Carlos Antonio López

    Carlos Anotino López

    Carlos Antonio López (1790-1862), político paraguayo, se inició tardíamente en la vida pública, a la muerte del dictador Gaspar Rodríguez de Francia en 1840, convirtiéndose en presidente de la república cuatro años después y prolongando sucesivamente su mandato presidencial hasta su muerte (1844-1862).

    Nacido el 4 de noviembre de 1790 en Asunción (entonces Virreinato del Río de la Plata, actual Paraguay), cursó estudios de filosofía y teología, para abandonarlos por la carrera de leyes. Bajo la dictadura de Rodríguez de Francia ejerció la abogacía y la docencia, manteniéndose discretamente alejado de la actividad política, aunque tras la muerte de aquél, en 1840, se convirtió en secretario del nuevo hombre fuerte del país, el teniente Mariano Roque Alonso. Éste convocó un Congreso que en 1841 eligió a ambos como cónsules para que ejercieran el cogobierno de la nación.

    Su buena gestión administrativa hizo que en 1844 el Congreso le nombrara presidente de Paraguay y le entregara plenos poderes, tras haber renunciado Roque Alonso a su cargo. Se inició así un mandato que Carlos Antonio López revalidaría hasta su muerte, al ser designado presidente por el Congreso en 1854 por tres años más, y de nuevo en 1857.

    Aunque su mandato fue de hecho autocrático y personal, Carlos Antonio López dispuso un gobierno con diversos ministros y decretó una amnistía política, logrando que el país se abriera al exterior y se modernizara, tras la oscura y aislada época de la dictadura de Rodríguez de Francia. Especialmente importantes fueron sus logros en educación pública, estableciendo la escolarización obligatoria y creando diversas facultades de letras y ciencias. Realizó además importantes inversiones públicas en infraestructuras, comunicaciones e industria, y alentó la llegada de técnicos y especialistas extranjeros.

    En la cuestión exterior, Paraguay fue reconocido como país independiente por las naciones limítrofes, Bolivia, Chile y Brasil, aunque no mantuvo buenos vínculos con la Argentina; estableció también relaciones diplomáticas con diversos países europeos y con los Estados Unidos. Carlos Antonio López murió en Asunción, el 10 de septiembre de 1862, habiendo designado a su hijo, Francisco Solano López, como su sucesor en el cargo.