancias con su comercio. Instaló en las costas africanas las primeras factorías o enclaves comerciales, en los que obtuvo polvo de oro y pieles. A su vez, estas factorías fueron sirviendo como escalas en la ruta de exploración hacia Asia. El modelo de colonización por factorías sería exportado más tarde por los portugueses a Brasil.

Viendo los progresos de su vecino portugués y los cuantiosos beneficios que sus exploraciones le reportaban, Castilla no quiso quedarse atrás. Sin embargo, se encontraba inmersa en una larga guerra contra el reino de Granada, el último enclave musulmán en la península ibérica, por lo que no pudo dedicar todos sus recursos a las expediciones atlánticas. De hecho, hasta 1492 Castilla simplemente apoyaría algunas misiones colonizadoras y de conquista de las islas Canarias, asumiendo el control directo de las mismas sólo cuando el fin del reino granadino ya se avecinaba.

Los viajes de Colón

Es en este contexto cuando aparece un personaje fundamental: Cristóbal Colón. Ante la negativa de Juan II de Portugal en 1484 de financiar su proyecto de abrir una ruta hacia las Indias a través del Atlántico, Colón marchó a España, donde presentó su proyecto en 1486 a los Reyes Católicos . Éstos, más preocupados por la conquista de Granada que por financiar la exploración de territorios desconocidos, se desentendieron de su propuesta. Finalmente, seis años más tarde, en 1492, y ante la insistencia de Colón y de algunos de sus allegados –entre ellos varios miembros de la nobleza española–, los Reyes Católicos accedieron a financiar el proyecto colombino ( capitulaciones de Santa Fe, 1492).

Rutas seguidas por Colón durante sus viajes.

Con ello se inician los llamados “viajes de Colón”, que darían al descubrimiento del nuevo continente.

Primer viaje (1492-93)

Con el objetivo de llegar a Cipango (Japón), Colón salió del puerto de Palos el 3 de agosto de 1492 al mando de una expedición compuesta por cerca de noventa hombres divididos en tres naves: la nao Santa María y las carabelas Pinta y Niña. Tras repostar en las islas Canarias, donde fueron arreglados algunos desperfectos, las naves se hicieron otra vez a la mar en dirección oeste. Cuando ya las fuerzas comenzaban a flaquear, en la madrugada del 12 de octubre de 1492 un marinero, Rodrigo de Triana, avistó por fin tierra. La primera tierra americana vista por Colón y su tripulación –aunque él pensaba que había llegado a Asia– era una pequeña isla de las Bahamas, conocida por los nativos como Guanahaní y a la que Colón llamó San Salvador (actualmente es la isla bahameña de Watling). Tras tomar posesión de la isla en nombre de Castilla, siguió su viaje, explorando las costas de las islas de Cuba y de La Española. Allí fundó el primer fuerte, llamado La Navidad. El 16 de enero de 1493 comenzó el regreso a España, llegando en el mes de marzo al puerto de Palos. Conocido su viaje por los Reyes Católicos, fue recibido con todos los honores.

Segundo viaje (1493-96)

La segunda expedición fue mucho más numerosa que la anterior, pues se trataba de colonizar y explorar los territorios recién descubiertos. El 25 de septiembre salió Colón al mando de 17 naves y 1.500 hombres. En este viaje reconoció las Pequeñas Antillas y las islas de Puerto Rico y Jamaica. Colón fundó la primera ciudad española en América: Isabela. También comenzaron los primeros enfrentamientos con los nativos y de los españoles entre sí.

Tercer viaje (1498-1500)

Seis naves y 226 hombres tomaron parte en esta expedición, en la que Colón exploró la costa venezolana y las islas vecinas. Además reconoció la boca del río Orinoco. En La Española, parte de los españoles que allí residían se rebelaron contra Colón, sobre el que recaían acusaciones de corrupción. Finalmente, Colón fue apresado y enviado a España.

Cuarto viaje (1502-04)

Rehabilitado ante los reyes, Colón fue puesto de nuevo al mando de una expedición, con cuatro naves y 150 tripulantes. Esta vez exploró la costa de América Central, desde Honduras hasta el extremo de Panamá, buscando un paso que comunicase con Asia. Tras pasar numerosas penalidades, regresó a España, donde murió, fracasado y enfermo, en 1506. A pesar de sus esfuerzos, no había conseguido su gran objetivo: llegar a Asia por la ruta occidental.

El reparto del Nuevo Mundo

El descubrimiento de las nuevas tierras en 1492 dio lugar a un conflicto diplomático entre Portugal y Castilla, pues el tratado de Alcaçovas-Toledo (1480) que fijaba el ámbito de expansión de los dos reinos por el Atlántico, no había contemplado la posibilidad de un continente hacia el oeste. Finalmente, gracias a la intermediación papal (bulas alejandrinas), se llegó a un nuevo acuerdo, plasmado en el Tratado de Tordesillas (1494), que otorgaba el derecho de exploración y conquista de las tierras situadas al este de una línea imaginaria a 370 leguas de las Azores a Portugal, quedando los territorios al oeste para Castilla. Esto permitió a Portugal iniciar la exploración de Brasil cuando Pedro Alvares Cabral , de manera fortuita, llegase en 1500 a lo que es hoy día, el estado de Bahía.

Mapa de 1622 que incluye la línea imaginaria que limitaba las áreas de influencia.

Las bulas alejandrinas y los tratados castellano-portugueses no fueron aceptados sin más por algunos países europeos deseosos también de incorporar nuevas tierras a sus posesiones. Inglaterra, por ejemplo, comenzó la exploración de Norteamérica en 1497, cuando Giovanni Caboto , en su búsqueda de un paso occidental hacia las Indias, alcanzase cabo Bretón; su hijo Sebastiano, al año siguiente, reconocería toda la costa entre Labrador y Florida. Las exploraciones inglesas no serían retomadas, debido a problemas de financiación y orden interno, hasta la segunda mitad del siglo XVI (viajes de sir Francis Drake y John Hawkins).

Francia aprovecharía este parón, enviando diversas expediciones a Norteamérica en la década de 1520 e incluso, intentó la colonización del nuevo territorio (colonia de Charlesbourg-Royal). Los conflictos religiosos y la guerra civil provocaron que el proyecto se suspendiese en 1543 y la exploración y colonización de Nueva Francia no se retomase hasta el siglo XVII.