Domingo Faustino Sarmiento

Domingo Faustino Sarmiento.

Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888), pedagogo, escritor y político argentino, ocupó la presidencia de la república entre 1868 y 1874. Durante su gobierno se esforzó por mejorar el sistema de enseñanza, además de favorecer el desarrollo económico y fomentar la inmigración.

Formación intelectual y política

Nacido en la ciudad de San Juan, capital de la provincia del mismo nombre, en Argentina, el 15 de febrero de 1811, Domingo Faustino Sarmiento recibió durante su infancia una formación básica que posteriormente incrementó de forma autodidacta. Interesado desde su juventud por las cuestiones relacionadas con la pedagogía, ya a los quince años comenzó a trabajar como profesor en la localidad de San Francisco del Monte, adonde acompañó a su tío Fray José de Oro cuando éste fue desterrado.

Dos años más tarde se vio interrumpido en esta ocupación debido al estallido de la guerra civil en la Provincias Unidas del Río de la Plata. En la contienda, que enfrentaba a unitarios (más próximos a ideas liberales) y federalistas (acordes con el pensamiento conservador), Sarmiento combatió del lado de los primeros y llegó a alcanzar el grado de subteniente. La figura de Facundo Quiroga, caudillo del sector conservador contra quien luchó, llegaría a inspirar las primeras reivindicaciones políticas de Sarmiento.

Sarmiento, escritor y periodista

La victoria de los federalistas y el primer gobierno de Juan Manuel de Rosas (1829-1832) obligaron a Sarmiento a abandonar el país y exiliarse en Chile, donde permaneció durante cinco años trabajando como profesor y como administrador en una mina. En 1836, debido a problemas de salud, regresó a su ciudad natal. Allí fundó su primer periódico, El Zonda, crítico con el nuevo gobierno de Rosas (1835-1852), que para represaliarlo impuso un cuantioso impuesto al rotativo. Ante las dificultades para desarrollar su labor política y cultural, Sarmiento regresó al exilio chileno, donde continuó su actividad periodística. Colaboró de forma habitual en diarios como El Mercurio de Valparaíso y El Progreso de Santiago, y editó sus primeras obras literarias, como el ensayo Mi defensa, de 1843.

En 1845 publicó su conocida Facundo: civilización y barbarie. En esta obra, Sarmiento reflexiona sobre la vida pública y social argentina en el marco de los enfrentamientos entre federales y unitarios, y expresa las diferencias entre los bandos como una pugna entre la “civilización”, que ve encarnada en las ciudades, y la “barbarie”, en el medio rural. El autor aboga por la necesidad de fomentar el triunfo de la Argentina “civilizada” frente a la reacción conservadora. Facundo se considera la principal aportación literaria de Sarmiento y tuvo notables resonancias en el ámbito latinoamericano.

Ese mismo año subvencionado por el gobierno chileno para realizar estudios sobre pedagogía y educación, Sarmiento inició un periodo de viajes de tres años que le permitió conocer numerosas ciudades de Europa, los Estados Unidos y el norte de África. En 1848 regresó a Chile. Dos años más tarde se unió al ejército revolucionario de Justo José de Urquiza, que había iniciado una sublevación contra el dictador Rosas, en la que Sarmiento participó como corresponsal de guerra. Esta labor quedaría plasmada en su obra Campaña del Ejército Grande.

Tras la derrota de Rosas en la batalla de Monte Caseros (1852), Sarmiento regresó a Argentina y se instaló en la provincia de Buenos Aires. Allí trabajó durante algún tiempo como redactor-jefe del periódico El Nacional e inició su militancia en el partido del liberal Bartolomé Mitre.

Presidencia de la Argentina

En la década de 1860 comenzó su participación activa en la vida política argentina. En 1860 fue elegido diputado del Congreso Constituyente de Santa Fe, dos años más tarde fue nombrado gobernador de su provincia natal, San Juan. En este cometido promovió avanzadas políticas educativas y desarrolló una ley que impuso la enseñanza primaria obligatoria y favoreció la creación de centros de educación de distintos niveles. Entre 1864 y 1868 desempeñó el puesto de ministro plenipotenciario en Chile, el Perú y los Estados Unidos. Durante su estancia en este último país fue nombrado presidente de la República Argentina tras un acuerdo alcanzado por Mitre (cuyo mandato en la presidencia había concluido ese año) y Valentín Alsina.

Durante su gobierno (1868-1874), Sarmiento llevó a cabo programas que fomentaron la educación y los valores liberales que había defendido a lo largo de toda su vida. Como hecho elocuente, durante su mandato la población escolar argentina pasó de tener treinta mil a cien mil alumnos. Impulsó la creación de un elevado número de escuelas primarias, así como la Academia de Ciencias, la Escuela Naval y el Colegio Militar. También dictó medidas económicas que mejoraron la producción nacional, ampliaron las vías de comunicaciones y favorecieron la inmigración desde el continente europeo. El principal problema al que tuvo que hacer frente fue la insurrección encabezada por Ricardo López Jordán en 1870, en la provincia de Entre Ríos.

Aunque abandonó la jefatura de gobierno en 1874, no se alejó de la vida política, sino que continuó su actividad, sobre todo desempeñando cargos relacionados con la educación. En 1875 fue elegido senador, cuatro años más tarde ocupó el cargo de ministro del interior durante el gobierno de Nicolás Avellaneda y en 1881 fue nombrado superintendente general de escuelas. Al tiempo, Sarmiento prosiguió su obra literaria con la publicación, en 1883, de Conflictos y armonías de las razas en América. En el conjunto de su producción cabe destacar también obras como Viajes por África, Europa y América (1849), de tintes autobiográficos y que contiene un profundo análisis de las condiciones sociales y educativas de estos territorios; su autobiografía Recuerdos de provincia (1850), y Vida de Dominguito (1886), en la que recuerda a su primer hijo, que murió en plena juventud durante la Guerra de la Triple Alianza.

Con la llegada de Julio Argentino Roca a la presidencia del gobierno, Sarmiento perdió protagonismo en la vida política y se dedicó más a su actividad intelectual. Murió en Asunción (Paraguay), el 11 de septiembre de 1888, cuando estaba preparando un plan de reforma escolar para este país.

En el año 2010, con ocasión de las celebraciones del bicentenario de la independencia americana, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes inauguró una biblioteca dedicada a la obra de Sarmiento en reconocimiento a su labor intelectual y educativa.