Atahualpa

    Atahualpa según un retrato hecho por un miembro de la expedición de Pizarro.

    Atahualpa (h.1500-1533), último monarca del imperio inca en el Perú, llevó al país a una guerra civil y fue testigo de la llegada de los conquistadores españoles.

    Hijo menor del inca Huayna Cápac y de la princesa de Quito, Túpac Paclla, nació en Cusco en torno al año 1500. Tras recibir una educación militar, Atahualpa acompañó a su padre en la conquista de Quito. Cuando en 1525 el soberano Huayna murió, el imperio quedó repartido entre sus dos hijos. Atahualpa heredó la zona norte del imperio inca, en contra de la voluntad de su hermanastro, Huáscar, soberano de Cusco, quien quería acaparar todo el poder.

    Las continuas rivalidades entre ambos hermanos derivaron en una guerra civil que comenzó en 1527. Durante la contienda Atahualpa intentó sin éxito pactar una tregua con Huáscar, quedando el imperio inca sumido en un cruento enfrentamiento. Este hecho facilitó la conquista por parte de los españoles.

    La lucha armada entre los hermanos concluyó en el año 1532 con la victoria de Atahualpa en la batalla de Quipaypán, tras la cual se proclamó jefe supremo. Por orden suya, Huáscar fue ejecutado, al igual que todos los familiares que pudieran arrebatarle el poder. Aparentemente, nadie podía ya amenazar su posición al mando del imperio.

    Sin embargo, y simultáneamente, el conquistador español Francisco Pizarro se benefició de estas discordias internas para ocupar el norte del Perú con sus tropas. Poco después, una emboscada española logró apresar a Atahualpa en Cajamarca. En un principio el explorador español pidió un cuantioso rescate por la liberación del soberano inca, pero posteriormente lo condenó a morir en la hoguera acusándole de idolatría, conspiración y fratricidio.

    Dicha condena fue conmutada por la de estrangulación después de que Atahualpa accediera a convertirse al cristianismo. Fue ajusticiado en Cajamarca el día 29 de agosto de 1533.