Andrés Santa Cruz

Andrés Santa Cruz (1792-1865), político peruano, presidente del Perú (1826-1828) y posteriormente de Bolivia (1829-1839), fue uno de los protagonistas de la independencia de varias naciones latinoamericanas y el ideólogo del proyecto frustrado de crear una confederación peruano-boliviana que restableciera las fronteras del antiguo imperio inca.

Descendiente de una familia inca por vía materna, Andrés Santa Cruz nació en La Paz (Alto Perú, actual Bolivia) el 7 de diciembre de 1792. Tras realizar algunos estudios en su ciudad natal y en Cusco, en 1810 se alistó en el ejército realista, donde alcanzó el grado de coronel gracias a victorias tan importantes como la conseguida sobre el cacique Mateo Pumachuca, en 1814, o la de La Serena, en Tucumán.

Liberación del Ecuador y el Perú

En 1820 fue hecho prisionero por el ejército rebelde que se había sublevado contra España y, convencido con los argumentos que éstos le presentaban, comenzó a luchar al lado de los libertadores, incorporándose poco después al ejército dirigido por José de San Martín. Dos años más tarde fue enviado por éste al Ecuador y allí, en estrecha colaboración con Antonio José de Sucre, consiguió, tras la batalla de Pichincha (4 de mayo de 1822), declarar la independencia del país. La participación de Santa Cruz en dicha batalla le valió el ascenso a general de brigada.

Un año después se incorporó al ejército peruano y junto a Agustín Gamarra protagonizó la liberación del Alto Perú. En 1824 participó en las decisivas batallas de Junín (6 de agosto) y Ayacucho (9 de diciembre), esta última considerada como la decisiva para la consecución de la independencia del país. Dos años después fue nombrado por Simón Bolívar presidente del Consejo de Gobierno del Perú, pero en 1828 tuvo que dejar el cargo cuando José de la Mar fue elegido presidente de la república.

Presidencia de Bolivia y diseño de la coalición peruano-boliviana

En 1829, tras la dimisión de Sucre, ocupó la presidencia de Bolivia. Durante su permanencia en la jefatura del gobierno boliviano, Santa Cruz llevó a cabo una política de marcado corte autoritario, con la que pretendió pacificar y reorganizar el país, maltrecho después de años de guerras que habían debilitado considerablemente sus estructuras económicas. Para ello realizó importantes reformas, tanto en el ámbito jurídico como en los sistemas de producción nacional. Asimismo, impulsó el desarrollo cultural con la apertura de las primeras universidades en La Paz y Cochabamba.

Durante estos primeros años de su gobierno fue cuando Santa Cruz desarrolló la idea de restablecer el antiguo imperio inca mediante la unión de Bolivia y el Perú. En 1836 se firmaron los primeros documentos (acuerdo de Chiquisaca) que establecían la creación de una coalición peruano-boliviana, de la que Santa Cruz figuraba como protector. Sin embargo, el proyecto no llegó a desarrollarse por completo, ya que pronto se encontró con la oposición tanto de algunos sectores internos como de algunos países vecinos, sobre todo la Argentina y Chile, que veían con temor la expansión territorial y la acumulación de poder que se podía concentrar en la recién inaugurada coalición.

Después de varios enfrentamientos con los ejércitos chileno y argentino, Santa Cruz fue derrotado en Yungay en 1839 y se vio forzado a abandonar el país. Durante cinco años permaneció refugiado en el Ecuador hasta que, en 1843, intentó iniciar una campaña para recuperar el poder en Bolivia, que sin embargo se vio frustrada al ser capturado cuando atravesaba el Perú. Aunque permaneció algún tiempo encarcelado en Chile, gracias a la intervención diplomática inglesa logró ser exiliado a Europa. Allí pasaría el resto de su vida, ocupando, desde 1848, el cargo de ministro plenipotenciario de Bolivia en algunos países europeos. Andrés Santa Cruz falleció en la localidad francesa de Saint-Nazaire el 25 de septiembre de 1865.